Destituyeron al intendente de Santa Rosa

La separación de Salgado fue votada por todos los concejales. Anoche, el nuevo jefe comunal seguía refugiado en su despacho.
El Concejo Deliberante de Santa Rosa destituyó ayer a Sergio Salgado (PJ) del cargo de intendente. La decisión produjo graves incidentes durante la tarde con corridas, golpes, personas intoxicadas y el vehículo destrozado del concejal a cargo, José López, quien no pudo abandonar su oficina y se mantenía en ella hasta el cierre de esta edición.

El voto de los concejales por la destitución fue unánime y llegó pasado el mediodía, luego de que Salgado hubiera expuesto su defensa, en la que pidió la nulidad del proceso. "Esto es parte de una dictadura. Vengo a defenderme y aunque no tienen motivos para echarme, está claro que hace tiempo tomaron la decisión de hacerlo", dijo Salgado a Los Andes, minutos antes de la votación del Concejo.

Desde el jueves 30, Sergio Salgado estaba suspendido y acusado por los ediles de "desorden de conducta y actos de indignidad contra el cuerpo". Ayer, minutos después de las 10, llegó al Concejo junto a su abogado, Omar Zambudio, para presentar defensa.

Si bien los cargos contra Salgado eran seis, sólo se utilizó uno de ellos para destituirlo; es el que está relacionado con su participación en la toma del Concejo, llevada a cabo por un grupo de empleados durante los incidentes del 1 de octubre. El resto de las acusaciones y pruebas reunidas serán derivadas a los organismos de control y justicia respectivos para ver si hubo ilícito (ver aparte).

Omar Zambudio basó la defensa en la supuesta nulidad del proceso y falta de elementos que indiquen que Salgado participó en la toma del Concejo: "Él no instigó ni tuvo participación. La decisión de autoconvocarse e ir al Concejo a pedir explicaciones fue de los mismo empleados y Salgado no tiene que responder por los demás".

Hay que recordar que el 1 de octubre, unos 320 contratados salieron a reclamar ante la posibilidad de perder sus trabajos. Es que un cambio de partida votada por el Concejo, había reducido el dinero en el área de servicios, de donde sale el pago para esos empleados.

Los concejales han sostenido siempre que esa modificación no afectaba las fuentes laborales, que Salgado "había faltado a la verdad al decir que no tenía dinero para pagar los sueldos" y que "fue él, el principal responsable de los disturbios ocasionados, como la toma del Concejo, las amenazas a los ediles y los cortes de ruta".

Ayer, luego de escuchar la defensa, los ediles pasaron a deliberar y a las trece votaron la destitución por unanimidad. Salgado abandonó el recinto y sin hacer declaraciones se fue en una camioneta. Su abogado señaló que se había "producido un fuerte golpe a la democracia" y que debían estudiar cómo seguir, aunque no aclaró si acudirán a la Justicia.

Desde temprano, los seguidores de Salgado se reunieron en la plaza (frente a la comuna y a una cuadra del Concejo) y para la hora de la destitución, sumaban unas 200 personas.

Indignados con la decisión del Concejo reclamaron ser recibidos por José López, pero el concejal a cargo se mantuvo en su oficina y sólo atendió a una vecina, en representación del resto.

"Le pregunté que cómo un peronista como él se había dado vuelta de esa manera, y que me explicara por qué lo echaban al Sergio si no había pruebas. Me contestó que era lo mejor para Santa Rosa, que había que respetar el voto de los concejales y puso carita burlona", dijo la mujer al salir, y ése fue el único contacto que tuvo López con la gente y con la prensa, por lo que no está claro cómo arrancará su gestión el lunes, ni qué cambios hará en su gabinete.

Lejos de calmarse, los ánimos siguieron caldeados: alguien rompió uno de los vidrios de la oficina de López y otro más destruyó la luneta de su Ford Falcon, estacionado a una cuadra de allí. Algunos concejales abandonaron el recinto a las corridas, seguidos de cerca por los seguidores de Salgado, que no se cansaron de gritar pidiendo explicaciones o prometiendo venganza "contra los traidores que se venden por plata".

El momento de mayor tensión llegó a las 15.30 cuando unas 50 personas que estaban adentro de la municipalidad esperando a López, fueron alcanzadas por un espeso humo que, aparentemente, salió de una bomba de gas pimienta arrojada por un policía. "Tengo la boca lastimada y todavía no puedo respirar. La bomba la tiró un policía al lado mío", decía Rosa Ríos.

Como resultado de la humareda hubo una fuerte corrida dentro de la comuna y tres personas debieron ser trasladadas hasta el hospital. "Atendí a un hombre y a dos mujeres, una de ellas embarazadas", contó Mario José, médico de guardia y explicó que "llegaron con espasmos bronquiales, irritación y náuseas, pero ya están bien".

La policía negó que se hubiese usado gas contra los manifestantes y dijo que se habían intoxicado con el humo de las cubiertas que ellos mismos habían encendido frente a la puerta de la comuna.

A última hora de anoche, José López seguía en su oficina. El hombre no pudo dejar la comuna debido a la férrea guardia que mantuvieron en todo momento los seguidores de Salgado.

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