"La despenalización del consumo de marihuana puede caer en la apología"

Lo señaló Manuel Schneider de la Granja Siquem, donde se analizó con los jóvenes la decisión judicial y apuntaron a la necesidad de la prevención para no caer en la adicción y la delincuencia
Manuel Schneider, responsable de la Granja Siquem, una institución que asiste y contiene a niños y jóvenes en riesgo, manifestó que "la despenalización del consumo personal de drogas se debe tomar con cuidado para no caer en la apología".

La Corte Suprema de Justicia decretó la despenalización parcial del consumo de marihuana, limitándolo al ámbito privado y la no participación de menores de edad. El máximo tribunal se pronunció sobre la causa "Arriola", en el que cinco consumidores quedaron a salvo de cualquier persecución penal por tener una pequeña cantidad de cigarrillos.

El fallo de la Corte establece que el consumo de marihuana en el ámbito de la intimidad está protegido por el artículo 19 de la Constitución Nacional, que señala que "las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios y exentas de la autoridad de los magistrados".

Schneider señaló que en la Granja Siquem apuntan a la prevención de casos de adicción y receptan a chicos que tuvieron vinculación con las drogas pero no son adictos. "Cuando se trata de casos complejos los derivamos a la comunidad Nazareth que están más preparados para profundizar los tratamientos de recuperación", precisó.

Prevención y análisis de las causas

Esta semana, tras la resolución judicial sobre la despenalización, en la Granja Siquem realizaron trabajos educativos con los alumnos para debatir un tema "que se instaló con fuerza en los medios y que obliga a analizar cuál es el motivo que te lleva a caer en el consumo".

"Siempre queremos trabajar más sobre la causa que sobre el efecto. Esta es la prioridad que debería asumirse en forma general. En esta problemática, y en otras, hay en nuestro país desde hace mucho tiempo un Estado ausente", reflexionó.

Añadió que "generalmente se recae sobre el consumo de estupefacientes en zonas marginales sólo para tapar baches mucho mayores".

"Habría que decirles a los chicos que también está permitido y es muy bueno tener una familia, poder acceder a la educación, ir a la escuela, poder disfrutar la condición de niño y jugar. Con esta visión el tema de las adicciones tendría un lugar secundario.

La ausencia del Estado ausente está en la razón primaria y no sólo en el aspecto secundario de las drogas que ahora se aborda", analizó.

"El último eslabón"

Para Schneider, es necesario tomar conciencia sobre la magnitud del fenómeno de las drogas, "convertida en una gran empresa totalmente mafiosa", y admitir que se está penalizando en este momento "al último eslabón de la cadena".

"Para que se maneje un negocio de tal proporción hace falta tener permisos o participación de otros poderes empresariales, judiciales, policiales. Sin lugar a dudas es así. Se sigue apelando a ese eslabón más débil que cae en el consumo por una política concreta de exterminio a lo que es pobreza. La víctima, en realidad, trata de zafar de adicciones que van desde las más vulgares, como combustibles o fana, hasta otras drogas más complejas", indicó.

Schneider resaltó que el contexto de marginalidad es propicio para la tentación hacia el consumo. "La mayoría de los chicos no sabe si a la noche va a tener para comer o al otro día se va a sentar a almorzar".

"Una alternativa de vida"

"Nosotros les explicamos a los chicos que se puede vivir bien y feliz con lo que tenemos, que no faltan cuestiones externas para encontrar la felicidad. Es bueno que los chicos digan que fueron al baile y no tuvieron que robar nada para pagar la entrada porque con su beca la pudieron comprar. Desde nuestra tarea diaria les ofrecemos una alternativa de vida", indicó el titular de la Granja Siquem.

La institución alberga actualmente a 60 chicos de los cuales 20 viven en el predio y 40 llegan todos los días para cumplimentar su formación educativa.

Añadió que el proyecto de vida significa levantarse temprano, ir a la escuela o trabajar y consideró que en ese contexto "no se puede pensar en adicciones".

"Hay que generarles un ritmo de vida saludable. Nosotros abordamos estas actividades más allá de la Granja. Tenemos un plan integral que aplicamos con la Parroquia Espíritu Santo y con equipos técnicos de la Universidad Nacional de Río Cuarto. Las tareas se impulsan en tres barrios: IPV, Jardín Norte y Mujica. Es allí donde forjamos un proyecto de vida", subrayó.

Las acciones incorporan a las mujeres de los sectores que fomentan la enseñanza del arte, los deportes, la educación y la reunión alimentaria que ofrece la copa de leche.

"Son las mismas mujeres las que brindan opciones a los chicos que empiezan a pelearle a las drogas de los barrios en forma cotidiana", puntualizó.

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