Desinformación, manipulación y los dibujitos del INDEC

Por Julio Blanck.

Por fin, alguien se decidió a cortar de raíz con la manipulación informativa, a terminar con el relato de la realidad a medida del que paga, alguien con las agallas suficientes para decirle basta al ocultamiento sistemático de los hechos, a la grosera tergiversación, al monopolio de la comunicación de datos fundamentales para organizar la vida cotidiana y también, por qué no, para tomar decisiones estratégicas.

Ni héroe ni mártir. Apenas un hombre plantado en sus convicciones, un corajudo capaz de enfrentar al poder dominante y dar la batalla fundamental por la verdad en nombre de todos y a favor de todos. Y lo que es mejor, de manera desinteresada. Porque no quiere nada para él.

Esa figura providencial que tanto esperábamos apareció por fin, cuando muchos le pronosticaban el ocaso y la extinción.

¿De quién hablamos?

De Amado Boudou, nuestro gallardo ministro de Economía.

¿De quién si no?

Boudou, que empezó su gestión con cierta opacidad pero que de a poco va alzando el perfil y buscando brillo propio, está ahora en Londres para asistir a reuniones del G20, concierto de países relevantes y otros como la Argentina. Desde allí, el viernes, asestó estas palabras contundentes que motivaron nuestra esperanza: "Hay que parar un poco la mano con el tema de la inflación".

Seguro hablaba de cómo la irrupción de Guillermo Moreno y compañía en el INDEC estropeó en un par de años el prestigio que esa institución había sabido construir y conservar en el tiempo, aun cuando muchas de las demás instituciones se hundieran en el fango.

"Hay que parar un poco la mano con el tema de la inflación" dijo Boudou, y uno supone que se refirió al punto de deterioro al que llegaron las estadísticas oficiales y al monopolio del INDEC sobre esa información decisiva para cualquier país que se pretenda serio.

Porque si hay en la Argentina una información tergiversada, manipulada, falseada y sesgada con toda intencionalidad, esa es la que produce el INDEC desde el desembarco kirchnerista.

Por cierto, causó cierta perplejidad comparar esa valiente declaración del ministro Boudou con otras palabras suyas, pocos días antes, cuando dijo que no se pensaba corregir para atrás el índice de precios. Lo hizo luego de reunirse con representantes de universidades nacionales, convocadas para integrar un Consejo Académico destinado a emprender una tarea titánica: ayudar a recomponer la credibilidad del INDEC. Para tener apenas una idea de la proeza que se proponen, basta decir que según estimaciones moderadas, la inflación ocultada en los últimos dos años y medio llegaría a 40 puntos.

Semejante misión, en semejante escenario, ha preocupado a muchos académicos. Tanto, que se habló de una rebelión de profesores de la prestigiosa Universidad de Buenos Aires, por la forma en que el rector Rubén Hallú expresó la postura de esa casa en la reunión con Boudou.

Hallú, de buenos reflejos políticos, enseguida enderezó el rumbo y, sin bajarse de su decisión de colaborar con el Gobierno, le ajustó algunos puntos a su discurso. Junto al resto de la conducción de la UBA pronto aclaró que la contribución con el INDEC no significaba la aprobación de los desmadres cometidos en ese organismo

Hay otro detalle que debe señalarse: la Justicia está investigando al poderoso secretario de Comercio, teóricamente subordinado de Boudou, por la manipulación operada en el cálculo de la inflación. Esa labor de Guillermo Moreno, desde febrero de 2007 a la fecha, es la que el ministro dijo que no será revisada. Peor todavía: el director técnico del INDEC, Norberto Itzcovich, anunció que se llevará a juicio a los técnicos del organismo que medían la inflación hasta la irrupción K. ¿Los acusarán de decir la verdad?

Pues bien, sobre este escenario tergiversado, extorsionado y enrarecido, se montaron las palabras cristalinas de Boudou...

(...)

(...)

Perdón.

Hay una corrección de último momento.

Paren las rotativas

Vemos aquí la declaración completa del ministro, desde Londres. Dice que hay que parar la mano con la inflación, pero parar la mano con criticarla.

Que "se agita permanentemente el tema". Que "siempre miramos el vaso medio vacío". Que los consumidores deben "caminar y buscar porque hay mucha variación de precios para el mismo producto".

Lamentable confusión. Era más de lo mismo. Sepan disculpar el tiempo perdido.

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