Desde hoy en Italia un ilegal es un delincuente

Su vida y la de su familia será un pequeño infierno y si lo agarran pagará una multa de hasta u$s14 mil y será expulsado de inmediato. Por las protestas en Europa, se excluyó la cárcel
La nueva Ley de Seguridad crea además las "patrullas ciudadanas" que, bajo el control de los intendentes, saldrán a la calle a defender el orden y la seguridad. A su vez, el texto definitivo impone que los patriotas no usen uniformes ni armas y que se limiten a avisar a la Policía si advierten que algo no va como debe.

El Senado aprobó este jueves definitivamente la ley que Diputados aprobó en el mes de mayo y que el Partido Democrático, el principal de la oposición, consideró "un daño para el país", mientras que el primer ministro Silvio Berlusconi dijo que las nuevas normas servirán para "aumentar la tranquilidad y la seguridad de los ciudadanos". La ley fue aprobada con 157 votos a favor, 124 en contra y tres abstenciones.

Un funcionario público estará obligado a denunciar al indocumentado que quiere hacer un trámite salvo para médicos de los hospitales y directivos de las escuelas y quién favorece el ingreso de clandestinos arriesga hasta 15 años de cárcel y el que alquila un apartamento a un extranjero irregular puede ir hasta tres años a la cárcel

Por otro lado la ley hace más duro el régimen carcelario para los mafiosos. La cárcel especial pasa de dos a cuatro años y los diálogos con los familiares serán todos grabados. También se establecen medidas para las empresas cómplices de los mafiosos.

Los inmigrantes sin papeles no podrán acceder más a los servicios públicos. Los chicos no podrán ser inscriptos en las escuelas si sus padres no presentan sus permisos de residencia. Este permiso será obligatorio para registrar a los recién nacidos, por lo que se anuncia la difusión de los llamados "niños invisible", como ocurrió en otros países europeos. Tampoco podrán casarse.

El permiso de residencia y la adquisición de la ciudadanía italiana, para la que hacen falta diez años de residencia legal, deberán ser pagadas: costarán entre 80 y 200 euros cada una.

Otra medida dura y popular consiste en mandar hasta tres meses a la cárcel a los que pintan grafitis e imágenes artísticas en las paredes y los vagones. También se establece un registro nacional de linyeras para controlarlos y se agravan las penas contra los automovilistas borrachos o drogados. Hasta veinte mil personas por año podrían perder el permiso de conducir según informa el diario Clarín.

Cabe recordar que en Italia hay un creciente clima de xenofobia que todos los días produce incidentes muchas veces no denunciados. La crisis económica, que se sigue agravando, aumenta más la hostilidad hacia los inmigrantes, legales e ilegales y se estima que en la península hay unos 600 mil inmigrantes indocumentados.

Además las protestas crecen e intelectuales lanzaron un llamado contra el regreso de las leyes raciales en Europa.

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