El desgaste de la lucha antidrogas

La confianza de los mexicanos en el ejército descendió un 11 por ciento desde que las Fuerzas Armadas comenzaron a intervenir directamente en la lucha contra el narcotráfico en los últimos dos años. Estos son los resultados de una encuesta publicada ayer en el país centroamericano, según la cual, a pesar de la baja registrada, la institución castrense sigue siendo una de las mejores consideradas del país.
En la consulta, realizada a pedido del diario Milenio, se les preguntó a los mexicanos por el buen o mal rendimiento de las principales instituciones y actores sociales de su país.

El ejército, que había obtenido un 83 por ciento de aprobación en el 2007, vio este año descender su popularidad entre los ciudadanos a un 72 por ciento, debido principalmente a las tareas de seguridad interior que le toca cumplir en el país azteca. "La institución militar empieza a resentir el desgaste por las tareas que le ha encomendado el presidente mexicano", precisó María de las Heras, directora de la encuesta.

Y es que Felipe Calderón no perdió el tiempo a la hora de movilizar las tropas. El mandatario asumió su cargo el 1º de diciembre de 2006 y ese mismo mes ordenó el envío de militares a los estados más conflictivos de México para combatir el narcotráfico y al crimen organizado.

Actualmente, más de 45.000 efectivos se encuentran desplegados en las zonas más violentas del país, especialmente en los estados de Chihuahua, Sinaloa, Baja California y Michoacán, donde tratan de prevenir los actos de la delincuencia organizada cumpliendo tareas que prácticamente los convierten, en determinados estados, en los únicos garantes del orden público.

Pero los soldados no fueron los únicos que perdieron prestigio a los ojos de la ciudadanía. Los obispos y los cardenales fueron los principales actores que le hicieron perder puntos a la Iglesia Católica, al pasar de un 50 por ciento en el 2008 a un 46 por ciento en lo que va de este año, en tanto que los jueces de la Suprema Corte de Justicia Nacional (SCJN) cayeron de un 49 por ciento a apenas un 36 por ciento.

La prensa tampoco se salvó de lo que, según los resultados de la encuesta, fue una caída generalizada en el prestigio de los actores sociales. En el 2007 los periodistas detentaban un 83 por ciento de imagen positiva entre los mexicanos. Sin embargo, este año esa cifra sólo se situó en un 59 por ciento, registrando una baja del 24 por ciento.

Según De las Heras, el gobierno central no estaría exento de responsabilidad en este caso. "Ello podría ser resultado de la insistencia gubernamental en satanizar el trabajo periodístico sobre el problema del narcotráfico", puntualizó la consultora.

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