Después de la conciliación

La empresa insiste que la crisis internacional afecta sus ventas y no acepta alternativas como las suspensiones con goce de sueldo no remunerativo. El gremio, la automotriz y las autoridades del Ministerio de Trabajo vuelven a reunirse el martes.
Tras seis horas de intensas negociaciones, General Motors ratificó ayer su intención de despedir a parte del personal de su planta en Alvear aunque retrocedió en 135 las cesantías originales, pasando de 435 a 300. El gremio, la automotriz y las autoridades del Ministerio de Trabajo provincial volverán a verse las caras el martes próximo a la mañana en un nuevo intento por destrabar el mayor conflicto laboral en Santa Fe. La automotriz, que resolvió extender una semana la paralización del complejo en el Gran Rosario, se comprometió al mismo tiempo a mantener en suspenso los despidos mientras dure la conciliación obligatoria que vence a mediados de noviembre. "El panorama sigue muy complicado, la empresa insiste que la crisis internacional afecta sus ventas y no acepta por ahora ninguna de las alternativas que propusimos, entre ellas las suspensiones con goce de sueldo no remunerativo", confió a este diario Gabriel Bienucci, secretario gremial de Smata.

Una semana después de haber notificado 435 despidos y en medio de la conciliación obligatoria, los representantes de General Motores ratificaron ayer su postura: avanzar con las cesantías para garantizarle rentabilidad a su planta en Alvear ante la caída en las ventas en el mercado local y fundamentalmente la demanda internacional.

Los ejecutivos de la multinacional fueron a la delegación local de la cartera laboral pasado el mediodía. Allí se encontraban la conducción de Smata y las máximas autoridades del Ministerio de Trabajo: su titular, Carlos Rodríguez y la viceministra Alicia Ciciliani. La presencia de ambos funcionarios confirmó la importancia que le asigna el gobierno de Hermes Binner a este conflicto, el de mayor magnitud en la provincia.

"Fue una larga negociación en la que la empresa se mostró inflexible", comentó el secretario gremial de Smata para después confirmar que las partes volverán a reunirse el martes próximo ante la decisión del Ministerio de pasar a un cuarto intermedio.

Según Bienucci, durante el cónclave "la patronal mantuvo su postura de concretar los despidos aunque redujo el número, pasamos de 435 a 300 compañeros que serían despedidos". De los 300 trabajadores que GM pretende despedir 125 son efectivos y 175 contratados, dejando de lado la versión que se había instalado en las últimas horas que giraba en torno a la reincorporación de la totalidad de quienes estaban empleados con contrato, no así a los pertenecientes a la planta permanente.

La dirigencia gremial planteó una serie de alternativas durante el prolongado cónclave. "Estamos haciendo todos los esfuerzos para evitar los despidos. Propusimos avanzar con el banco de horas y eventualmente aplicar suspensiones aunque sean prolongadas hasta tanto el panorama económico se tranquilice", precisó Bienucci. De acuerdo al convenio vigente en el sector, durante el período de suspensiones la empresa debe abonar "solamente los salarios netos sin los descuentos, es decir sin hacer los aportes jubilatorios y de obra social. Para el sueldo de bolsillo no implica ningún cambio y a la patronal le permite reducir el costo (laboral)", explicó el secretario gremial de Smata.

"Lamentablemente por ahora no aceptaron esta sugerencia, vamos a seguir insistiendo con éste y otros planteos", agregó el dirigente sindical quien resaltó "la muy buena predisposición del gobierno provincial que nos está dando una mano en este conflicto".

La empresa se comprometió a mantener en suspenso los despidos mientras dure la conciliación obligatoria dictada por la cartera laboral, que vence el 15 de noviembre. Al mismo tiempo emitió una señal poco alentadora: extendió una semana la paralización de la planta, razón por la cual hasta el lunes 10 no habrá actividad productiva en el complejo.

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