Desempleo y droga, lo que más preocupa a los jóvenes

El Centro de la Juventud de la Municipalidad desarrolló una investigación con unos mil jóvenes y adolescentes de entre 14 y 29 años para llegar a un diagnóstico que permitiera trazar un plan integral para esa franja clave de la población (ver aparte).
El estudio exploró los diferentes significados que adquiere hoy "el ser joven". Sus miradas sobre temas como la familia, salud y sexualidad, trabajo, alcohol y drogas, educación o problemas con la ley, entre otros, mostraron sus dilemas medulares. Así, se desprende que lo que más preocupa a los jóvenes de Rosario hoy siguen siendo el desempleo, las drogas, la deserción escolar y la violencia.

   El ránking aparece en el capítulo titulado "Jóvenes en la ciudad de Rosario", un universo que al momento del estudio (en 2006) incluía a 246.902 personas, el 27% de la población total. Se trata sólo de uno de los puntos en que se tematizó el informe, elaborado a partir de encuestas a varones y mujeres de todos los distritos y de tres franjas etáreas (14 a 17; 18 a 24 y 25 a 29 años), así como de entrevistas en profundidad para adultos.

A la cabeza. En la identificación de los problemas que enfrentan en la ciudad, la preocupación por la falta de trabajo desvela a la mitad de los encuestados, y más a los que tienen entre 18 y 24 años, la edad de ingreso mayoritaria al mercado laboral. Quizás ese punto se vincule al hecho de que los jóvenes que tienen empleo en su mayoría lo necesitan para cubrir sus gastos, mantenerse porque viven solos o ya formaron su propia familia, o ayudar a sus padres.

   El problema que sigue, desde el punto de vista de los jóvenes, es el de las drogas, que mencionan como más acuciante las chicas y nuevamente en mayor proporción quienes tienen entre 18 y 24 años.

   La deserción escolar es otro punto álgido que los jóvenes identifican como prioritario, los más chicos menos, lo que no es extraño ya que en esa franja el 86% está cursando algún nivel educativo.

   El tema de la deserción preocupa más a los varones que a las mujeres. Y nuevamente la diferencia es comprensible, ya que en el capítulo de "Educación" se advierte que en Rosario hay muchos más chicos que chicas que no pudieron terminar sus estudios secundarios: 62,2% versus 37,8%.

   En la misma posición valorativa que la deserción escolar aparece la violencia, pero en ese punto se invierte la conflictividad según el sexo: inquieta mucho más a las mujeres.

   En realidad, más del 55% de los jóvenes que consideran a las drogas, la violencia, la discriminación, el alcohol y la inseguridad como tópicos calientes son chicas.

   Si esas preocupaciones se analizan según las edades, salta a la vista que a los más jovencitos (de 14 a 17) lo que más los inquieta son las drogas, mientras que a los de la franja intermedia (de 18 a 24) y a los mayores (25 a 29) les pega más la falta de oportunidades de trabajo. El desempleo figura primero entre quienes aún no tienen un puesto laboral, en el 55% de los casos.

   Si comparan su situación con la que atravesaron sus padres cuando tenían su edad, los jóvenes se perciben como perdedores en cuanto a posibilidad de obtener ingresos adecuados (73%), conseguir un empleo (69%), acceder a una casa propia (63%) y contar con seguridad (64,8%).

   En cambio, se sienten ganadores en lo que hace a chances de divertirse (56,2%) y de estudiar (46%). Lo que los pone en igualdad de condiciones con sus mayores son las oportunidades para participar en la vida pública y formar una familia.

   Quizás por una mayor conciencia de que en el país hubo larguísimos años en los que nadie pudo votar ni expresarse con libertad, los jóvenes de 25 a 29 años fueron los que se vieron a sí mismos como mejor parados que sus padres para participar de la vida pública.

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