La destrucción de la guerra, en vivo y en directo desde la Franja de Gaza.

La presencia de los periodistas en la Franja de Gaza había sido restringida al máximo durante las tres semanas de ofensiva militar israelí. En la zona habitan un millón y medio de palestinos. Crónica desde las ruinas.
“Éste era el Ministerio del Interior.” “Acá estaba la Estación de Policía.” “Esto es lo que quedó de la universidad.” Marouf, un habitante de Gaza devenido guía de periodistas extranjeros, describe su ciudad con verbos conjugados en pasado. Hoy sólo quedan ruinas en la Franja, uno de los centros urbanos más densamente poblados del planeta. Sin embargo, pobre, polvorienta y arrasada por la ofensiva del ejército israelí contra Hamás, Gaza retoma lentamente el ritmo de una ciudad. Cinco días después del cese unilateral del fuego decretado por Israel, que fue secundado luego por la organización islámica, las calles de la Franja donde viven un millón y medio de palestinos comenzaron a poblarse de familias que recorren los sitios destruidos en carretas tiradas por burros, mientras buscan entre los escombros cualquier objeto que pueda ser convertido en dinero: chapas, cables, colchones, maderas.

Gaza parece arrasada por un terremoto. Los chicos juegan al fútbol entre montañas de ladrillos, hormigón y escombros. El sistema eléctrico todavía no fue restablecido y el agua llega a muy pocos lugares. Todo es caos y devastación. Allí donde Marouf cuenta que estaba el Ministerio del Interior, puede observarse la precisión de los ataques lanzados por los aviones F-16 de la Fuerza Aérea israelí. Del edificio comandado por Said Siam, uno de los líderes de Hamás, no queda nada. Fue totalmente bombardeado sin que resultaran afectadas las instalaciones que lo rodeaban. En otros lugares de la Franja, la suerte fue diferente y todos los edificios se derrumbaron o fueron arrasados por los disparos de artillería destinados a destruir las bombas que Hamás colocó en los caminos.

Al alejarse del centro de Gaza, la destrucción es todavía mayor. En Jabalia, una ciudad ubicada cerca del muro que separa a los israelíes de los palestinos, no queda nada en pie. Según relatan sus habitantes, el 90% de los edificios se convirtió en escombros. No tan lejos de la ciudad de Gaza, en el barrio de Azamuny, Muna, una niña de 9 años, hizo un dibujo poco habitual para alguien de su edad. La imagen, que recuerda al Guernica de Pablo Picasso, muestra una ciudad en llamas, rodeada por tanques. En el paisaje se distingue la figura de una chica junto a su madre, a quien un misil le explota en la cabeza. “Quise protegerla pero no pude”, relata a Crítica de la Argentina con la voz entrecortada.

Azamuny –un barrio que lleva ese nombre por el apellido de la única familia que lo habita– desapareció de la noche a la mañana. Según cuenta a este diario Ibrahim, el miembro más anciano de los Azamuny, las tropas israelíes rodearon la zona el primer día de enero, reunieron en una casa a las cien personas que había en el barrio, y bombardearon el resto porque tenían información de que había militantes de Hamás. Murió un tercio de los habitantes, entre ellos los padres de Muna. Los cien palestinos que componen la familia-pueblo Azamuny son apenas una muestra del desastre humanitario en el que viven cientos de miles de palestinos desde que las tropas israelíes lanzaron la Operación Plomo Fundido el 27 de diciembre para atacar las bases de los combatientes de Hamás.

“Aquí no hay ni hubo nadie de Hamás. Somos una gran familia y sabemos quién es quién. Si hubiera habido alguien, lo habríamos echado cuando se inició la guerra”, cuenta a Crítica de la Argentina Shalki, otro de los integrantes de Azamuny. Su respuesta es similar a la que ofrece la mayoría de los habitantes de Gaza, que en general evitan pronunciarse sobre las responsabilidades políticas de un conflicto que dejó a unos 1.400 palestinos muertos y más de cinco mil heridos. Por ahora, los sobrevivientes prefieren dedicarse a reconstruir lenta y trabajosamente sus hogares, aunque parezca una misión imposible.

El mejor ataque es una buena defensa

Hamás otorgará 1.300 dólares a cada una de las familias de las 1.400 víctimas palestinas causadas por la ofensiva israelí en la Franja de Gaza. Otros 5 mil dólares recibirán quienes hayan perdido sus casas. El anuncio corrió por cuenta del portavoz de la organización islámica, Taher Nunu, que no aclaró de donde saldrá el dinero. El gobierno israelí también protegerá a los suyos: ayer anunció que está preparado para defender a sus ministros y militares de eventuales demandas judiciales internacionales por crímenes de guerra.

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