La desorientación en la campaña de PRO enfrenta a Michetti con Macri y su equipo.

El episodio transcurre en un estudio de televisión. De un lado, el candidato kirchnerista Carlos Heller, del otro, la candidata de PRO Gabriela Michetti. Hay más invitados, entre ellos Fernando Pino Solanas, pero toda la atención se centra en los repetidos cruces de Heller con Michetti, hasta que, agobiada por las críticas, Michetti se angustia, dice que no fue invitada para recibir tantas críticas, y amenaza con abandonar la grabación, aunque finalmente no lo hace.
El programa Argentina para armar salió al aire el domingo último –sin el fragmento donde se la ve a Michetti angustiada–, pero la anécdota sirve para retratar el estado de crispación que atraviesa la candidata de PRO, consecuencia de las internas que ha generado en el macrismo el rumbo de la campaña electoral. Las encuestas ya no le dan tanta ventaja como hace un mes y el Acuerdo Cívico de Alfonso Prat Gay y Elisa Carrió está más cerca.

Desde el ala peronista de PRO, le reclaman a la primera candidata a diputada nacional por la Capital una mayor presencia en la calle, y más participación en los debates y programas televisivos. "La campaña es un desastre", suelta un legislador de PRO.

Sin embargo, desde el entorno de Michetti explican que la campaña fue planeada en dos etapas: una primera parte, basada en las posibilidades que ofrece la web 2.0, con eventos breves y mensajes cortos, apuntada al electorado cautivo de PRO; y una segunda parte, más clásica, con más presencia en los medios tradicionales, orientada a los indecisos.

A partir de mañana, se verá en televisión un spot de PRO –realizado por el publicista Ernesto Savaglio (que volvió a trabajar para el partido)–, en donde aparecerá Michetti en primer plano "hablándole directamente al vecino". También se redoblará la presencia de candidatos y militantes en las calles. "Vamos a pasar de 300 a 500 mesas en toda la ciudad, y estaremos en 40 bocas de subtes repartiendo folletos, además del timbreo y la presencia en shoppings y centros comerciales a cielo abierto", cuenta un legislador de PRO que lamenta, no obstante ello, no haberlo hecho antes.

El escenario cambió –advierten en el macrismo– y explican que antes, Michetti estaba acostumbrada a que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, acaparara todas las críticas, pero que ahora es la propia Michetti quien tiene que ocupar ese lugar, para el cual no estaría preparada.

"Gabriela está para las fiestas de quince, pero para los velorios no está nunca", se indigna un legislador porteño de PRO. Y agrega: "Se cree que es la Madre Teresa, ella camina por el agua dividiendo los peces. Pero la política no es eso, para hacer política hay que meterse en el barro, y del barro siempre salís salpicado". Una frase similar utilizó esta semana Macri en público, y obligó a Michetti a dar explicaciones poco convincentes para evitar que se profundice la crisis.

Según pudo averiguar PERFIL, los constantes berrinches de Michetti habrían malhumorado al propio Macri, que esta vez aparece como aliado de Horacio Rodríguez Larreta, un enemigo interno histórico de Michetti.

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