Los despidos bajo la alfombra

El líder de la CGT dijo que no hay cesantías ni suspensiones y culpó a los medios de “crear un clima de terror”. Su secretario adjunto lo desautorizó. Las cifras que desmienten al camionero.
Papa y papista. Nestor Kirchner, el jefe del peronismo y Moyano, su fiel escudero sindical.

A tono con la estrategia del Gobierno de minimizar el impacto de las crisis en la Argentina, Hugo Moyano negó que haya todavía consecuencias verificables para los trabajadores. Pero en su entusiasmo oficialista fue más papista que el papa: dijo que “más allá de lo que dicen los medios no hay suspensiones ni despidos masivos”. Curiosamente no le respondió su antagonista en la CGT, Luis Barrionuevo, ni sus rivales de la CTA. Fue su segundo en la central sindical, Juan Belén, quien dijo que el sindicalismo “no puede negar que hubo despidos” en la industria automotriz y que esos trabajadores, aunque fueron reincorporados, “están colgados de un alfiler”. También advirtió que el parate en las terminales “arrastra a otros gremios” vinculados. Los dichos de Moyano causaron malestar en algunos sindicatos donde hubo cesantías y suspensiones, como los de trabajadores de curtiembres y mecánicos.

“No queremos desconocer una realidad que puede profundizarse, que puede llevarnos a tener algún tipo de problemas con respecto a los despidos, pero tampoco crear un clima de terror”, dijo por radio el jefe de la CGT, quien agregó que “gracias a Dios, no existe ese clima de despidos masivos”. Moyano aseguró que no hubo despidos ni suspensiones en las plantas permanentes de las empresas, y en cambio aclaró que “en algunos casos no se ha convocado al personal eventual”. Sólo admitió que “en algún caso ha habido una reducción de horas” y en otros “se está evaluando la posibilidad de rotar las vacaciones”.

La postura del líder sindical contrasta con la denuncia de la Asociación Bancaria respecto de 1.200 despidos encubiertos en los bancos; de otros 1.200 del sindicato de curtidores; los 433 cesanteados en General Motors –que si bien fueron reincorporados, la empresa sostuvo la necesidad de mantener al menos 100 de esas desvinculaciones–, y otros 1.000 casos calculados por Belén en las empresas donde tiene representación la Unión Obrera Metalúrgica, el gremio al que pertenece.

La polémica tomará forma definitiva el jueves en una reunión del Consejo Directivo de la CGT, a la que los dirigentes irán con un relevamiento de la situación laboral de sus respectivos sectores. En esa instancia, la central obrera resolverá qué tipo de intervención le exigirá al Gobierno ante un posible agravamiento de la crisis en el mercado laboral.

El secretario gremial de la CGT, Omar Viviani, adelantó que la organización pedirá “mecanismos para que las empresas no tengan la posibilidad de despedir tan ligeramente y que, si el despido se produce, tenga que ser bien indemnizado”. “Puede ser una doble indemnización o una triple, hay que ver cuál es la más efectiva”, amenazó el jefe del Sindicato de Peones de Taxis en diálogo con Crítica de la Argentina.

Viviani expuso así la posición de algunos gremios, a pesar de que el Ministerio de Trabajo les hizo saber que no impulsará esa medida. En cambio, otros sindicatos, como la UOM, impulsarán la formación de un fondo anticíclico para subsidiar a las empresas en crisis, como anticipó este diario.

Belén cuestionó la doble indemnización por entender que hará que “las empresas adelanten los despidos” para prevenirse de su vigencia. “No es prudente y armamos un quilombo; el tipo que tiene 20 empleados y le sobran cinco se adelanta y por las dudas echa a 10 por el precio viejo”, graficó el sindicalista.

El propio Moyano reconoció que esa opción se había analizado la semana pasada, pero aclaró que luego fue descartada por las diferencias entre la actual crisis y la de 2001.

En el Ministerio de Trabajo le bajaron ayer el tono a la preocupación de algunos sindicatos. Fuentes de esa cartera dijeron que mientras en 2002 se concretaron 600 procedimientos preventivos de crisis –el mecanismo que establece subsidios para sostener los salarios pero también permite los despidos una vez probado el riesgo de quebranto–, en octubre hubo 17 y en noviembre, sólo dos.

Sin embargo, el secretario general del Sindicato de Obreros Curtidores (SOC), Walter Correa, confirmó que en Capital Federal y el Gran Buenos Aires hubo 550 despidos, y en todo el país más de 1.200, casi el 10% de los afiliados del gremio. “Además, tenemos seis empresas con Procedimiento de Crisis, y dos curtiembres de Avellaneda, Wini y Espósito, que quieren echar en total a 270 empleados”. El dirigente se manifestó “sorprendido” por las declaraciones de Moyano. “Me llama la atención. Si dice que no hay despidos ni suspensiones, que levante el teléfono y llame al Ministerio de Trabajo”, se quejó. El sindicato se reunirá mañana a las 18 con el ministro Carlos Tomada para transmitirle su preocupación por las cesantías y suspensiones. Por su parte, el secretario gremial del sindicato de mecánicos (SMATA), Ricardo Pignanelli, dijo que si todavía no hubo cesantías en el sector “es porque el gremio los contuvo”. “Entiendo que Moyano sólo buscó llevar tranquilidad a la sociedad, pero la preocupación la tenemos nosotros porque vivimos esta situación”, aclaró.

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