El destino de los préstamos.

Después de varios años de prestar dinero con cuentagotas, el Banco Mundial volvió a conceder un crédito importante a la Argentina, pero éste no será utilizado para sustentar políticas de desarrollo, sino para proyectos concretos.
Después de varios años, la Argentina volvió a recibir un crédito importante del Banco Mundial (BM). Pero, atención, a no entusiasmarse. Porque el préstamo por 4140 millones de dólares que el organismo multilateral de crédito concedió al país la semana última está sujeto a ciertas condiciones que el país debe cumplir. Más allá de la buena noticia que significa volver a recibir dinero fresco, su otorgamiento no es señal de que el país receptor esté enfocando su búsqueda de dinero externo para anclar políticas de desarrollo. En ese caso, vale aclarar, el dinero llega para ser destinado a proyectos concretos, y no a políticas generales.

Como se dijo, una gran parte de este desembolso figura asignado al saneamiento de la cuenca Riachuelo, circunstancia que hace dudar aún más sobre la posibilidad de un final feliz. En este caso, los antecedentes pesan. En otra oportunidad, específicamente en 1998, elpaís recibió un préstamo para ese mismo fin. Pero nunca se llegó a gastar el dinero allí, sino que el proyecto se fue evaporando hasta que los fondos fueron absorbidos por la enorme aspiradora de dinero que fueron los planes sociales en momentos de crisis.

Una vez por año, el BM hace un análisis de las necesidades que tienen los distintos países, examina las líneas de crédito que tienen en vigor y evalúa cuáles son las posibilidades de realizar desembolsos futuros. La Argentina no ha sido muy tenida en cuenta en estas consideraciones en los últimos tiempos.

Aldo Abram, director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de la Argentina (Ciima) del Eseade, dice que el organismo crediticio antes tenía mucha más voluntad de prestarle dinero al país. Según explicó, ahora sólo llegan fondos para las cuestiones urgentes, mientras que antes el abanico era mucho más amplio.

"Cuando tuvimos el traspié de 2002 y se dejaron de pagar las deudas, se cortó el préstamo. Hoy nos están prestando con cuentagotas, si se compara con lo que les prestan a otros países de la región. Incluso, el propio gobierno argentino esperaba un préstamo mayor que el que anunciaron", señaló el economista.

Sólo por dar un ejemplo, en 2008, la Argentina contó con alrededor de 610 millones de dólares de financiamiento para proyectos. De ese monto, US$ 300 millones corresponden al Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap), un programa que maneja la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos. Otros US$ 150 millones fueron destinados al desarrollo agrícola en las economías regionales mediante un sistema llamado Innovación Productiva.

El ex secretario de Finanzas Daniel Marx explicó a LA NACION que el BM otorga dos tipos de créditos: los llamados "de proyectos" y los "de políticas de desarrollo".

Los primeros son destinados a fines específicos y están atados a ciertas condiciones de concreción, mientras que los últimos apuntan al desarrollo de alguna área económica y son de rápido desembolso.

"Desde hace años, la Argentina y el Banco Mundial sólo acuerdan los préstamos «de proyectos» y, en la práctica, el organismo disminuyó su exposición en el país desde 2000, por lo que ahora tiene un poco de margen para volver a prestar", comentó Marx.

Hasta hace aproximadamente una década, el país recibía préstamos para la instrumentación de una política de más largo plazo, pero, en la actualidad, las condiciones macroeconómicas no son las ideales a la hora de calificar como beneficiario del BM. "No calificamos porque uno de los prerrequisitos es contar con alguna buena evaluación macroeconómico del FMI (Fondo Monetario Internacional), y hoy no la tenemos", dijo Marx.

El economista Miguel Kiguel, ex subsecretario de Financiamiento cuando el ministro de Economía era Roque Fernández, sostuvo que no sólo la Argentina no califica para un crédito "estructural", que requiere un contexto macroeconómico más ordenado que el que puede exhibir actualmente la Argentina, sino que pareciera que el Gobierno no tiene intención de hacer grandes cambios en ciertas áreas de su economía.

"Por ejemplo, el Gobierno hoy no tiene en mente cambiar su política energética ni pensar en el largo plazo", subrayó.

En cierto modo, esta incapacidad que tiene la Argentina para aspirar a una ayuda tendiente a solucionar cuestiones más estructurales, como infraestructura, por caso, fue mencionada por el mismo BM.

Pese a acceder a otorgar los créditos, la entidad advirtió sobre los efectos negativos en la economía argentina, entre ellos, las estatizaciones de algunas empresas y la "limitada capacidad de atraer capital privado".

En su informe sobre inversión extranjera directa (IED), dado a conocer hace dos semanas, la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (Cepal) indicó que la Argentina, ubicada cuarta en la región en términos de atracción de capital, recibió US$ 7979 millones el año pasado, frente a US$ 6462 millones del año anterior.

Más arriba aparecen entre los países regionales más atractivos para la inversión figuran Brasil (US$ 45.058 millones), Chile (US$ 16.787 millones) y Colombia (US$ 10.564 millones), sobre un total de 128.301 millones que recibió la región, con una suba del 13,4% pese a la crisis.

También el Banco Mundial alertó que la creciente intervención estatal en la economía puede "disminuir la credibilidad del gobierno argentino en relación con los derechos contractuales y desencadenar una nueva oleada de casos de arbitraje". A su vez, previene sobre los potenciales riesgos del blanqueo de capitales y la moratoria impositiva lanzados por el Gobierno para estimular la recaudación y la economía.

En cuanto a las condiciones que exige el BM a quienes reciben sus fondos, los consultados por LA NACION coincidieron en que éstas no son muy distintas de las que se pedían hace unos años.

"Yo no veo ninguna diferencia en las condiciones de los préstamos con relación a las que se impusieron en el pasado", dijo Guido Sandleris, director del Centro de Investigación Financiera (CIF) de la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT).

Visión positiva

No obstante, Sandleris le dio un tinte positivo a la noticia, porque, si bien los fondos tienen fines específicos, contar con ellos implica que el Gobierno no tiene que buscar financiamiento de otras fuentes para estos proyectos que seguramente planeaba llevar adelante (especialmente, el de subsidios a desempleados y familias de bajos ingresos con hijos).

"El costo financiero de estos préstamos es muy bajo ya que la tasa Libo más 1,25% es inalcanzable para el Gobierno en los mercados. Más de 2000 puntos básicos menos que si intentara conseguir fondos en las plazas mundiales", especificó.

Sólo a modo de ejemplo vale recordar la tasa de interés que tuvo que pagar la Argentina, en julio del año pasado, para colocarle 1500 millones de dólares a Venezuela. En ese entonces, los compradores venezolanos que se hicieron del bono cobraron nada más y nada menos que una tasa del 14,9 por ciento anual en dólares. Una verdadera tasa de default.

Ahora bien, ¿qué fue lo que en realidad se acordó en estos días? Dos cosas.

Por un lado, llegará un préstamo por US$ 840 millones, como se dijo, destinado al saneamiento de la cuenca Riachuelo, cuestión que el banco considero "el problema ambiental más visible del país". En este punto, cabe recordar que existe un fallo de la Corte Suprema de Justicia que requiere al Estado que avance en la limpieza de uno de los límites de la Capital Federal (ver aparte).

Este crédito será plasmado mediante el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y ejecutado por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable y Agua y Saneamientos Argentinos (AySA).

En forma paralela, se aprobó un paquete de dinero disponible para la Argentina -conocido como Alianza Estratégica- por el que se regula el dinero con el que el país podrá contar de la entidad internacional en el período durante los próximos tres años, hasta 2012. Ese dinero alcanza a los US$ 3300 millones.

Pero de ese total sólo 450 millones están listos para ser liberados como fuente de financiamiento de un plan de protección social básica, presentado por el Gobierno.

De modo que el dinero que efectivamente se liberará en el futuro inmediato suma, en total, 1290 millones, que surgen de sumar los 840 millones para el Riachuelo y los 450 millones para el programa social. Concretados esos desembolsos, al país le quedarán todavía US$ 2850 millones a su disposición.

Según la cartera de préstamos en Argentina, actualizada al 20 de mayo, es decir, sin contabilizar estos desembolsos recientemente acordados, el país tiene proyectos financiados por el BM por 4248 millones de dólares.

Alrededor de 255 millones corresponde a créditos que se agrupan en el ítem "Gestión económica". Allí hay programas como el de Modernización del Estado (US$ 20 millones); Fortalecimiento Institucional-Anses II (US4 25 millones) o el de Modernización del Sector Público de los Gobiernos Provinciales (US$ 40 millones).

Entre los proyectos más grandes que tiene vigentes la Argentina está el llamado Gestión de Activos de Vialidad Nacional I y II, mediante los cuales se deberían refaccionar y mejorar las rutas nacionales, por 600 millones de dólares.

US$ 4140 Son los millones que llegan

* Este es el monto del crédito que el Banco Mundial le otorgó a la Argentina y que será destinado a proyectos concretos y no a políticas generales

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