Después de Aerolíneas y las AFJP, el Gobierno va por más reestatizaciones

Belgrano Cargas, TBA, YPF, Autopistas del Sol, Edesur y hasta Telecom figuran en la lista de empresas privatizadas durante los 90 que el kirchnerismo tiene en la mira para que vuelvan a la órbita pública.
Deficiencias en los servicios, necesidades de financiación y la propia estrategia del kirchnerismo se cuentan entre las principales razones que se esgrimen dentro de la Casa Rosada a la hora de definir cómo seguirá la tendencia que hoy tiene claros ejes en la situación de la aerolínea de bandera y los fondos previsionales. El tema inquieta a empresarios de todos los sectores.

Por Matias Barberia

El anuncio de la estatización del sistema previsional, que borra de un plumazo a una decena de AFJP, dejó en claro que ninguna empresa está a salvo. La decisión de la semana pasada no es un caso aislado. Primero Néstor Kirchner y después su esposa Cristina han insinuado repetidas veces que nacionalizarían empresas durante sus respectivas presidencias. Más allá de los discursos, desde 2003 rescindieron concesiones a firmas de servicios públicos, avanzaron con la participación del Estado en la economía y estatizaron actividades económicas.

Subsidiadas, con tarifas reguladas y con los ojos del Gobierno siempre encima, todas esas empresas se parecen entre sí. La trayectoria iniciada cuando en 2003 la estatal AySA sustituyó a Aguas Argentinas y se reestatizó el Correo Argentino, en manos de Franco Macri, es larga y, a lo largo de cinco años, dejó una nutrida lista de empresas cuyo denominador común es su relación con las privatizaciones y negocios de la década del 90.

Con las AFJP fuera de combate, quedaron primeras en la lista Aerolíneas Argentinas y Austral. En este caso la intención es explícita, el proceso está en marcha y funcionarios de alto rango como el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, han llegado incluso a esgrimir la amenaza de una expropiación.

Inmediatamente después, aparece otra empresa que ha visto de cerca los coqueteos, primero de Néstor y después de Cristina, para sumarla a las filas públicas: el Ferrocarril Belgrano Cargas. En 2006, Néstor Kirchner la declaró en “estado de emergencia” y permitió la entrada del empresario Franco Macri junto a un socio chino, más los sindicatos de maquinistas y camioneros. En pocos meses, terminado el período de emergencia, todo quedaría libre para una vuelta al Estado.

También en la mira está Trenes de Buenos Aires (TBA). Propiedad de la familia Cirigliano, maneja las líneas Mitre y Sarmiento desde 1995. El mes pasado, pasajeros fastidiados por los retrasos incendiaron formaciones en las estaciones Castelar y Merlo. Por menos que eso, el año pasado la empresa Metropolitano perdió la concesión de las líneas Roca y Belgrano Sur luego de un día de furia en la estación Constitución.

Sigue

Menos probable, pero no menos deseable, es la joya energética nacional. A favor de cualquier intento estatizador, Repsol-YPF se encuentra hoy achicando sus inversiones en la región para apostar fuerte en otras con mejores perspectivas. Este año, la filial argentina del consorcio vendió el 14% del paquete accionario al empresario argentino Enrique Eskenazi, de buena relación con los Kirchner. También en España, uno de los dueños de Repsol, la constructora SACYR, está buscando desprenderse de su participación en la compañía (20%) para hacer frente a deudas.

Hay más. El control de Telecom Argentina, propiedad de su homónima italiana y del argentino Grupo Werthein –entre otros–, está en litigio. Desde que el año pasado Telefónica de España, dueña de Telefónica de Argentina, compró acciones en Telecom Italia, los Werthein pelean para no quedar bajo el control de sus rivales. En los fondos de las AFJP, que pasarán al Estado, están incluidas acciones que equivalen al 15% del poder de voto dentro de Telecom.

Otra presa tentadora, desencantada con las rígidas tarifas locales y en proceso de reestructuración accionaria, es Edesur. También Autopistas del Sol denunció por lo bajo –en julio pasado– que “sectores oficialistas” impulsaban la estatización de la empresa, cuando huelguistas liderados por Facundo Moyano generaron destrozos en su sede. Por último, y siguiendo la moda internacional de rescates, hay también bancos que se ven dentro de la lista de candidatos.

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