El día después de la movilización más masiva de la historia reciente

Múltiples miradas para una movida que muchos observan como un quiebre para la ciudad. Fueron entre 6.000 y 7.000 olavarrienses en la calle para reclamar por seguridad.
Hablan referentes de distintos sectores. Analizan el fenómeno integrantes de la Multisectorial, del mundo político, de la justicia e, incluso, quien a través de una nota de opinión en EL POPULAR dio impulso a la marcha.

"Nosotros sólo le pusimos hora y fecha a un reclamo que la gente tenía muchas ganas de hacer". Así sintetizaron integrantes de la Multisectorial lo vivido por primera vez en Olavarría el lunes por la noche, donde mas de 6 mil personas marcharon por las calles de la ciudad reclamando mayores medidas de seguridad.

Muchos no tomaban ni siquiera ayer aún conciencia de lo que había ocurrido. Como si un huracán hubiera atravesado las calles de la ciudad, Cecilia Botta -quien a través de una nota de opinión publicada en EL POPULAR del domingo 15 de febrero- confesaba que "todavía me siguen temblando las piernas" (Ver aparte).

"No podemos echar la culpa a los políticos si nosotros, los vecinos, no hacemos nada", analizaba a la hora de evaluar el porqué de la manifestación. A menos de un día de la realización fueron surgiendo distintos análisis y diferentes lecturas de lo vivido. Tanto de quienes participaron de la movida como de quienes a su vez se mantuvieron al margen. Aunque todos reconocían que recién el correr del tiempo podrá dar una real mirada retrospectiva del fenómeno.

Lo cierto es que son muchos los que coinciden en que el hartazgo social a situaciones delictivas y de violencia marcó un quiebre en la ciudad: "la convocatoria la hizo la misma gente", analizó César González, integrante de la Multisectorial.

El ejemplo de Blumberg

El juez de Garantías, Antonio Saladino -quien ya había expuesto su punto de vista en una entrevista con este diario para la edición del sábado- concluía ayer que "la gente tiene su derecho a reclamar. Mientras apunten adonde tienen que reclamar. Yo lo que hago es dar explicaciones. No se trata de excusas porque quien se excusa es el que considera que hace las cosas mal". El magistrado advirtió que "el problema de la seguridad es un problema urgente. Pero creo que no hacía falta la marcha para determinar que es urgente. Hay demasiados hechos graves. Y la sensación de inseguridad es como la sensación térmica. Es más alta que la temperatura. Si le roban a un vecino, todos en la cuadra se convencen de que les va a pasar a ellos también". No participó de la movilización y, de hecho, enunció que "yo me adhiero al reclamo de seguridad pero no podría reclamar a la Justicia porque soy uno de los operadores del sistema. Además, hay cosas que tienen que quedar muy en claro: si los delitos no son detenibles, no lo son".

Sí, en cambio, fue de la partida la diputada provincial Alicia Tabarés, aliada de José Eseverri y, por ende, no sólo se sumó sino que también llamó a la ciudadanía a asistir.

Ayer analizaba que "fue una manifestación pacífica y eran los vecinos de Olavarría los que salieron a la calle pedir que vuelva a ser una ciudad tranquila. Que, en definitiva, es lo mismo que pedimos nosotros. Pero con paz social, con integración de todas las clases sociales. Es real que hubo algún conato de alguien que quería decir una cosa u otra pero fue la misma gente la que lo frenó".

En cuanto a quienes tienen que acusar recibo de la movida, la legisladora dijo que "toda la ciudadanía, cada uno con su nivel de responsabilidad. Es evidente que en materia de seguridad son las mismas instituciones como policía, justicia y servicio penitenciario. Pero también las autoridades políticas. Más leyes no podemos votar. Lo último fue el procedimiento de flagrancia pero si no se aplica, nada sirve. Cada uno tomará su debida nota. Incluso también aquellos que lo quieren politizar. Estoy segura de que no es bueno y que no lleva a nada. El ejemplo más claro es (Juan Carlos) Blumberg que cuando politizó su lucha, murió como referente. Yo tengo un hijo al que le quisieron robar una bicicleta y tiene 15 operaciones. Son temas muy delicados. Una manifestación pacífica es la mejor muestra de un pueblo sano".

Muchos, a la hora de imaginar la movilización planteaban su temor a que hubiera algún intento de agresión. De hecho, se entremezcló alguno que otro grito de "que se vaya" pero nada pasó a mayores. Ciertos interlocutores vaticinaban que la llegada de los productores rurales más exaltados a la marcha podría implicar algún acto de violencia hacia el intendente municipal, José Eseverri, con quien estuvieron duramente enfrentados durante la puja por la 125.

Norma Urruty, presidenta de la Sociedad Rural, decía ayer que "fue muy bueno que toda la gente se movilizara. Es lo que hace caer en cuenta de lo que falta y obliga a un mayor compromiso de todos los actores. De la policía, de la dirigencia política y judicial. Creo que fue algo espontáneo de la gente que no permite ocultar la realidad ni hacerte el desentendido. Puede ser que alguien haya tenido intenciones personales de agredir. Pero la heterogeneidad de los componentes de la marcha superó cualquier expectativa. Siempre puede ocurrir algún acto violento. No sólo con ruralistas sino con cualquiera. No tuve miedo. Pero si ocurría, la misma gente lo iba a frenar".

"Sacarse la foto e irse"

"Esto fue blanquear una situación, algo había que hacer", planteó Julián Abad, desde la Cámara Empresaria. El propio Abad fue candidato a intendente por el PRO y seguramente no será el único intento en ese sentido. Sin embargo se sorprendió y hasta evidenció su molestia diciendo que "me da mucha bronca cuando se politiza. Y es una mala lectura porque es una falta de respeto a la sociedad. Uno lo que hizo fue simplemente escuchar a la gente y comunicar lo que se está pidiendo. El dirigente lo que debe tener es los ojos abiertos y los oídos destapados. Esto no fue de un sector sino de toda la comunidad".

Iris Migliavacca fue una de las comerciantes de la calle Necochea que tras la seguidilla de episodios de robo en ese sector se puso a la cabeza de los reclamos. Ante los primeros hechos -apuntó- "la gente miraba de la vereda de enfrente. Hasta que se dio cuenta que sucede mucho mas a menudo y decidió reclamar justicia. Los que fueron son el pueblo: veías señoras grandes, que no las ves nunca en el centro y estaban sumadas en una marcha. Abuelos con sus nietos de la mano y hasta los dirigentes fueron como ciudadanos porque le puede pasar como a cualquiera. La gente se cansó de escuchar ´me corresponde´, ´no me corresponde´, ´yo no tengo nada que ver en este tema´. Como no había respuesta de ningún tipo se decide salir a la calle. Y el intendente debe escuchar, porque tiene los medios para llegar adonde corresponde".

Desde la oposición política encuadrada en el Concejo Deliberante, Liliana Schwindt (Unión por la Provincia) cuestionó que "la gente está cansada y temerosa. Yo no quiero que mi intendente me hable como vecino, la cuestión está en interpretar a la sociedad. Creo que si convocó a través de una solicitada y panfletos que pagamos todos, debería haber caminado con nosotros, no sacarse la foto e irse".

El diputado nacional Rubén Lanceta definió que "la primera lectura es que fue muy espontáneo, de diversos sectores de la sociedad que llegaron al hartazgo. La demanda de la gente va al poder político local. Y esto no porque el intendente pueda resolverlo sino que por estar vinculado al kirchnerismo y al socialismo le piden que esté a la cabeza de la demanda y no a la retaguardia. Creo que es la lectura más obvia. José debería tomar el toro por las astas e incursionar con las altas esferas del poder. Almuerza con Scioli, por lo tanto, su llegada es más que clara. La gente sabe que a la policía no la puede cambiar el intendente pero sí puede ayudar a que todo el sistema penal empiece a ponerse en discusión. Incluso, debatir en torno del problema pre-delictual que tenemos. Y sin dejar de lado al Servicio Penitenciario. Las cárceles no resocializan a nadie y los niveles de reincidencia son espantosos". Lo que sí, agregó tajante: "la gente no se va a quedar quieta".

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