Después del 28, eventuales ajustes y cambios

El gobierno de Sapag es probable que se reacomode a una coyuntura que –según se pronostica- incluirá ajustes con afectación directa a la población. Jugarán los recursos extraordinarios. El Gabinete terminará de definir con mayor precisión una política más lineal. Con Chihuido: ¿hay silencio inocente o culpable?
"Después del 28 se viene un ajuste fuerte a nivel nacional. Los Kirchner ya lo tienen decidido. Este año será muy duro". El funcionario neuquino, escudado en la intimidad de la conversación y la ausencia de grabadores, se explayó sin la acostumbrada autocensura gubernamental para estas cuestiones.

Es, en realidad, la convicción de mucha gente. Algunos, porque tienen datos concretos sobre la inexorabilidad de la situación económica. Otros, porque especulan con una venganza del matrimonio hacia el resto del mundo, después de la eventual derrota que se pronostica y que aparece también como inexorable.

Neuquén, es este posible contexto, ya tiene elegido qué hacer. Sabe que no podrá escapar de un cuadro general donde los déficit del Estado se acrecientan, a la par que crece la demanda social, aumenta el desempleo, y el país se encamina hacia una necesaria renovación de políticas y políticos.

Sabe que tiene recursos extraordinarios, provenientes de una negociación de renovación de contratos petroleros que –bien o mal hecha- aportará durante este año y parte del año que viene una mensualidad extra nada desdeñable. Estos recursos están y estarán en la órbita de Fiduciaria Neuquina, una entidad creada especialmente y sobre cuyo uso tienen potestad de decisión estratégica y coyuntural el gobernador Jorge Sapag, la vicegobernadora Ana Pechén y el ministro de Desarrollo Social, Leandro Bertoya, además de algunos consultores calificados.

Estos recursos preciosos servirán un poco para todo, dentro, por supuesto, de los límites que imponen su propia magnitud, que no es mucha.

Por eso es dable esperar que el gobierno de Sapag, en el segundo semestre del año –después de las elecciones del 28- se reacomode a la coyuntura que ya se avizora y que entonces, detalles más o menos, se confirmará. El doble juego entre distribucionismo y aliento a la reconversión económica privada, por ejemplo, se acotará probablemente con ganancia para este último. Si es así, se fortalecerá Bertoya y su línea, y se debilitará Tobares.

Si pasa lo contrario, y el gobierno elige fortalecerse en alianza con las corporaciones sindicales, es probable que tenga una crisis interna un poco más fuerte, y hasta algunas renuncias: hay funcionarios que ya exigen definiciones más contundentes, y que no quieren someterse a la permanente extorsión que ejerce la CTA, porque además la vinculan –con razón- al plan político que pretende sustituir al MPN por otro partido provincial más "progre".

No hay que olvidar, como dato importante para antes de las elecciones, lo que pueda suceder el 11 de junio, día que hasta ahora se mantiene como el de apertura de las ofertas e intenciones empresarias para la represa Chihuido I.

Si la única explicación oficial desde Neuquén para el silencio que ha hecho el gobierno nacional sobre esta obra tras la visita de Cristina Fernández a Chos Malal, es que primero se quiere ver qué oferta de financiamiento hacen los privados, hay que entender también que algunos privados tienen más información que otros sobre hasta dónde está dispuesto a jugar realmente el gobierno de los Kirchner.

Este misterio insondable (¿cuánta plata pondrá el Estado, con ANSES ya vigilado?) puede ser en realidad una delicada operación del capitalismo de los amigos al que se está acostumbrado en Argentina, para favorecer a determinados grupos en desmedro de otros.

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