Desempleo récord en EE.UU.: es la tasa más alta desde 1993.

La desocupación trepó hasta el 7,2%; división en el Congreso sobre el salvataje.
WASHINGTON.- Con cada nueva y mala noticia, los norteamericanos desempolvan sus libros de historia reciente. Ayer debieron reabrirlos para precisar cuántos años pasaron desde que la tasa de desempleo estuvo en los niveles a los que trepó durante las últimas semanas. Y la respuesta es 1993, cuando Bill Clinton comenzaba su primer mandato tras cuatro años de George H. W. Bush, padre de quien está por marcharse de la Casa Blanca.

La mala noticia llegó de la mano del primer informe oficial sobre la tasa de desocupación que se difundió desde que se confirmó que Estados Unidos padece una recesión.

Ayer, el documento comunicó que 524.000 norteamericanos perdieron sus empleos en diciembre, con lo que elevó la cifra anual a 2,6 millones en 2008, un número que carece de un punto de comparación desde hace seis décadas.

La tasa llegó al 7,2%, lo que implica que cerca de 11 millones de personas quedaron sin ingresos mensuales, una cifra que se descuenta que aumentará durante los próximos meses, ya que los economistas prevén que los coletazos de la recesión se prolongarán hasta fines de este año, por lo menos.

El impacto de estos números, según los parámetros de este país, queda en evidencia al recordar que no se registraba una tasa tan alta de desocupación desde 1993, cuando la economía salía de la contracción que padeció entre 1990 y 1991. Más aun, Estados Unidos no perdía 2,6 millones de empleos en un año desde 1945, cuando el final de la Segunda Guerra Mundial desembocó en la reducción del complejo militar-industrial.

Apoyado en esas cifras y antecedentes, el presidente electo Barack Obama urgió al Congreso a aprobar cuanto antes el paquete de estímulo por 775.000 millones de dólares que propuso y que, con suerte y viento a favor, recién podría promulgar con su firma en febrero. Detrás de los números del desempleo, dijo Obama, hay "vidas, verdaderos sufrimientos, miedos reales".

Esa realidad es la que se percibe en Washington -donde varios amigos y conocidos de este corresponsal recibieron sus telegramas de despido durante las últimas semanas-, pero con especial fuerza en el interior del país, donde se estima que lo peor de la recesión todavía está por venir.

"A este ritmo, la tasa de desempleo bien podría tocar los dos dígitos este año y, ciertamente parece, que así será en 2010 como muy tarde", pronosticó uno de los analistas económicos del banco ING, Rob Carnell.

Los despidos abarcan casi todos los sectores. Entre noviembre y diciembre, 101.000 empleos desaparecieron en la construcción; otros 67.000 se evaporaron en los comercios minoristas y 113.000 más ya no están entre los profesionales y servicios para negocios.

Por el contrario, sí, tuvieron un respiro, y hasta crearon trabajos, las áreas de educación y salud (45.000 puestos) y el gobierno (7000). Un dato más: lo que estas cifras no reflejan son los norteamericanos que debieron aceptar una reducción horaria -y, por tanto, de sus salarios- para no perder sus empleos. Pasó de 7,3 a 8 millones en las últimas semanas.

Pese a la gravedad del panorama, sin embargo, la petición de Obama para que los legisladores apuren el paso chocó con la reticencia de varios republicanos y demócratas que objetan la formulación del paquete.

Un puñado de republicanos es más dogmático. Tras años de déficit fiscal promovido por George W. Bush, ahora alertan que el plan agudizaría un rojo en las cuentas públicas, que este año llegaría a 1,2 billones de dólares.

Entre los demócratas, en cambio, las dudas pasan sobre cómo garantizar que parte del paquete de ayuda se destine a paliar la crisis hipotecaria y a la creación de empleos en el área de investigación y desarrollo de las energías alternativas. "Todas sus prioridades [por las de Obama], las compartimos", explicó la titular de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

"Sólo queremos asegurarnos que esos compromisos, cuando se escriban en el proyecto [de ley] puedan aplicarse inmediatamente y puedan crear empleos.", dijo Pelosi.

Obama captó el mensaje. Poco después dijo que su propuesta sería "ajustada y retocada".

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