El desempleo supera el 10% en el conurbano y en cinco ciudades

Estiman que el problema dejó de agravarse en estos meses, pero que la recuperación será lenta
Un tercio de los desocupados de nuestro país vive en el conurbano bonaerense, una zona que, con un desempleo del 10,6% en el tercer trimestre de este año -casi un punto más que en igual período de 2008- es uno de los centros urbanos en los que el índice resultó de dos dígitos, aun según los controvertidos datos elaborados y difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El informe oficial de la Encuesta Permanente de Hogares de ese organismo, difundido ayer, muestra que el Gran Santa Fe es el distrito con mayor proporción de personas que buscan y no encuentran trabajo: la tasa es del 13%. Le siguen Mar del Plata (11,6%) y el Gran Córdoba (10,8%). Muy cerca se ubicó el nivel de desocupación del Gran Rosario (10,3%) y del Gran Tucumán (10 por ciento).

A diferencia de lo que muestran los resultados de la encuesta para las grandes ciudades del interior mencionadas, el nivel de empleo no cayó, para el Indec, en los partidos del conurbano, por lo que el incremento de la desocupación se explicaría por un alza de la tasa de actividad. Según los economistas, en una recesión es frecuente que más personas comiencen a buscar un puesto, para reforzar o reemplazar ingresos en su hogar.

La región con tasa de desocupación más elevada resultó ser el Gran Buenos Aires (Capital Federal y conurbano). En la ciudad de Buenos Aires, el índice fue del 7,7%, contra el 5,3% del tercer trimestre de 2008: en este caso, el alza se dio, siempre según el Indec, por pérdida de puestos de trabajo. La capital del país tiene la tasa de actividad más alta del país: el 53,2% de la población de 10 años o más trabaja o busca hacerlo, mientras que, un año atrás, la tasa era del 53,7 por ciento.

La región con desempleo más bajo en el tercer trimestre fue el Nordeste. Pero el índice del 4% promedio para estas provincias (Formosa, Corrientes, Chaco y Misiones) se explica, en gran medida, por la baja proporción de habitantes que el Indec registra como población activa: la tasa de actividad es del 36,1%, sensiblemente inferior a la del promedio de los 31 centros urbanos medidos por el Indec (del 46,1%). Y apenas poco más de un tercio de la población tiene, efectivamente, una ocupación (en el total del país el índice es del 41,9%). En otras palabras: el índice oficial marca un bajo desempleo en estas provincias, pero la realidad es que trabajan pocos.

En las provincias cuyanas, el desempleo fue del 6,4% (el segundo lugar, entre los más bajos), aunque, en este caso, el índice de población activa es más cercano al del promedio del país, y se detectó una fuerte caída de puestos laborales, lo que hizo que la desocupación creciera, aun cuando también hubiera disminuido la tasa de actividad.

Para toda la población urbana del país, según se informó días atrás, el desempleo medido por el Indec resultó del 9,1% de la población activa, lo que significa que alrededor de 1,48 millones de personas están sin empleo, a las que se suman 1,73 millones subocupadas: trabajan menos de 35 horas por semana.

Calidad en baja

El aumento del subempleo es un indicador de que la crisis, junto con un alza del desempleo, trajo un deterioro de la calidad promedio del mercado laboral. Más aún, cuando en esa categoría de ocupados se incluye a personas que desarrollan trabajos en forma a veces esporádica y, por lo general, sin protección social.

Esa tendencia a una mayor precarización fue observada en el relevamiento del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), según recordó Agustín Salvia, investigador jefe de ese centro de estudios.

En la muestra de la UCA, correspondiente también al tercer trimestre de este año, al área metropolitana se le asignó un desempleo del%. "Es posible que, en su medición, el Indec sea menos exigente para calificar a alguien como ocupado", explicó Salvia, que dijo que en el estudio privado se considera tal al entrevistado que dice haber hecho alguna tarea remunerada a la que él mismo define como un trabajo.

El analista recordó que en la encuesta de la universidad no sube el empleo del conurbano (algo que sí ocurre según el Indec). "Para nosotros, cae el empleo pleno, pero aumentan el subempleo y las ocupaciones inestables, algo que ya había ocurrido en 2008", comentó.

El economista Rogelio Frigerio, de la consultora Economía & Regiones, consideró que, aunque para el año próximo se pronostica una recuperación de la actividad con un piso del 3%, la situación del empleo no es muy promisoria.

Frigerio recordó que el nivel de inversión será muy bajo, y eso marca que está condicionada la eventual baja del nivel de desempleo, que "difícilmente esté en un nivel de un dígito para 2010".

Daniela Cristina, economista del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), sostuvo que para el trimestre en curso se habría dado un punto de inflexión, con un freno en la caída de la demanda laboral. Eso permitiría pensar en que al menos dejó de subir la desocupación. Prever una caída, sin embargo, es aún algo incierto: según coinciden los analistas, incorporar al empleo un número de personas equivalente al de quienes se incorporan cada año al mercado laboral y, además, lograr que la economía genere puestos para aliviar la situación de muchos que ya sufren el desempleo, requiere ciertas condiciones, que parecen no estar dadas.

El Estado es el principal generador de empleo

En el último año, el sector público fue el principal generador de empleo y esta dinámica laboral, combinada con la masificación del asistencialismo, promueve la desaparición de la cultura del trabajo y la improductividad.

Así lo señala un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), que señala que entre el primer semestre de 2008 y el mismo período de este año, la fuerza laboral en los grandes aglomerados urbanos se incrementó en 133.000 trabajadores.

De estos nuevos entrantes, dice el informe, 53.000 no consiguieron empleo y así la tasa de desempleo trepó del 8,2% al 8,6%. Unos 75.000 consiguieron empleo como asalariados formales mientras que 5000 ingresaron en puestos informales.

"Los 75.000 nuevos asalariados formales son el resultado de un incremento de 90.000 nuevos empleados públicos y una reducción de 15.000 trabajadores asalairados formales en empresas privadas", detalla el informe.

"Los datos son aproximados pero confirman las evidencias que se venían detectando respecto del deterioro del mercado laboral. El problema no sólo radica en el fenómeno ya conocido de aumento del desempleo, sino que lsa ocupaciones que más crecen son el empleo público y los empleos por cuenta propia", añade.

Para los técnicos de Idesa, si el "Estado no hubiese dado empleo público a toda esta gente, la tasa de desempleo en el primer semestre del año habría sido del 9,4% en lugar del 8,6%".

La tendencia, apuntan, "evidencia una economía en decadencia". El sector público no "contrata más gente par adar mejores servicios sino que en la mayoría de los casos responde a la devolución de favores políticos o personales".

Por otro lado, el informe también critica las políticas laborales que "multiplican las trabajas para quiénes pretenden generar empleos en blanco". Y considera que entre los empresarios se profundiza la cultura subsidiaria del Estado. "Es un panorama donde tiende a desarparecer la cultura del trabajo", concluye.

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