La desigualdad nacional en el ingreso también se refleja dentro del Chaco

El ingreso promedio de los chaqueños está entre los más postergados del país, abismalmente lejos del de los habitantes de las provincias patagónicas o de la Capital Federal, confirmó una vez más un estudio nacional difundido por la prensa porteña. Sin embargo, esa misma inequidad rige Chaco adentro, con fuertes desniveles entre las regiones de la provincia, indicó el secretario de Planificación Raúl Codutti.
Por eso, el funcionario dijo que --así como las políticas federales deben apuntar a lograr una mejor distribución de la riqueza nacional-- en la provincia también es materia pendiente alcanzar una mayor equidad.

No todo es pobreza

"Argentina está muy lejos de ser un país pobre. En términos comparativos, los ingresos promedio de los argentinos se encuentran en un rango medio. Si se lo calcula en función de su poder de compra, el ingreso argentino ronda los 13.000 dólares per cápita, supera al de los chilenos (12.000 dólares), uruguayos (11.000) y brasileños (9.270). Es más: el ingreso per cápita argentino supera al promedio de los residentes de los países europeos y asiáticos de ingresos medios (11.262 dólares). Sin embargo, las privaciones que sufren algunos miembros de la sociedad argentina son asimilables a las padecidas por los habitantes de los países más pobres del planeta", arranca diciendo la nota publicada ayer en Página 12 sobre el tema.

"Las inequidades distributivas no solamente están instaladas en el plano social, sino que también se ven reflejadas en las disparidades regionales. El producto por habitante de Santa Cruz --la jurisdicción más rica de Argentina en términos per cápita-- resulta quince veces superior a la registrada en el Chaco, el distrito más pobre", agrega, señalando que, comparativamente, los mayores ingresos per cápita son los de los santacruceños, seguidos por los neuquinos, porteños, fueguinos y chubutenses. "En el otro extremo, la jurisdicción más pobre (el Chaco) es seguida por Formosa, Santiago del Estero, Misiones y Jujuy", apunta.

El artículo periodístico se basa en una publicación de la revista Saber Cómo (77, junio de 2009), en la que los técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) realizaron un detallado repaso de las características de esas disparidades regionales.

"Lo primero que analizaron fueron las diferencias en torno del número de personas con necesidades básicas insatisfechas (NBI). Los hogares con NBI son aquellos que presentan al menos una de las siguientes condiciones: hacinamiento (hogares con más de tres personas por cuarto), vivienda inconveniente (por ejemplo: pieza de inquilinato), hogares que no cuentan con retrete, hogares que tienen al menos un niño en edad escolar (6 a 12 años) que no asiste a la escuela, hogares que tienen cuatro o más personas por miembro ocupado y cuyo jefe no completó el tercer grado de escolaridad primaria", refiere Página 12.

Luego menciona que, desde la óptica de las NBI, las diferencias provinciales guardan una correlación similar a las disparidades observadas en el producto per cápita. Así, la Ciudad de Buenos Aires registra una baja proporción de habitantes con NBI y Formosa tiene la mayor cantidad de residentes que no pueden cubrir sus necesidades básicas.

Riqueza concentrada

De todas maneras, el trabajo del INTI puntualiza que "las actividades extractivas (minería, petróleo) dan a algunas provincias con estructuras productivas débiles ingresos de importancia; pero con escasa distribución en el conjunto de la sociedad. Por ejemplo, en el caso de Catamarca, la actividad minera permite que su producto por habitante sea algo superior al de La Pampa; pero no así su indicador de NBI, que es mucho peor (más alto) que el de esta última".

"Por otra parte, las zonas de mayor concentración poblacional suelen presentar las condiciones sociales más favorables o intermedias y también las mayores disparidades internas. Por ejemplo, en el Gran Buenos Aires habitan ciertos segmentos sociales con altísimos niveles de vida que conviven con numerosos y superpoblados bolsones de pobreza. La presencia de profundas asimetrías regionales e incluso intraterritoriales debiera estimular un serio debate social", agrega.

Luego dice que esa realidad indica el fracaso de las recetas liberales que sostienen que es el mercado el que logra indefectiblemente pulir esas inequidades. El artículo, no obstante, advierte que "el régimen de reparto de recursos debiera estar muy lejos de ciertas concepciones autonomistas que sobrevuelan en cierta dirigencia política. Formulaciones tales como ‘es una injusticia que mi provincia reciba menos fondos que los que aportan sus ciudadanos vía impuestos’ debieran dar paso a la aplicación de criterios objetivos de redistribución de los recursos que aseguren una igualdad de trato a todos los habitantes del país. Esa es la diferencia entre querer vivir en una sociedad integrada o elegir pertenecer a una comunidad desarticulada socialmente".

Chaco adentro

Codutti comentó la información diciendo que por un convenio con la Cepal se actualizó la información que permite medir el ingreso promedio por habitante en la provincia, retomando un proceso que se había interrumpido en 2004.

El secretario de Planificación de la provincia dijo que eso permitió también algo que ninguna otra provincia hace todavía, que es medir los indicadores sociales por micorregiones, y no sólo en el Gran Resistencia, como sucedía normalmente. El Chaco se subdividió en ocho microrregiones.

Codutti dijo que "así como hay una gran asimetría entre distintas provincias en la distribución del ingreso, como chaqueños debemos reconocer que esa desigualdad la tenemos también entre distintas zonas geográficas de nuestra misma provincia".

Como el ingreso per cápita es un ingreso promedio, Codutti dijo que por las inequidades existentes "es más interesante medir la desigualdad", y citó como ejemplo que dentro del Chaco "la zona del sudoeste, de mayor expansión de la agricultura, es también la zona de mayor desigualdad, donde el 10% de la población concentra el 50% de los ingresos, y la mitad de la población no llega a reunir el 20% de éstos".

Por eso dijo que "uno de los temas más importantes para tratar en el marco del Consenso del Bicentenario es la distribución del ingreso, para hablar de estas asimetrías, que va a llevar bastante tiempo corregirlas".

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