Desde lejos no se ve.

LIGA NACIONAL / QUILMES 81 - PEÑAROL 88: Con el triunfo, los de Oveja le sacaron 1.5 punto a Atenas. El Cervecero perdió el séptimo consecutivo.
Se va a la B, Quilmes se va a la B...". Los jugadores de Peñarol bailan en la madera del Polideportivo. Deliran al eterno rival. No es para menos. En la descarga luego de un triunfo luchado por 88-81, el cantito apunta a la realidad. Esa que indica que el Cervecero está mezclado entre los que hoy disputarían los temidos playoffs por el descenso. También arriba la tabla le regala una sonrisa al Milrayitas, que quedó en la cima con 1.5 punto de distancia sobre su escolta Atenas. El buscado N° 1 está más cerca.

Ni ese gancho desde casi mitad de cancha que Esteban López tiró por compromiso y clavó en un aro en el cierre del tercer cuarto, significó un guiño del destino para el equipo de De la Fuente. La de anoche fue la séptima caída en fila de un Quilmes que parece haberse acostumbrado a perder y no encuentra la salida. El domingo tendrá revancha en otro derby.

Sin brillar, siempre dio la sensación de que cuando apretara el acelerador, Peñarol sacaría ventajas. Así lo hizo en el primer cuarto, con Román González (nueve puntos) y Johnson dañando en la pintura. Por ellos, ganaba 21-12 a los 8m. El local lo emparejó en el inicio del segundo, con dos bombazos (Maciel y Salles). Además, Cowan hizo estragos apareciendo por la línea de atrás. Pero Peña volvió a las fuentes, dominó el rebote ofensivo (totalizó 11 en el PT) y con un doble de Johnson sobre la chicharra, se llevó ocho de luz al entretiempo. Y eso que Jackson sólo registraba cuatro tantos.

La salida de Román en el tercer período complicó todo. Quilmes se arrimó con cuatro triples (dos Gil) y quedó un doble abajo a los 8m. Y el cierre quedó en el recuerdo: bomba de Jackson a 6s y el famoso gancho de López. En el último, Peña arrancó con una ráfaga de 12-1 para escaparse a 11 (75-64). Dixon le dio vida al Cervecero para un parcial 11-0 que lo puso otra vez a tiro. Pero surgieron Jackson (20 en el ST) y Johnson (13) para poner las cosas en su lugar. Para Peñarol, esta realidad no puede ser más perfecta.

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