Destacaron que la ayuda argentina fue "trascendental" en el implante al niño chileno

El jefe del equipo de cardiólogos del Hospital Clínico de la Universidad Católica, Pedro Becker, consideró "trascendental" la ayuda que prestaron los cinco médicos argentinos en la implantación de un corazón artificial a Felipe Cruzat, un niño chileno de 11 años.

"El equipo argentino pensaba que sólo haría el monitoreo y guiaría a los chilenos sin intervenir directamente en la operación que por primera vez se hacía en Chile", pero Becker "pidió a los especialistas que se lavaran las manos y se pusieran los guantes".

Backer explicó: "Yo no podría haberlo hecho sin todo el equipo que participó".

La intervención se prolongó por 11 horas y el mayor imprevisto se dio al conectar una de las cánulas o mangueras que unen el corazón con la máquina.

"Cuando hicimos andar la bomba, inicialmente funcionó en forma mediocre, y pensamos que era por un problema de posicionamiento, por lo que la tuvimos que sacar y volverla a poner", detalló Becker.

Además, la detención del sangrado de las suturas tardó mucho, lo que también extendió los plazos de la intervención, aunque siempre dentro del margen que el equipo tenía considerado.

Con relación al futuro del niño, Becker dijo que "puede haber complicaciones, porque nada es mejor que el corazón humano" y añadió que "aún le quedan varias peleas, pero él es bien luchador".

Según proyecciones de los médicos, el niño podría pararse en 10 ó 15 días, pero los mayores riesgos son que se produzca una infección o hemorragia.

El tiempo máximo de uso de un corazón artificial fue de 420 días en Alemania y de 270 en Argentina.

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