Después de un año, la reforma política cordobesa sigue sin reglamentarse

El Consejo de Partidos Políticos, al que Schiaretti encargó elaborar una propuesta, dejó de reunirse.
En poco más de un mes se cumplirá el primer aniversario de la sanción de la reforma política provincial que impulsó el gobernador Juan Schiaretti en el inicio de su gestión. Sin embargo, algunos de los nuevos mecanismos electorales que incluyó esa reforma, como la implementación de la boleta única, siguen, un año después, sin reglamentarse.

Esto, a pesar de que fue el propio Schiaretti quien anunció, en su discurso inaugural de las sesiones legislativas ordinarias de este año, que convocaría al Consejo provincial de Partidos Políticos para que acordara y propusiera una reglamentación.

El Consejo se reunió en seis ocasiones y la séptima se frustró. De una participación importante (26 fuerzas políticas) en el primer encuentro, decayó el número hasta fracasar la última que fue citada –por una confusión– para los últimos días de agosto y también para los primeros de setiembre.

Aunque el Gobierno dice que el Consejo de Partidos "sigue trabajando" en la reglamentación (ver Opositores desconocen... ), algunos de los miembros de esa institución opinan lo contrario.

Implicancias. ¿Qué implica que las normas aludidas (Código Electoral provincial y ley de partidos políticos) no se hayan reglamentado?

En principio, que será difícil, cuando no imposible, su implementación. Y el riesgo, además, de que la reglamentación se termine haciendo a las apuradas, sin mucho debate y con la impronta del oficialismo. En el caso de la boleta única que en la próxima elección provincial reemplazará a las tradicionales papeletas partidarias, la ley no definió con precisión el tamaño, la disposición de los datos de los candidatos, etcétera.

El ministro de Gobierno, Carlos Caserio, fijó los siguientes temas para que sean reglamentados por el Consejo de Partidos: a) voto de extranjeros; b) padrones provinciales; c) autoridades de mesas de votación; d) fiscal público electoral; e) boleta única; f) campañas electorales; g) modos de controlar la publicidad durante las campañas electorales; y h) limitaciones impuestas al Gobierno durante las campañas.

Lo hizo durante la primera reunión, de carácter preparatorio, que se llevó a cabo el 2 de marzo. Desde entonces, al decir de los representantes de los partidos políticos en el Consejo, sólo se trató el voto de los extranjeros y la boleta única, sin llegar a redactar conclusiones.

Gustavo Ferrari, director de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Gobierno, admitió que "no resultó fácil avanzar en consensos para bajar al papel (redactar) en reuniones de 20 ó 30 personas". Sostuvo que la próxima reunión se realizaría "a fines de noviembre o en diciembre", a la que el oficialismo llevaría un proyecto de reglamentación. Otro asesor del oficialismo admitió que la elección de junio pasado también enfrió "un poco" el debate.

Desde el ARI-Coalición Cívica, cuyo representante Marcelo Argañarás tuvo asistencia perfecta a las reuniones del Consejo, aseguran que en los cinco meses de reuniones constantes, lo más productivo fue la presencia de la jueza Electoral provincial Martha Vidal y del secretario electoral José Pérez Corti, quienes dedicaron una serie de cuestionamientos a la reforma.

Desde el Vecinalismo Independiente, la legisladora Modesta Genesio de Stabio se quejó: "La realidad demuestra que los movimientos que realizó el oficialismo en materia de reforma político-electoral fueron una reacción obligada a la crisis de credibilidad que enfrentó Schiaretti tras la elección de 2007".

Otros partidos, algunos de ellos ligados al kirchnerismo, dejaron de concurrir a las reuniones al percibir "poca practicidad".

Ni radicales ni juecistas. A las críticas de los que optaron por participar en el debate por la reglamentación, se suma el intento de las dos principales fuerzas opositoras (radicalismo y juecismo) por deslegitimar el resultado. Efectivamente, radicales y juecistas no concurrieron a ninguna de las reuniones del Consejo de Partidos, con el argumento de que la reforma política "era, con o sin reglamentación, una oportunidad perdida".

Referentes de estos bloques partidarios coincidieron en que el gobernador Schiaretti "usó el Consejo de Partidos para legitimar una reglamentación que terminará hecha a medida del PJ".

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