El día después

Hagamos un ejercicio de imaginación. La elección del 28 de junio ya ocurrió y los resultados son, aproximadamente, aquellos que indican las encuestas al día de hoy.

POR LUIS DOMENIANNI

El kirchnerismo retuvo el primer lugar en la provincia de Buenos Aires aunque perdió casi una decena de diputados. Vio mermada además su representación legislativa por los resultados adversos en gran parte del país y quedó, así, sin quórum propio en la Cámara de Diputados y sin mayoría especial en el Senado de la Nación.

Si para el hombre y la mujer del común los resultados pueden resultar sólo anecdóticos, las consecuencias políticas y, por ende, económicas, sociales y hasta culturales que depare el comicio, no lo son ni mucho menos.

Callado el vocinglerío que imperará durante los días inmediatos al 28 del corriente, habrá que ver si el mensaje de las urnas es interpretado o no por el Gobierno. Obviamente, salvo derrota de Kirchner en la provincia de Buenos Aires, todos dirán que ganaron. La oposición de cualquier signo porque seguramente mejorará sus guarismos en detrimento del oficialismo y porque además ganará distritos donde la última vez se impuso el Gobierno. Y el kirchnerismo tratará de disimular su derrota general con el premio consuelo -será vendido como éxito rotundo- de un triunfo ajustado en territorio bonaerense.

El interregno

Tras el diálogo de sordos, habrá que comenzar a trabajar. Sobre todo en la Quinta de Olivos, donde el inefable Néstor intentará operar a electos de raíz justicialista, pero situados en la oposición, para que vuelvan al redil. Lo decimos ahora de forma tal que nadie experimente ingenua sorpresa si ello ocurre. Favores y recursos monetarios mediante, el presidente consorte intentará comprar conciencias. Veremos si existen o no émulos del tristemente célebre Borocotó.

El éxito o el fracaso en la táctica post electoral para volver a juntar una mayoría parlamentaria a la hora de formar los bloques en los primeros días de diciembre para que el oficialismo retome las riendas o por el contrario quede con menos legisladores de los que las urnas le asignaron en función de saltos en dirección contraria. Claro que no podrá ser considerada una "borocotización" al revés. Sencillamente porque la oposición no maneja los dineros públicos.

A pesar de las idas y vueltas, cabildeos y demás yerbas, el kirchnerismo deberá aprovechar el plazo –julio-noviembre- para votar los instrumentos legales que considere convenientes a fin de profundizar su tan mentado "modelo". Es que serán los últimos meses que gozará de una mayoría propia.

El punto es digno de un mayor análisis. Quienquiera medir ese período con la lógica de la política universal corre serios riesgos de equivocarse. Para cualquiera, una derrota electoral implica desandar camino, consensuar con la oposición y dar señales –desde cambios ministeriales hasta discursos diferentes- que resulten coherentes con la nueva realidad del poder. Para cualquiera sí, para Néstor difícilmente.

¿Alguien imagina al patagónico llamando al diálogo a la oposición? ¿Al campo? ¿Discutiendo las retenciones? ¿Cambiando la composición legal del Consejo de la Magistratura? ¿Aceptando derogar los superpoderes? ¿Agradeciéndole los servicios prestados a Moreno, Jaime, De Vido, Echegaray y demás pingüinos? ¿Rediscutiendo la coparticipación federal? Creo que nadie. Si lo hace, pediremos disculpas por nuestra desconfianza adelantada.

No, por el contrario. Quién esto escribe recibe suficientes señales que muestran un escenario de huir hacia delante. Lo primero que uno puede pensar que va a ocurrir es que se intentará profundizar el capitalismo de amigos. Un algo así como que dado que el futuro es incierto, consigamos todo lo que podamos ahora.

No sería de extrañar, entonces, alguna ola, olita o mini ola de nacionalizaciones estilo Chávez. Si para muestra basta un botón, la casi inaudible protesta por las estatizaciones del caribeño contra empresas de capital argentino suena mucho a un " no protestemos porque nosotros vamos a hacer lo mismo".

Lo ocurrido con las AFJP es todo un indicador. Ahora, representantes de Néstor se sientan como directores en varias empresas, algunas de primera línea, cuyas acciones quedaron en manos del ANSES. Por su lado, Aguas Argentinas y Aerolíneas Argentinas marcan, en tal sentido, un camino. Claro que mientras en Venezuela Chávez indemniza, tarde pero lo hace, Kirchner ni siquiera se toma el trabajo. Nadie ve un peso, salvo sus amigos. A tal punto que un empresario de la Unión Industrial decía, días pasados, que con Chávez, estarían mejor.

Más allá de comparar a Guatemala con guatepeor, junto con algún zarpazo sobre el sector privado es dable esperar una fuerte ofensiva para obtener una nueva ley de radiodifusión. Mientras las estatizaciones se harán, seguramente, mediante decretos de necesidad y urgencia, esto último deberá llevarse a cabo, inevitablemente, por ley. Cinco meses no conforman demasiado tiempo para un debate sobre la comunicación. No importa, seguramente los Kirchner usarán la mayoría automática para imponer su criterio antes del próximo verano.

Néstor, al igual que Hugo en Caracas, sostiene y sostendrá que la derrota electoral se debió a la actuación de los medios de comunicación. Que nunca dan buenas noticias. Que siempre priorizan las malas. Que bla. Que bli. Que blo. En otras palabras, el kirchnerismo no parará hasta quedarse con alguna cadena nacional. No le alcanza con los medios santacruceños que supo conseguir, casualmente, cuando su jefe era gobernador. Necesita un gran medio nacional. Cuanto más grande, mejor.

El cambio

Pero el 10 de diciembre todo cambia. El mero trámite legislativo para sancionar leyes quedará en el olvido. Y la temática será bien diferente: política judicial, política agropecuaria, política impositiva, etcétera serán los ítems sobre los que el oficialismo pretenderá no hablar, pero la oposición en conjunto lo forzará a abordar.

Llevará su tiempo pero será inevitable. Como es inevitable que algún día el país recobre su normalidad. Más que inevitable resulta necesario.

Es necesario eliminar los superpoderes cha algo que podremos llamar la doble agenda legislativa. Al menos, así lo aseguran en privado algunos de sus allegados. Si el Congreso va por un camino, el Ejecutivo irá por el otro.

Frente a las leyes, habrá decretos de necesidad y urgencia. Parlamento nacional contra Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia. La facilidad con que puede ser redactado un decreto hará que la iniciativa quede en manos del Ejecutivo. Luego con paciencia – y esperemos que con sapiencia- el Congreso deberá desandar el camino andado. Néstor es partidario del hecho consumado. Tal vez convendría anticiparse y modificar el mecanismo para la vigencia de los citados decretos sólo previstos en la Constitución Nacional para casos de extrema emergencia pero utilizados sin complejos por los gobiernos de Menem y los Kirchner.

¿Cuánto tiempo durará la puja? Y, al menos un año. El tiempo suficiente para que el gobierno considere si va a ser derrotado inexorablemente en el 2011 o si tiene alguna chance de ganar la presidencial.

Por supuesto que todo se puede precipitar en función del más que difícil segundo semestre del año. Y el aún de pronóstico más reservado 2010. El nivel de deterioro que alcance la situación económica y, por ende, la social puede modificar cualquier plan previo.

Presidenciables

Resultan incomprensibles las especulaciones que se tejen en el entorno de Daniel Scioli sobre una eventual candidatura presidencial. Quienes rodean al ex motonauta aseguran que un triunfo en la provincia de Buenos Aires, no por mucho margen, saca de la "cancha" a Kirchner y catapulta a Scioli.

La buena estrella que hasta aquí dio luz al porteño gobernador bonaerense -fue menemista, duhaldista y kirchnerista- parece esta vez no estar en foco, al menos en lo que respecta al análisis. Salvo desastre electoral oficialista del próximo 28, flujo que también se lleva puesto al propio Scioli, el candidato a presidente se conocerá recién en el 2011. Eso no es lo grave. El error de análisis aparece cuando hasta el más lego sabe que, si el Gobierno tiene alguna chance de triunfar, el candidato será Néstor Kirchner y si no tiene ninguna podrá ser Scioli o cualquiera que esté listo para recibir el cachetazo.

Más realista es pensar que si Kirchner no es candidato es porque el ciclo nestoriano habrá concluido. Y el peronismo, con su capacidad de supervivencia y reciclaje llevará un candidato lo más alejado posible del actual oficialismo.

En ese caso, los inscriptos serán varios, casi todos ellos gobernadores o ex gobernadores. Y también estará Mauricio Macri. O, al menos, esa parece ser su intención. Difícil. Muy difícil que los discípulos de Juan Domingo Perón entreguen la presidencia a un no peronista.

En la vereda de enfrente, tres postulantes aparecen claros al día de hoy. Julio Cobos, Elisa Carrió y Hermes Binner son sus nombres. Primer paso será el análisis de los resultados electorales inmediatos en Mendoza, Capital Federal y Santa Fe. Luego, funcionarán las encuestas. Por último acuerdo o "gran interna". Es que toda fantasía presidencial individual tiene un límite: al peronismo se lo derrota, casi inexorablemente, con la oposición unida tras un candidato con consenso.

Económicas

Dos datos de la semana y, para variar, pálidos.

Por un lado, la recaudación tributaria. A primera vista, creció un 12 por ciento suficiente para la algarabía de la esposa del ex presidente en funciones. Los detalles dan, en cambio, para la depresión porque de ese 12 por ciento, cuatro puntos corresponden a la recaudación de las ex AFJP, es decir cuando menos que son cuatro puntos que no reflejan crecimiento económico. Quedan ocho. Pero como la inflación anual fue del 13 por ciento, la recaudación real medida en valores constantes muestra un deterioro del 5 por ciento. Mientras tanto el gasto público –del Gobierno- creció un 27,5 por ciento que deflacionado equivale al 14,5 por ciento. En español, ingresa al Estados un 5 por ciento menos de recursos, pero el Estado gasta un 14,5 por ciento más. Absoluta irresponsabilidad.

Por el otro, Uruguay informó que en los últimos nueve meses los depósitos de argentinos en ese país crecieron 505,2 millones de dólares. En español, sólo al Uruguay se fueron más de 500 "palos verdes". La confianza hecha trizas.

Locales

El reciente fallo del juez electoral Manuel Blanco que impide la presentación de listas municipales cobistas como colectoras allí donde esté constituido el Acuerdo Cívico y Social debe ser leído casi con lupa. Una interpretación maniquea permitiría pensar que el Confe quedó fuera de todas las justas electorales en los 134 distritos de la provincia de Buenos Aires. No es así.

La cuestión no es para nada teórica en un distrito como Junín donde, hasta el momento, la agrupación que responde al vicepresidente de la República detenta la administración local y es, por lejos, la primera fuerza política. Algo similar ocurre en Pergamino o San Pedro.

El Confe anunció que apelará la resolución. Si la apelación es rechazada, las listas no podrán acompañar como colectoras a la nómina de candidatos a diputados nacionales que encabezan Margarita Stolbizer, Ricardo Alfonsín y Mario Barbieri, este último integrante del Confe. ¿Todas? Ciertamente, no. En Junín, Pergamino, San Pedro y Ramallo donde el Confe es probable ganador, la colectora será habilitada por la UCR y la Coalición Cívica. En el resto, sobre todo en las dos secciones de Gran Buenos Aires, Primera y Tercera, todo lo contrario.

Resta saber cuál será la resolución de los dirigentes que siguen a Julio Cobos en territorio bonaerense. Tres son las variantes: aceptar la situación como está, negociar con los distritos que bajen sus listas -salvo en los mencionados como casos especiales donde los propios candidatos a diputados o a legisladores provinciales de la UCR o la Coalición Cívica presionan para que las listas del Confe sean aceptadas- o que el Confe no se presente como colectora en toda la provincia. La opción del medio aparece como la más sensata, salvo que las "heridas" que produzca se conviertan en imposibles de cicatrizar.

Mientras tanto vuelan las acusaciones. Que el Partido Autonomista, integrante de la alianza Confe, habría recibido 360.000 pesos para retirarse. Que el dinero lo habría entregado la UCR. Que quien lo habría gestionado sería Leopoldo Moreau. Que quién lo suministró fue Néstor Kirchner. Que quienes distrajeron, mientras tanto, a los dirigentes del Confe habrían sido operadores que responden al citado ex candidato presidencial. Todo posible aunque incomprobable. Lo cierto es que nada de esto habría ocurrido si el Confe hubiese existido legalmente para finales del año anterior. Lección a tener en cuenta para los seguidores de Julio Cobos que deben definir, de aquí en más -el propio Cobos debe hacerlo- si retornan al radicalismo, individualmente o como grupo interno, o si constituyen, de una vez por todas, al Confe como partido político. En síntesis, lo que está en juego es Cobos con cobismo o Cobos sin cobismo.

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