"Después de años, la provincia se quedó sin ahorro corriente"

El ex ministro de Hacienda destacó que los ingresos crecieron 38 % durante 2008 y 22 % en el primer trimestre de este año. "En tiempo récord pasamos del superávit al déficit", explicó.
El ex ministro de Hacienda de Jorge Obeid y actual diputado nacional, Walter Agosto, negó que en la provincia haya caído la recaudación de impuestos y enfatizó que, después de muchos años, Santa Fe perdió el ahorro corriente. "Esto significa ya no sólo que a Santa Fe no le alcanzan los recursos para financiar obras sino que no le alcanzan ni siquiera para financiar sus gastos ordinarios".

Para que se entienda mejor -dijo- los ingresos habituales no alcanzan para pagar los gastos de operación del Estado. Ni hablar de invertir y hacer obras. "Cuando se tienen problemas con el ahorro corriente se está con la necesidad de empezar a pensar cómo se va a financiar la parte de gastos corrientes que le falta cubrir, no los de inversión o de capital", enfatizó Agosto.

"La provincia pasó de una situación superavitaria a una deficitaria en tiempo récord. Y hago esta consideración teniendo en cuenta que soy de los que piensa que siempre que un gobierno llega tiene que tener un tiempo razonable y prudencial para desplegar su estrategia, sus acciones, sus instrumentos. Pero ese tiempo ha pasado con holgura. Entonces, con absoluta responsabilidad y lealtad política quienes estamos en la oposición tenemos que hacer algunas advertencias sobre las cuentas públicas de la provincia a partir de los datos que proporciona el propio gobierno provincial", expresó.

— ¿Por qué se pasa de un estado de solvencia a otro de déficit?

— El punto de partida es ver qué pasó con los recursos y qué pasó con los gastos. No voy a hablar del dinero que quedó en la caja cuando traspasamos el gobierno -1.700 millones de pesos- porque el análisis debería ser más severo aún. Que Santa Fe era una provincia superavitaria, con un bajo nivel de endeudamiento y de exigencias financieras, no lo tomo en cuenta para esta consideración. Si observamos los datos que el mismo gobierno suministra, concluimos que al cierre de 2008 estaban sentadas las bases para el desequilibrio. Hay dos datos que quiero destacar y que muestran con precisión la situación: los recursos corrientes a lo largo del año 2008, comparado con 2007, crecieron 38 %. Semejante incremento induciría a pensar que la provincia no debería tener ninguna dificultad financiera. El problema aparece cuando vemos que en el mismo período el gasto público se incrementó el 44 %, es decir 6 puntos por encima de los recursos. En plata, esto significa que en el año 2008 la provincia recibió 1.600 millones de pesos más que lo que estaba previsto en el presupuesto, pero gastó 2.200 millones de pesos más. Esa brecha de 600 millones sentó las bases del desequilibrio fiscal que hoy aparece con toda claridad.

— ¿En qué se gastaron esos 2.200 millones de pesos de más?

— En gastos corrientes, que tuvieron un crecimiento fenomenal. Porque hay otro problema. Mientras el gasto corriente creció en 2008 a un ritmo fenomenal, la inversión quedó subejecutada. Esto quiere decir que no sólo hay un problema cuantitativo sino además un problema en la calidad del gasto. Lo razonable sería que si el presupuesto tenía previsto un resultado financiero de equis pesos, se cuide ese equis. Si me entraron 1.600 millones de más, gasto esa cantidad de plata. Nadie discute que se gasten los mayores recursos. Además, la provincia de Santa Fe tiene una legislación moderna que permite hacer una asignación prudente y adecuada de esos recursos.

— ¿Cuál es la situación de este año?

— Los recursos volvieron a crecer un 22 % respecto a 2008 en el primer trimestre. Nadie puede decir que tal crecimiento es despreciable ni mucho menos que los fondos cayeron, se plancharon, se amesetaron. Todo ese palabrerío sólo sirve para confundir. Ahora bien, los gastos en este primer trimestre volvieron a crecer un 38 %. Entonces, si los recursos crecieron un 22 % no es posible sostener el crecimiento del gasto al 38 %. Conclusión: la provincia acumuló un déficit en tres meses de 270 millones de pesos. Por eso es lamentable escuchar hablar de emitir bonos, cuasimonedas, de suspender pagos a proveedores y contratistas en una provincia como Santa Fe que nunca emitió cuasimonedas, que no emitió bonos, que siempre cumplió con sus obligaciones.

— ¿Qué implicancias tendrá esta situación para la provincia?

— No son neutras. Por ejemplo, si decimos que vamos a suspender, retrasar o reprogramar pagos, el primer efecto de esa medida es que se incrementan los precios. A partir de ahora el Estado va a comprar y a contratar más caro porque cualquier proveedor o contratista ante semejante anuncio preventivamente se va a cubrir porque no sabe cuándo va a cobrar. En este sentido la ley es muy clara, se tiene que pagar a 60 días o de acuerdo con lo estimado en el pliego. La segunda es que hay que reprogramar las curvas de inversión. Nadie puede pensar que si a los contratistas no se les paga, el ritmo de las obras va a seguir siendo el que estaba previsto. Por lo tanto hay obras que se van a dilatar y otras que directamente no se van a ejecutar. Eso va a generar problemas adicionales de empleo. Y la tercera es que empiezan a aparecer los pedidos de redeterminación de precios porque si hay prevista una curva de inversión y después el Estado determina que tiene que ser otra, esos tiempos implican costos que, en algún momento, terminará pagando el Estado.

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Las deudas con la Nación

"Es un tema que lleva años. En mi gestión rondaban los 1.300 millones de pesos y las dejamos perfectamente inventariadas para el nuevo gobierno. No son pasivos que se hayan generado este año. A estas deudas se las puede reclamar por la vía administrativa o por la vía judicial. Pero hay que hacer gestiones políticas en todo este tipo de cuestiones", explicó Agosto.

Además, el ex ministro de Economía negó que la gestión de Obeid haya comprometido el presupuesto de obras públicas de la gestión Binner, al punto que nos les permitió llevar adelante su plan de infraestructura. "No es así y va a quedar claro cuando presenten la cuenta de inversión, que ya debería estar lista, que subejecutaron las partidas donde está incluida la obra pública. Por lo tanto, ese argumento queda desvirtuado con los números. Por lo demás, lo que hay que tener en cuenta es que podemos tener un presupuesto con un conjunto de obras, pero no todas se terminan de un día para otro, ni tampoco tienen que empezar en enero, ni pagarse todas en el mismo ejercicio. Por eso el plan de trabajos públicos es un programa plurianual, muchas obras empiezan en un ejercicio y terminan en otro. Para eso hay que hacer una planificación inteligente".

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