"Después que pasan las cosas, me da vergüenza"

El Burrito le abrió su corazón a Olé y contó que llora cuando está solo, que no convive todo el tiempo con su adicción y que, por sus hijos, le preocupa lo que se diga.
-¿Volviste a ser feliz?

-Siempre soy feliz jugando al fútbol. Es lo que más disfruto.

-¿Pero cómo tomás que tus problemas personales se reflejen constantemente en los medios?

-Cuando no hay mala leche, no me molesta. Soy un persona pública, uno de los jugadores más representativos de River y es normal que se trate mi tema o se hable... demasiado. Pero cuando se ensañan con buscarle la vuelta... Soy una persona que tiene problemas, como cualquiera. Y trato de resolverlos lo mejor que puedo. Tengo tres hijos, señora, amigos, padres, hermanas, que son a los que más les duelen las críticas. Yo hace mucho tiempo que estoy en esto y sé cómo es.

-¿Ya estás blindado?

-No, blindado no estoy. Tengo sentimientos y me duelen muchas críticas. Con el tiempo te haces más duro, aguantás más, pero duele, eh.

El Ariel Ortega que habla no es el que aparece sonriente en uno de los plasmas de la confitería del Sheraton. El que se abre ante Olé es otro Burrito: intimo, sincero y dispuesto a responder todo.

-Amagaste con retirarte. ¿Lo pensaste en serio?

-No, fue un momento de calentura, de impotencia. Uno tiene problemas personales, cosas que le pasan en la vida y me descargué. Dije: "Chau, que se vaya todo al carajo...".

-Para que hayas dejado una concentración tuvo que haber sido grave.

-Fueron cosas que me pasaron. Por suerte, quedaron atrás. Ahora estoy mejor, contento, soy el de siempre. No es que convivo todo el tiempo con ese tema. Me conocen, saben que soy una persona tranquila, con mis temas y nada más. No hay que darle vueltas. Vivo mi vida con mis hijos, con mi familia. Y tengo momentos de tristeza como cualquiera.

-¿Asumiste que Astrada te esté mirando de cerca y espere un cambio en estas actitudes?

-Está bien, por supuesto. Porque hay un grupo atrás que se merece respeto. Y yo trato de respetarlo. No es que todo tiene que girar alrededor mío.

-¿Realmente aceptás que sea así la situación o a veces decís "pará, que yo soy Ortega"?

-¡Nooo! ¿Estás loco? Nunca, jamás. Al contrario, después que pasan las cosas, me siento mal. Me duele. Me da vergüenza. Cometer esos errores cuando hay un grupo alrededor... No soy un tenista o boxeador: acá hay 30 jugadores y una institución que se merece respeto. Pero...

-...

-Pero soy un ser humano que se equivoca.

-¿Cuánto te ayudaron los consejos de Almeyda?

-Mucho. Tengo la suerte de tener compañeros que se comportaron diez puntos. También el cuerpo técnico. Por eso es que me duele, y cuando jugamos y no ganamos, me digo "¡¿Cómo no hice un gol?!". Me da impotencia. Soy una persona positiva y trato de darle para adelante. Quiero seguir jugando.

-Por los que se acercan, por las malas juntas, ¿es complicado ser Ortega?

-No se me acerca mucha gente. Soy solitario. Muchos piensan que ando con un grupo de gente, que tengo un montón de amigos. No. Ando solo. Los pibes me conocen porque siempre fui así. Con mis amigos y compañeros, jodo, soy alegre, divertido. Pero si se me acerca alguien que no conozco, aunque parezca antipático, no le doy bola.

-¿Y cómo te descargás? ¿Hablás con alguien, llorás o te lo guardás aunque lastime por dentro?

-Cuando estoy mal, me aferro a mis hijos, a mi señora, llamo a algún amigo de mi pueblo... Con el Pelado (Almeyda) también hablamos mucho. Al que le tengo confianza, le cuento cosas. Me descargo así. Y también llorando. Cuando estoy solo, lloro. Muchas veces dicen que te hace bien, ¿no? Bueno, yo me descargo como puedo. Trato de salir adelante.

-¿Confías en la ayuda de un psicólogo para un tratamiento o lo querés solucionar por las tuyas?

-No, no... Respeto todo ese tema de psicólogos y psiquiatras, pero... Es algo personal, me choca. No quiero hablar mucho porque opina gente que no tiene idea de lo que me pasa. Yo no te puedo decir a vos lo que te pasa en tu casa. Muchas personas tienen problemas pero no saltan a la vista porque no son tan conocidas. Y cuando salen cosas a mí me duele por mis hijos. Los chicos de ahora no son como cuando yo tenía seis o siete años: hoy prendés la computadora, ponés Ariel Ortega y te saltan dos mil millones de cosas. Aunque ellos saben cómo soy, que trato de ser un buen padre, que los acompaño.

-¿River tiene que meterse en tu problema o es algo que tenés que resolver solo?

-Soy solitario en mi personalidad, pero hay gente que está a mi lado y quiere ayudarme. No es que estoy solo en la vida. Todo el mundo dice que hay que ayudarme, pero hay gente que no se tiene que meter. Ayudarme es no meterse. ¿O vos le vas a pedir ayuda a alguien que no conocés?

-¿Te ayudó Astrada al hacerte jugar?

-Sí. Lo necesitaba.

-¿Esperabas que fuera tan rápido o te veías entrando apenas diez minutos?

-Era lo de menos. Cuando Leo me mandó a calentar, no me había dado cuenta de lo que le pasaba a Marcelo. Tenía muchas ganas de jugar y lo disfruté muchísimo, aunque el resultado me amargó un poco.

-¿La noche hubiera sido redonda si entraba alguna de las tres situaciones de gol que tuviste?

-Obvio. La del tiro libre fue la mejor... En una quise definir rápido y en la otra, me quedó el rebote ahí, como que me sorprendí, y cuando quise patear me tropecé. Pero lo importante fue estar de nuevo ahí, con mis compañeros.

-¿Sentís que vas mejorando tu nivel?

-Sí, sí. La semana pasada me entrené muy bien, fueron las mejores prácticas que hice en los últimos tiempos. Me sentí suelto y por eso estoy contento. También por los hinchas de River. Les quiero agradecer, siempre están y cada día me sorprenden más.

-¿Y al equipo cómo lo ves: mejor o peor?

-Mejoró muchísimo, pero nos falta regularidad. Mejoramos un tiempo y jugamos mal el otro. No completamos 90 minutos siendo superiores al rival. Jugamos bien por pasajes. Pero tenemos que llegar a ser contundentes y no cometer tantos errores.

-¿Sentís que tenés que pelear el puesto o que lo tenés asegurado?

-¿La verdad? Creo que si estoy bien, si hago la diferencia, voy a jugar.

-¿Y si no estás bien?

-No voy a jugar. Acá siempre fue así: tiene que jugar el que está mejor, se llame como se llame.

-Ahora que se vienen las elecciones y suenan nombres de posibles técnicos, ¿te preocupa la continuidad de Astrada?

-¡Leo nació en el club! No lo había tenido, pero por cómo trabaja, por la idea que tiene, por estar pendiente de las Inferiores, por conocer el club, ojalá que siga y que podamos ganar el campeonato que viene.

-¿Se va a ver otro River en el 2010?

-En el torneo que viene vamos a estar muchísimo mejor. Con los refuerzos, va a ser un River distinto.

-¿Te molesta mirar la tabla de promedios o que se hable de la Promo?

-River piensa en ganar campeonatos. Y el torneo que viene lo vamos a pelear.

Comentá la nota