Destacan obra de una rionegrina que trata el tema de los desaparecidos.

Legisladores del Frente Democrático propusieron declarar de interés social, educativo y cultural el libro “De vuelta a casa: Historias de hijos y nietos restituidos", de la autora cincosaltense Analia Argento.
La iniciativa es impulsada por los legisladores Martha Ramidán, Beatriz Manso, Fabián Gatti, quienes destacaron que el libro constituye “la primera publicación que narra las historias desde los jóvenes involucrados” desaparecidos durante la dictadura militar.

Resaltaron que esos son “los protagonistas principales, victimas directos, de las nefastas consecuencias de dicho régimen político, que marcaron no solo sus historias individuales, sino la de todo nuestro país”.

El núcleo testimonial del libro es la historia personal de 10 hijos-nietos argentinos y uruguayos secuestrados, cuya identidad fue restituida y que cuentan su vida en primera persona. Todos se animan a relatar su historia completa, no solo el “final feliz” de la restitución.

La obra adjunta una profunda investigación periodística, realizada en archivos y a través de entrevistas a otros testigos, gracias a la cual se contextualizan las historias narradas. También, se presentan ilustraciones con fotos familiares y del archivo de Abuelas de Plaza de Mayo, muchas de ellas inéditas.

Juan Cabandié, nieto restituido, actualmente diputado de la ciudad de Buenos Aires, prologa el libro y cuenta parte de su propia historia.

Los protagonistas de este libro son: Claudia Poblete Hlaczik (por su caso la Corte Suprema declaró la inconstitucionalidad de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, Carlos D’Elía Casco, Laura Acosta, Marcos Suárez Vedoya, Marcelo y María de las Victorias Ruiz Dameri, Aníbal Parodi (Simón), Karina Evelin Bauer Pegoraro, Victoria Donda, Matías Reggiardo Tolosa.

La autora comentó en una entrevista: “Cuando pensé en hacer este libro sentí que nunca se había contado toda la historia completa. Yo sentía que eso que se dice siempre "que la verdad libera" es así, pero que ese acto suele venir con dolor. A veces conocer la verdad es un proceso doloroso. Como comunidad, sentí que teníamos que escuchar a ese nieto que nos explicaba por qué quería a su apropiador. Uno querría que quiera a su familia biológica, pero después te ponés a pensar ¿quién los alimentó? ¿Quién los cuidó cuando estuvieron enfermos? ¿Quién les bajó la fiebre? ¡Es lógico que quieran a quienes los cuidaron! Yo quise comprender eso, esa relación, ese dolor, el que viene después, cuando se enteran que esa persona que lo cuidó, la persona a la que más quieren, los robó”.

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