El PJ destapó la caja de Pandora

Todo se ve alborotado en el PJ de Quilmes. Las internas, más allá de los comicios adquieren, minuto a minuto, dimensiones que superan la posibilidad de calma. La figura central de la disputa es el intendente, Francisco Gutiérrez, un hombre del sindicalismo que siempre estuvo alejado de las batallas que se desataron en el justicialismo local.
Su figura genera la resistencia de los viejos caudillos, aún cuando algunos prefieren resguardar la gestión comunal. No es el caso de Aníbal Fernández. El ministro de Justicia apuesta a rearmar su estructura, sólida pero algo desbandada, y confrontar de forma directa con el jefe comunal.

El "Barba" Gutiérrez logró ubicarse como consejero seccional del partido, sumar adeptos nuevos en el Concejo Deliberante (son cinco sus ediles) y sostener el aval del ex presidente Néstor Kirchner, quien "lo deja armar, le da libertad de acción", aseguran.

Fernández es hoy aliado del senador provincial Federico Scarabino y pretende conformar acuerdos con otros sectores que continúan hasta ahora avalando al intendente.

Gutiérrez, por su parte, lucha por sostener el apoyo de sus ediles, una dote que había prometido a su jefe Kirchner. Sucede que el titular del PJ nacional espera que en los próximos meses se apruebe la autorización para la construcción del proyecto Nueva Costa del Plata, un megaemprendimiento habitacional con centro comercial y sede universitaria.

La obra ofertada por el grupo Techint abarcaría 230 hectáreas de la costa ribereña, en el ámbito de Avellaneda y Quilmes.

El emprendimiento ya fue aprobado por el Concejo Deliberante, comandado por Baldomero Alvarez de Olivera, muestra fuerte resistencia de sectores ecologistas que aseguran que el megaproyecto "va a alterar el único pulmón verde que queda en esta región".

Iguales reclamos se escucharon en Quilmes, hecho que no pareció alterar al intendente local, ni sus aliados, quienes observan que el emprendimiento es excelente para anunciarlo en el 2009, un año electoral. Pero la obra se cuela en la interna.

Gutiérrez perdió a uno de sus mayores aliados en el Concejo, el ex titular del HCD, Jorge Molina, hombre de Eduardo Camaño. Y perdió en esta pulseada el aval de varios sectores, como el caso del ARI que junto a los anibalistas contradijeron los deseos del jefe comunal. Además impusieron como reemplazante de Molina al concejal Gustavo Filaretti, dirigente que responde al diputado provincial Daniel Gurzi.

En esa jugada también pesó la decisión del legislador, quien asegura en voz alta que continuará avalando la gestión del "Barba".

Gutiérrez está a un paso de perder la presidencia del PJ local, ya que su candidatura fue impugnada por el juez federal con competencia electoral Humberto Blanco, al comprobarse que continúa siendo titular del Polo Obrero.

Esta situación había sido desestimada por los laderos K, como el diputado nacional Carlos Kunkel, uno de los principales sostenedores de Gutiérrez. El argumento del candidato opositor, el riquista José LUis Fiezzi, también fue desestimado por la Junta Electoral del PJ, que preside Hugo Curto.

"El Barba dice que renunció a la presidencia del Polo", aseguran los aliados al intendente. Todos esquivan una nueva interna y pujan por conformar una nómina de acuerdo, que podría tener al concejal oficialista José Migliaccio, electo vice, como nuevo jefe.

Mientras, muchos de los aliados a Gutiérrez evalúan que esta posibilidad obligaría al intendente a tomar nuevos rumbos, hacia un sector más progresista, como el del intendente de Morón, Martín Sabatella, y lejos del ingrato PJ.

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