Después de la tragedia: los "peloteros" inflables, en la mira

Después de la tragedia: los
En Salta no existe actualmente una norma que regule la actividad fuera de los locales comerciales.
En los últimos años, se experimentó un crecimiento notable en el alquiler a domicilio de este tipo de artefactos.

Lo que se suponía iba a ser una jornada marcada por la alegría y las risas terminó en tragedia. El sábado pasado, la pequeña Ximena Choque jugaba en un pelotero inflable junto a sus hermanitos y amigos. Por esas cosas del destino, la nena cayó de una altura aproximada de cuatro metros, que le produjo graves lesiones en la cabeza. Días más tarde Ximena falleció por una complicación cardíaca.

Así, se escribió una página más en el triste historial que posee Salta relacionado con la diversión y los niños. Y es que los antecedentes no ayudan demasiado: hace un par de años, una nena murió cuando se subió a un juego mecánico que tenía desperfectos. Hoy parece que es el turno de los "peloteros" o "toboganes" inflables.

Una moda peligrosa

La actividad comercial con los juegos de este tipo creció de manera notable en los últimos años.

Lo más alarmante es que no existe una legislación que la controle. Tal vez es por eso que ya no extraña que para un cumpleaños, o algún otro festejo en donde hayan pequeños, los mayores soliciten el alquiler de los mismos.

En la capital salteña existen tres empresas que se encargan de confeccionar este tipo de artefactos.

Consultados al respecto, señalaron que cuando realizan una venta se le explica al comprador distintos aspectos a tener en cuenta a la hora de utilizarlos. Entre ellos, la franja etárea de quienes pueden hacer uso de estos juegos (por lo general va de 2 a 5 años y de 6 a 12) y la presión constante que debe tener para mantenerse inflado. También hay otros pasos, como controlar el motor que envía aire a la estructura plástica.

Nada se cumple

Pese a las advertencias que realizan desde las fábricas, son pocos los comerciantes que prestan atención a las recomendaciones.

En general suelen instalar los juegos y retirarse, sin dejar a una persona a cargo que se haga responsable de velar por la seguridad de los pequeños que saltan incansables.

Sólo para locales

En 2005 y luego del "boom" que experimentaron los locales con peloteros, desde el Concejo Deliberante se decidió reglamentar la actividad.

Por ello los ediles, con Cristina Fiore a la cabeza, sancionaron la ordenanza 12.618, en la que establecen una serie de requisitos a los comercios para poder operar.

Con el paso del tiempo esta norma quedó obsoleta, porque entre sus artículos no incluye a quienes prestan servicio a domicilio.

Para poder habilitar un local de este tipo, desde Inspecciones Comerciales se solicita la contratación de un seguro de responsabilidad civil, que cubra daños a las personas asistentes y a sus bienes. Esto debe ser acreditado mediante una copia certificada del contrato y las constancias regulares de pago del mismo.

También se exige que el propietario cuente con un servicio de asistencia médica prepaga, acreditado con copia certificada de contrato y las constancias de pago del mismo.

En el artículo octavo de la ordenanza, se indica de manera textual que "las actividades, juegos o entretenimientos incluidos en la presente ordenanza deberán realizarse bajo la supervisión del personal idóneo, quienes debidamente identificados velarán por la seguridad de las mismas. Se exigirá la permanencia en el lugar de por lo menos una persona adulta, padre, tutor o responsable, por la parte requirente del servicio". Esto no se cumple con los alquileres de los juegos en las casas de familia.

Altos costos

Claramente los requisitos exigidos aumentan los costos para los propietarios de los juegos (alquiler de un local, contratación de personal, medidas de seguridad dentro del predio). Esto provoca que la mayoría se incline a trabajar por fuera del marco normativo. De todas maneras, deben entender que hay un costo que va más allá de lo monetario: poner en peligro la vida de los niños.

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