Un detalle distrito por distrito.

En el Gobierno sostienen que ganarán las elecciones en dieciséis provincias y perderán en cuatro. En las cuatro restantes no arriesgan un resultado. Afirman que Néstor Kirchner llega al 40 por ciento en Buenos Aires y le saca 10 puntos al segundo.
En el primer nivel del Gobierno están convencidos de que su destino en las elecciones del 28 de junio será mucho más satisfactorio que lo que le auguran algunos analistas políticos. En particular, creen que en la decisiva provincia de Buenos Aires hay una construcción mediática para hacer crecer a Francisco de Narváez que, aseguran, no se condice con las encuestas que manejan en la Casa Rosada ni la percepción que le acercan los dirigentes del peronismo bonaerense.

Las expectativas del oficialismo que resultan de las cuentas que hacen por estos días en el Gobierno son las de ganar en dieciséis (Buenos Aires, Entre Ríos, Tucumán, Salta, Misiones, Chaco, Santiago del Estero, San Juan, Jujuy, Río Negro, Neuquén, Formosa, Chubut, La Rioja, La Pampa y Santa Cruz) y perder en cuatro (Córdoba, Capital Federal, Mendoza y San Luis). En los otros cuatro aún el panorama no está del todo claro, aunque en algunos de ellos el oficialismo espera dar pelea. En cuanto a la cantidad de diputados y senadores, en el Gobierno admiten que pueden perder unos pocos en cada Cámara, pero que no cambiará sustancialmente el panorama respecto de la actual composición.

- En la provincia de Buenos Aires el candidato será el ex presidente Néstor Kirchner, quien oficializará su lanzamiento a fines de abril o la primera semana de mayo. Enfrente tendrá a Francisco de Narváez y casi seguro a Margarita Stolbizer. Según el Gobierno, el presidente del PJ va a rondar el 40 por ciento de los votos, con una diferencia de más del 10 por ciento sobre el segundo. Por ahora aparece en ese lugar De Narváez, pero según las encuestas que maneja el Gobierno, no tan lejos de Stolbizer, como lo indican los sondeos difundidos por la mayoría de los medios de comunicación. El kirchnerismo pone en juego 20 bancas y poder mantenerlas dependerá de la distancia que le saque al segundo.

- Para la Ciudad de Buenos Aires el kirchnerismo acaba de sellar un frente el viernes pasado, con 16 partidos denominados progresistas. Quien empieza a perfilarse como principal candidato es Carlos Heller. Aunque es difícil una alianza con el ex jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, en el oficialismo no dan por muerta esa posibilidad. Es uno los cuatro distritos donde avizoran una derrota. Creen que es casi imposible vencer a la candidata del PRO, Gabriela Michetti, pero aspiran a pelear el segundo lugar con la Coalición Cívica, alentados por las encuestas que muestran a esta agrupación en lenta pero persistente caída.

- Santa Fe es una de las provincias más complicadas para el kirchnerismo, que depende mucho de la actitud que tomará Carlos Reutemann, quien confirmó que competirá como candidato a senador y sin aliarse con el kirchnerista Agustín Rossi. Si Reutemann va como candidato oficialista, en el Gobierno algunos especulan que Rossi podría dar un paso al costado para garantizarle el triunfo, ya que el nada despreciable porcentaje de intención de votos del jefe del bloque kirchnerista en Diputados se sumaría mayoritariamente a los votantes del senador. Si Reutemann no asegura que sus senadores y diputados puedan contarse como oficialistas entonces competirá Rossi, allanándole el camino al socialista Rubén Giustiniani. De todos modos hay muchos en el Gobierno que sostienen que Reutemann no es confiable y por lo tanto, aunque empeñe su palabra de ser candidato oficialista, igual Rossi debería ir con una lista kirchnerista propia.

- Córdoba, como la Capital Federal, es otro de los grandes distritos que el kirchnerismo da por perdido. Consideran que allí entre Luis Juez y el radicalismo se llevarán la mayoría de los votos. Como es una de las ocho provincias que eligen senadores, estiman que no podrán sumar para la Cámara alta y aspiran a ubicar algún o algunos diputados de la mano del intendente de la ciudad capital, Daniel Giacomino, y eventualmente de la lista que arme el gobernador Juan Schiaretti.

- De las otras provincias "grandes", Mendoza le promete al kirchnerismo un dolor de cabeza. El vicepresidente Julio Cobos que había dejado la gobernación con la mala imagen se revitalizó y el radicalismo tiene los boletos ganadores. Allí también se eligen senadores.

- Entre Ríos quizás aparezca como el caso más controvertido en cuanto a los pronósticos del Gobierno. Los datos con que cuentan les indican que van a ganar, pese a haber sido uno de los epicentros del conflicto de las cámaras agropecuarias.

- De las provincias del norte con más de un millón de habitantes, el Gobierno considera que va a obtener triunfos cómodos en Tucumán, Salta, Misiones y Chaco. De esa perspectiva queda por ahora excluida Corrientes, pero en la Casa Rosada sobra optimismo sobre las chances de Fabián Ríos para ganarle la gobernación a Arturo Colombi. "Pareciera ser que la gente está cansada de Colombi. En Corrientes lo nuevo lo representa Ríos", se esperanzan.

- También auguran victorias contundentes en San Juan, Formosa, Chubut, La Rioja, La Pampa y Santa Cruz. La misma contundencia esperan para una derrota en San Luis.

- También en Jujuy el Gobierno descuenta que vencerá el oficialismo, aunque allí especulan con que el presidente de la UCR, el senador Gerardo Morales, se lance como candidato a diputado. De ser así, no sería descabellado que el kirchnerismo lance a la competencia al mismísimo presidente de la Cámara de Diputados y ex gobernador, Eduardo Fellner. En ese caso se daría en Jujuy una inédita competencia de dos pesos pesado a nivel nacional.

- En Santiago del Estero y Río Negro cuentan para ganar con sus aliados radicales K, los gobernadores Gerardo Zamora y Miguel Saiz, así como en Neuquén, con Jorge Sapag del MPN.

- Las otras dos provincias que para el Gobierno están en una franja sinuosa son Catamarca, donde perdió hace menos de un mes, y Tierra del Fuego, donde gobierna Fabiana Ríos, del ARI. En ambos casos las fuentes del Gobierno se limitan a augurar "una buena elección".

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