Determinan situación de adjudicados en las 286 Viviendas

Desde el primer momento las directivas del intendente, Ricardo Casi fueron que aquellos que no ocuparan la casa debían renunciar. Tras la realización del sorteo hubo un mes de plazo para presentar denuncias. Hubo 206 pero ninguna prosperó porque no se detectaron irregularidades.
Una vez entregado el barrio surgieron otros problemas, como por ejemplo casas no ocupadas o bien habitadas por gente que no había sido adjudicada. Entonces el intendente impartió la directiva que se verificara la situación, especialmente, con visitas de las asistentes sociales. Como consecuencia de ello y también por otras denuncias de los vecinos hay once casos que se encuentran en el proceso previo a la desadjudicación. Cinco casos están avanzados porque se comprobó la venta del bien o el canje por algún vehículo.

Debe quedar en claro que la intención sigue siendo ordenar la situación, que viva la gente que realmente fue adjudicada, por lo tanto, el que no la usa será erradicado dejando el lugar a aquellos que se encuentran en lista de espera.

Si bien el trabajo del CLES no admite objeciones, ocurre que cambió la situación de mucha gente y en lugar de devolver la vivienda optaron por hacer algún negocio con el bien, o escondieron los bienes que tenían. De todos modos, cuando se envía el listado con los aspirantes, el Instituto de la Vivienda realiza un entrecruzamiento de datos y allí surge si tienen algún bien, alguna propiedad en la ciudad o fuera de ella, o si bien están invalidados por haber sido adjudicatarios de algún otro plan de viviendas.

“El CLES, con más aciertos que errores trabajó, a conciencia a pesar de algunas cuñas que sectores de la oposición política quisieron poner. De todos modos, sobre 286 viviendas, más las 33 de emergencia se presentan una docena de casos, entiendo que es un porcentaje bajo”, explicó Eduardo Delgado, funcionario que sigue de cerca del tema. “Estamos recibiendo constantemente denuncias, generalmente en Acción Social, y desde Legales se le da curso a todas ellas y a pesar de que la mayoría son infundadas ya que nada se compruebe, igual seguimos con la tarea de verificación. Casi siempre nos aseguran que los adjudicatarios no viven en la casa, pero hemos ido a la misma y comprobamos que no es así”. Asegura, al tiempo que añade: “Muchas veces denuncian que en una determinada vivienda no vive nadie. Sin embargo comprobamos mejoras y el amoblamiento, lo que es un signo inequívoco de que hay gente interesada en vivir. Además, las constataciones se hacen en diferentes horarios, de noche, o temprano en la mañana, antes del horario de trabajo y se verificó que allí estaban. Da la sensación que ante la necesidad de viviendas hay mucha gente que denuncia por su propia necesidad y nosotros actuamos racionalmente, verificando y de ser necesario iniciando el proceso legal que corresponde para no cometer errores”.

Si bien son muchos los comentarios, la gente debe tener en cuenta que la mayoría de las denuncias son infundadas, tal vez, aunque no se ha podido comprobar, se trata de gente que hoy tiene una situación económica más holgada y contra ello no se hacer nada porque fueron correctamente adjudicados.

“No hemos abandonado los controles, y nos hemos encontrado con una realidad, no son tantos los casos comprobados, es evidente que en el boca a boca esto se puede agrandar, pero cuando se hacen las verificaciones los hechos demuestran que no es así”, finalizó.

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