Desde el viernes, nuevas medidas de fuerza en Catedral

No hubo acuerdo entre CAPSA y la Asociación de Empleados de Comercio (AEC). El gremio ya anunció que desde el viernes volverán las medidas de fuerza al cerro. "Se nos terminó la paciencia", indicó la AEC, y estimó en más de 20 millones de dólares al año la ganancia de la empresa concesionaria de los medios de elevación.
La conciliación obligatoria resuelta por la secretaría de Trabajo provincial, en el marco del conflicto entre la empresa Catedral Alta Patagonia (CAPSA) y la Asociación Empleados de Comercio (AEC), no permitió destrabar la relación, y desde el viernes los trabajadores anunciaron que volverán los paros y medidas de fuerza que marcaron el comienzo de la temporada.

La AEC denunció que la firma concesionaria de los medios de elevación recauda "más de 80 millones de pesos en concepto de pases", mientras que "la masa salarial actual es de 7 millones de pesos aproximadamente".

"También CAPSA, indirectamente por sus accionistas, explota escuelas de ski, utilizando seudo cooperativas que no pagan cargas sociales, rental de ski, locales comerciales, contratos de publicidad, y subcontrataciones de confiterías, donde el abultado alquiler hace que los precios de las comidas y bebidas sean tan elevados a comparación del centro de la ciudad", se indicó a través de un comunicado.

El gremio anticipó que se "terminó la paciencia" de los trabajadores, y que "el cuerpo de delegados, la comisión directiva ha propuesto paro general de actividades en el Cerro Catedral, desde el día viernes 21, y por tiempo indeterminado".

La entidad gremial hizo responsable de la situación a "Juan Cruz Varela", de quien dijo es "concesionario del Cerro, no dueño del Cerro Catedral".

El punto central del desacuerdo entre las partes es la cuestión salarial. La AEC reclamó un salario de bolsillo de 4 mil pesos para los trabajadores, y la propuesta empresarial alcanzaba aproximadamente los 2.500. "Una vez más la empresa CAPSA nos falta el respeto a nuestra organización gremial, y a los trabajadores. Porque su propuesta de aumento es ridícula, a comparación de las ganancias que obtiene, los cánones que paga y las comisiones. El trabajador se lleva la peor parte y es el que mueve todos los días el cerro. Sin los trabajadores no habría actividad del ski, y es lamentable pero hoy la realidad es el que menos cobra", se explicó.

Finalmente, el gremio que conduce Walter Cortés criticó que "el verso de la conciliación obligatoria sólo sirvió para que CAPSA siguiera trabajando sin pagar los sueldos justos que tiene que cobrar una persona que vive expuesta a las inclemencias de el tiempo durante 3 o 4 meses según la temporada, sin francos, a veces sin ropa adecuada, sin comedores, sin baños cerca de lugar donde realiza sus tareas".

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