Después de un día de caos, levantaron el paro de subtes

Después de un día de caos, levantaron el paro de subtes
Advirtieron, no obstante, que habrá nuevas huelgas; el Gobierno no quiere dialogar
En un clima de enorme tensión, los trabajadores del subte cortaron ayer el servicio durante todo el día a la espera de una convocatoria del gobierno nacional para resolver el conflicto por la personería gremial que reclaman desde hace meses.

Pero mientras Buenos Aires se convirtió en un caos por las complicaciones en el tránsito, la Casa Rosada se negó a dialogar en medio de una medida de fuerza y calificó a los huelguistas de "intransigentes". Después de un prolongado duelo de declaraciones de ambas partes, protagonizado por el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el líder de los gremialistas, Néstor Segovia, los trabajadores decidieron anoche levantar la medida de fuerza.

"Se levanta el paro, pero no se termina el conflicto. Está en manos del Gobierno que no haya más paros", advirtió Segovia, a las 22.30, después de una tensa espera en los andenes. Los gremialistas no descartaron tomar otras medidas la semana próxima, y trascendió que podrían hacer un paro de 48 horas. Todo dependerá ahora de Tomada, que retomará el diálogo. Según confiaron anoche desde la Casa Rosada, en las próximas horas se haría una nueva convocatoria para analizar el conflicto. Los delegados que protagonizaron la huelga reclaman al Ministerio de Trabajo desprenderse del sindicato de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), de vínculo con el líder de la CGT y aliado de los Kirchner, Hugo Moyano.

"Les pido que terminen con esta actitud y que retomemos el diálogo. Esta no es la forma de dirimir un conflicto intersindical. No podemos siquiera reunirnos con estas amenazas", casi rogó Tomada cuando se conoció en plena hora pico, al atardecer, que los trabajadores dejaban abierta la posibilidad de continuar la protesta por un día más.

El ministro negó que existiera algún tipo de canal de diálogo abierto en medio del creciente clima de tensión en los andenes, medida de fuerza que impidió el transporte de más de un millón de usuarios del subterráneo. Pero, según contaron fuentes oficiales a LA NACION, se mantuvieron carriles abiertos, extraoficiales, ante la fuerte preocupación de la presidenta Cristina Kirchner de que se extendiera la medida.

De nada sirvió que la Casa Rosada hubiera declarado anteayer, de manera excepcional, que el subte era un servicio público "esencial". El paro fue total. El Gobierno buscó con esa decisión evitar críticas de inacción ante la magnitud del reclamo. Además, el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, había intimado a la empresa Metrovías, concesionaria del servicio de las cinco líneas y el Premetro, para que dispusiera de un cronograma de emergencia. Pero apenas si pudieron salir algunas formaciones, bien temprano en la mañana. Según informó la compañía en un comunicado, cerca de las 5.30, los trabajadores que protagonizaron el paro impidieron la circulación de los trenes, lo que provocó que casi ningún pasajero pudiera viajar.

Al mediodía, ya el ambiente en los andenes comenzó a espesarse. Segovia, a los gritos, culpó a Cristina Kirchner por no solucionar el conflicto. "Con este paro han roto todas las reglas", se quejó Tomada en declaraciones radiales. Ante la fuerte tensión, el ministro intentó bajar un poco el tono a la disputa y envió un guiño. "Es legítimo lo que reclaman, el fondo de la cuestión es correcto. Pero lo que rechazamos es la forma", sostuvo el ministro.

Mientras crecía la posibilidad de que los gremialistas del subte dispusieran continuar con el paro, en el Gobierno llegó un poco de alivio después del nerviosismo que generó, sobre todo en el Ministerio de Trabajo, la medida de fuerza. Fue cuando las organizaciones sociales antikirchneristas que habían amenazado días pasados con bloquear hoy los accesos a la capital, suspendían la medida y anunciaban que sólo algunas agrupaciones harían manifestaciones frente al Ministerio de Desarrollo Social y a la Casa de la Provincia de Buenos Aires.

Ayer, la Presidenta mantuvo silencio sobre la extensa protesta en el subte, pero a tono con sus palabras del día anterior insistió en sugerir la existencia de un clima destituyente. "Cuando uno toca intereses es atacado, es el precio de no pactar", lanzó, durante un acto en Merlo.

Al mediodía, sin ningún tipo de calma, Segovia anunciaba rodeado de micrófonos que había recibido sanciones de la empresa y advertía: "Le pido a la señora Presidenta que no se deje presionar por estos sinvergüenzas que quieren acallar al movimiento obrero". En tono épico, elevaba la apuesta. "Voy a morir en la lucha con los trabajadores. Esto va a provocar que continúe el paro." Mientras tanto, a la protesta se sumaba Raúl Castells, que desde la estación de trenes de Constitución bloqueó las boleterías en el hall central de la estación, convertida en centro del reclamo.

La discusión

* Reclamo: los delegados que protagonizan el conflicto en el subte reclaman desprenderse del Sindicato de la Unión Tranviarios Automotor (UTA).

* Ofrecimiento: el Gobierno no cede en el reclamo, pero por medio del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, planteó la necesidad de retomar el diálogo para superar las medidas de fuerza.

* Huelga de 24 horas: los dirigentes gremiales que protestan lograron un paro de actividades en todas las líneas de subte durante la jornada de ayer y anticipan que podrían volver a efectuar medidas similares en los próximos días.

* Tensión: buena parte del personal que responde al líder gremial, Néstor Segovia, se apostó en las estaciones de subte e impidió que se brinda ra el servicio.

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