Después de la derrota, antes de la tormenta

Los comicios del pasado 28 de junio dejaron una sensación de derrota en los pasillos de calle 12 que con el correr de las semanas no se ha logrado sobrellevar.
El intendente Pablo Bruera sabe que podría perder una banca si el escrutinio final no lo favorece. Sabe que se le están esfumando aliados clave. Sabe que la presidenta Cristina Kirchner y su marido le bajaron el pulgar tras su decisión de ir con una lista espejo de su partido vecinalista, y obtener 14 puntos más en las urnas que con la lista kirchnerista. Sabe que la recaudación está en descenso. ¿Qué sucederá, entonces, de aquí a diciembre?

La pelea por la banca número doce continúa con incertidumbre. El escrutinio final, que debía reanudarse la semana pasada, volvió a posponerse a causa de la gripe A. Deberán aguardar hasta agosto las filas del Frente Justicialista para la Victoria y del Acuerdo Cívico y Social para saber quién será finalmente el que se quede con la última banca en juego, lugar clave que inclinará la balanza con fuerza a favor de la oposición o del oficialismo dentro del Concejo Deliberante.

Es que si el bruerismo pierde esa banca ya no contará con mayoría absoluta como tenía hasta el momento para aprobar sus iniciativas con inédita rapidez. Ello será complicado, más aún teniendo en cuenta que en el segundo semestre llegarán al recinto deliberativo para su debate proyectos importantes y delicados para la ciudad, como la reforma al Código de Ordenamiento.

Pero más allá de que el bruerismo finalmente retenga la mayoría -en caso de que los números del recuento de votos lo favorecieran con la banca número doce- el éxodo de aliados afines a su Gobierno ya ha comenzado a producirse. Es el caso de la reciente ruptura del intendente con su aliado Carlos Castagneto. Su ex socio político, coordinador del ministerio de Desarrollo Social, ya habría ordenado que se cancelen los pagos con los que su organismo ayudaba a la Municipalidad de La Plata. Entre otras cosas, se habría dejado así sin efecto una ayuda financiera millonaria que giraba a Bruera fondos para sostener el trabajo de distintas cooperativas.

Puertas adentro del bloque del Frente Renovador Platense, los díscolos también comienzan a anotarse. La ruptura con Castagneto abre una incógnita sobre la edil Fernanda Moggia, que entró supliendo a Carlos Melzi. Se especula con la vuelta de Melzi al recinto, para blanquear la separación de su espacio del bloque oficialista. Otras concejalas que están en la cuerda floja por las crecientes diferencias entre el matrimonio Kirchner y Bruera son las que pertenecen al Movimiento Evita, Lorena Riesgo y Silvana Soria.

Sin ir más lejos, para limar asperezas en su bloque, el pasado miércoles el intendente Bruera y su hermano convocaron a los catorce concejales que aún apoyan sus proyectos en el Concejo Deliberante (Javier Scaramutti, escindido de Unión-Pro, incluido). Allí, realizaron un análisis político sobre cómo quedó la relación con el Gobierno nacional tras los comicios, y el diagnóstico fue lapidario: dejaron en claro que el alejamiento de la Presidenta es un hecho sin posibilidad de vuelta atrás, y hasta deslizaron que la venganza del matrimonio presidencial para con los Bruera podría significar un vaciamiento en los fondos que desembarcan de Nación a La Plata.

En este sentido, se explicitó que el castigo de Kirchner más directo fue la designación de Julio Alak como ministro nacional, que produjo el retorno del fantasma del ex jefe comunal platense en el aire. De a poco, el nuevo plan de los Kirchner parece ser "minar" el piso de la estructura política de Bruera y de su hermano.

Teniendo en cuenta que podrían peligrar los fondos que giran asiduamente desde Nación para socorrer a esta ciudad, no es necesario hacer futurismo para presumir que la crisis financiera azotará al Municipio de las diagonales. Es un hecho que los contribuyentes pagan menos impuestos, la caja oficial se achica y por lo tanto la distribución será más acotada. Y el mal humor, en este contexto, va in crescendo.

Por lo pronto, la actividad deliberativa esta semana se pospuso una vez más, como había sucedido el miércoles anterior, alegando bajas en el plantel de empleados municipales a raíz de la gripe. En este sentido, desde la oposición repudiaron esta decisión oficial, atribuyéndola a los problemas internos que están socavando al bloque bruerista y no quieren salir a ventilar. Las sesiones, de esta manera, se reanudarán recién en agosto. Pero lo que se mantiene entre signos de interrogación es cómo Bruera le hará frente a la tormenta que se le avecina, o más bien, que ya está llegando.

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