Desfalco en el Banco de Acción Social de Jujuy ya fue elevado a juicio

Jujuy - Cinco contadores empleados del Banco de Acción Social de Jujuy, entre ellos el ex presidente y ex gerente, se sentarán en el banquillo de los acusados por el desfalco de la entidad crediticia. El expediente, generado a partir de la desaparición de 1 millón 300 mil pesos, fue elevado al tribunal de la Sala III de la Cámara Penal.
El juez de instrucción Penal 2, Javier Aróstegui, confirmó la elevación a juicio del expediente 405/2004. A esta instancia, llegan procesados la ex tesorera de la entidad bancaria María Susana Nieder, por el supuesto delito de "peculado" o malversación de caudales públicos.

Mientras tanto, los contadores Jorge Eduardo Meriles y Luisa Ester Donaires fueron procesados por supuestos "participes necesarios del delito de peculado en concurso ideal con autoría de incumplimiento en los deberes de funcionario público".

Al mismo tiempo, los también contadores Raúl Ernesto Rezua y Beatriz Morales de Gutiérrez están acusados de supuestos "autores no necesarios de peculado en concurso ideal con autoría de incumplimiento en los deberes de funcionario público".

Los hechos se remontan a septiembre de 2004, cuando el entonces presidente del BAS, Raúl Ernesto Rezua (ahora procesado), denunció en estrados judiciales la desaparición de una gran cantidad de dinero durante la semana del 24 al 31 de agosto del mismo año.

En aquel momento, el extinto juez de instrucción penal Oscar Máximo Aramayo, en una inspección ocular realizada en el Banco, determinó un faltante de 800 mil pesos, suma que luego iba a incrementarse tras la auditoría de peritos judiciales. Al mismo tiempo ordenó la captura de la principal sospechosa del desfalco, la tesorera María Susana Nieder, quien estaba prófuga. Como se recordará, Nieder había "desaparecido" tras entregar las llaves del tesoro a un guardia, expresando que iba a realizarse un estudio médico. Jamás regresó.

En un escrito, Aramayo mencionó dos hechos que calificó de extraños, como "la falta de seguridad que existe en el banco, hay pocos policías y la caja fuerte tiene una simple llave de seguridad, como si fuera de una puerta de una casa. También me extrañó la falta de un circuito cerrado que permita ver y grabar cuando alguien entra en el tesoro, y la cantidad de dinero que maneja el banco, cuando él mismo se dedica a cuestiones de solidaridad y de ayuda a la gente‘.

Mientras tanto, el entonces gerente del banco, Jorge Eduardo Meriles, junto a otros funcionarios fueron provisionalmente desplazados de sus cargos y el BAS fue intervenido.

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