¿Por qué no "despega" de Narváez?

Si bien es prematuro pronosticar el resultado final de las elecciones en la provincia de Buenos Aires, la meseta de intención de votos en la que se encuentra el candidato de la Unión Pro, Francisco de Narváez, plantea la pregunta. Aparentemente, lo que le sirvió para que uno de cada cuatro bonaerenses ya haya definido el voto en su apoyo, no le alcanza para que cerca del 30 por ciento de indecisos se vuelque decisivamente a su favor.

Por Guillermo Bertoldi

Sin embargo hay que señalar que más del 60 por ciento de los indecisos en el voto a diputado nacional se manifiestan opositores al Gobierno nacional, y casi de la mitad aseguran que "jamás votarían a Kirchner".

Las experiencias más exitosas en campañas electorales son las que centran la conversación con la opinión pública en dos o tres temas y paradójicamente no ofrecen nada concreto. O muy poco. Porque la gente no es tonta. De la misma manera que el electorado experimenta un descompromiso con la política, los políticos y sus propuestas, es cada vez más sofisticada y se encuentra altamente preparada para detectar promesas incumplibles o incongruencias discursivas.

El mensaje incorpora los temas a los objetivos estratégicos de la campaña. Pero el mensaje no es la explicación, el mensaje es el significado de la campaña. Entonces se maneja un mensaje central y se realizan variaciones sobre los elementos del mensaje. Porque el mensaje incorpora los objetivos y la estrategia definida en una simple frase. Tal el caso del valor que se le asigna en su campaña a los términos seguridad, plan y trabajo.

Por otra parte, aunque se nota claramente que la campaña de la UCR-Coalición Cívica es rudimentaria, artesanal e inexplicablemente poco profesional, sus mensajes se orientan a intentar explicar sus valores y posicionar sus ideas en el electorado.

Podemos coincidir o no con la campaña que desarrolla el oficialismo, pero lo que no podremos negar es que ésta se basa en la defensa de lo que el matrimonio Kirchner considera son las ideas y valores que sostienen el modelo que se implantó en 2003. Desde allí es que derivan los temas de campaña, pero la campaña oficial no es sobre temas: es sobre ideas y valores; mientras que la de Francisco de Narváez gira únicamente en torno a temas.

El semiólogo George Lakoff, autor de "No pienses en un elefante" (que es el signo de los republicanos, y con ello proponía que los demócratas no se sometieran a sus marcos conceptuales), ha señalado repetidamente que la gente vota en buen grado en función de sus valores: "La gente no vota necesariamente por sus intereses. Vota por su identidad. Vota por sus valores. No es que la gente no se preocupe nunca de sus intereses. Pero vota por su identidad. Y si su identidad encaja con sus intereses, votará por eso. Es un grave error dar por supuesto que la gente vota siempre por sus intereses".

El otro error estratégico grave para una campaña profesional como la que desarrolla Unión Pro es que ésta es una campaña de plebiscito, en la que la ciudadanía debe optar por sí o por no. Tal como ha quedado cristalizado en la aceptación de las acciones de la estrategia del ex presidente Néstor Kirchner, quien orienta su discurso en torno a los que están a favor o en contra del modelo vigente. Aquí no hay posiciones intermedias. En estas situaciones, los moderados no existen.

En nuestras realidades políticas, los segmentos de indecisos y los desinteresados son confundidos a menudo con lo que se denomina "el centro" o los moderados. Es que en situaciones de plebiscito es imposible que la mayoría de los asuntos puedan colocarse en una escala lineal y los moderados estén siempre en el punto medio de las escalas. En principio porque en asuntos de "sí o no" no hay graduaciones.

(*) Guillermo Bertoldi es especialista en comunicación política y analista de opinión pública. Autor de "La Campaña emocional. Comunicación política en el territorio de los sueños", Editorial Dunken. 2009.

Correo: bertoldi@entornoestrategia.com.ar

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