Al desnudo

El clima le jugaba a favor al intendente Gustavo Pulti: como Napoleón o Hitler, avanzaba hacia la conquista final cuando lo sorprendió el frío. La llegada del general Invierno puso sobre la mesa la ineficiencia de la actual conducción, que se embelesa a diario con cuanta fantasía le cae a los pies.

Escuelas sin calefacción, sin baños, servicios educativos sin ecónoma, sin abasto para dar de comer a los chicos, estas son las situaciones que se derraman a diario sobre los marplatenses, volcando a todos a un completo estado de crispación.

En declaraciones que parecen un chiste de mal gusto, Eduardo Pezzati, primer candidato a concejal por Acción Marplatense, señaló que la actual gestión se destaca por "la actitud, el compromiso y la honestidad". ¿Cuál compromiso? Porque el único compromiso visible es con Florencio Aldrey Iglesias, el regente.

Esta semana se supo que el crédito del Banco Mundial cuyo destino sería el de iniciar las obras de la disposición final en el viejo predio de Venturino, se "cayó". ¿Por qué? Porque el precio que pasaron las empresas presentadas por la comuna excedía en tres veces el valor que se paga a nivel internacional. De u$s40 la tonelada -considerado el valor normal o promedio para este tipo de operaciones-, la presentación de la gestión GAP lo llevó a u$s120.

La caída del crédito del BM es un impacto muy fuerte para esta administración, que no ha sabido, no ha querido o no ha podido encaminar un tema que su predecesora tenía enderezado conforme el criterio imperante, que sigue siendo el de enterrar la basura.

Pulti salió a la carrera hacia Buenos Aires a una entrevista con Horacio Bibiloni, responsable de la Secretaría de Medio Ambiente de la Nación. Al momento de su partida dijo estar evaluando alternativas para reflotar el apoyo del Banco Mundial. Parole. Ha sido él y no otro quien ha hundido una y varias veces las negociaciones que hubieran permitido poner en marcha esta obra, que adquiere hoy naturaleza crucial ante el híper colapso del predio actual. Pulti y su desconfianza por todo y hacia todos, una actitud enfermiza que ha desbaratado en cada ocasión la firma de acuerdos y la búsqueda de soluciones en cada caso.

Es obvio que el frío llegó para instalarse, y no hace falta ser brujo ni mirar el calendario para darse cuenta. Pero siguen fabulando, hablando de la nada misma, gritando aquí y poniendo los huevos allá. Los centros de salud no tienen calefacción, ni elementos básicos, y Pulti y su secretario de Salud Alejandro Ferro siguen machacando con la gripe H1N1. Dos casos nunca han conformado una epidemia, ni acá ni en la China, y los profesionales serios admiten que estamos ante un brote de gripe estacional, incluso más leve que la que corresponde al virus de la gripe presente este año en la región.

En verdad, la idea de la emergencia era perversa, pero no dejaba de tener ese componente que a veces la política le asigna a las malas acciones: el toque de "viveza". Si el neumonólogo Ferro y Pulti lograban imponer la idea de un peligro real, cerrar las escuelas hubiera tapado el desquicio que es hoy el sistema de escuelas públicas en la ciudad. Sin embargo, la maniobra distractiva quedó trunca por la fuerte reacción de la comunidad educativa en contra del cierre de los establecimientos escolares.

Porque lo que es real no es que tenemos una posible epidemia de gripe A sino que las escuelas están devastadas ediliciamente, con techos caídos y sin reparación, sin baños utilizables, sin servicio de gas, con calefacción insuficiente, peligrosa por anticuada o directamente inexistente.

A veces el clima hace esas cosas: desnuda mentiras, inutilidad, indiferencia por la suerte del vecino, ese sujeto al que sólo se le presta algo de atención en campaña electoral. Y ni siquiera.

Comentá la nota