Desde que se habilitó, la conexión a Victoria ya registró 363 choques

Desde su inauguración, en mayo de 2003, la conexión vial Rosario-Victoria sufrió hasta la semana que pasó un total de 363 accidentes de tránsito, por lo menos 26 personas murieron y otras 43 resultaron con heridas, y pudieron engrosar más tarde la lista de víctimas fatales.
El error humano y la presencia de animales sueltos en la ruta aparecen como las causas preponderantes de la siniestralidad de una traza que en general, y en comparación con otras rutas, está bien señalizada y custodiada, pero en la que las normas se transgreden sistemáticamente.

El accidente ocurrido el domingo pasado terminó de encender la alarma. Dos automóviles, un Renault 9 y un Ford Galaxy, chocaron frontalmente cerca del kilómetro 20 a las 7.30 de ese día. Los dos conductores resultaron con heridas graves y uno de ellos, José Sartori, murió la madrugada siguiente luego de ser trasladado al Heca y derivado a un sanatorio privado. Los autos quedaron destrozados. Las causas del accidente se están investigando, pero para el personal de Gendarmería hay algo que es claro: no había niebla, ni humo, no llovía y el tramo de la ruta no presentaba ningún peligro. "Uno de los dos se pasó de carril", conjeturó a La Capital el subjefe del Escuadrón Rosario-Victoria de esa fuerza, Carlos René Kreclevich.

La conexión tiene 60 kilómetros, 12 de ellos constituidos por puentes (el principal más 13 viaductos), y algunas particularidades que la hacen peligrosa: además de que suele haber muchos animales sueltos, el 60 por ciento de su recorrido tiene al menos una línea amarilla, es decir que se puede sobrepasar en una sola dirección, y nada menos que el 43 por ciento de la traza tiene doble línea amarilla, o sea que no se puede pasar en ninguna dirección. Eso, lo saben todos, no se respeta.

Tampoco se respeta la velocidad máxima de 110 kilómetros por hora para los autos, 80 para los camiones y 60 para todos los vehículos en el puente principal, y eso aumenta el grado de peligrosidad.

Según las estadísticas que maneja Gendarmería, de los 363 accidentes producidos en estos años, el 55 por ciento fue por fallas humanas, y una cantidad considerable, el 28 por ciento, fue por animales sueltos en la ruta. "Esto se da sobre todo en las épocas de crecidas y en las inundaciones que sufrió la zona, cuando los animales escapaban del agua", explicó Kreclevich. Los años 2003 y 2007 fueron, con 56 y 57 casos, los que más accidentes tuvieron. Y 2007 fue el que registró la mayor cantidad de heridos (19) y víctimas fatales (6, junto con 2004 y lo que va de 2009).

Hasta la semana pasada se produjeron, en lo que va de este año, 47 choques. Si se hace una proyección matemática, se llegaría a fin de año (ojalá que no) a los 59. No tiene por qué ser así: cuando se miran las estadísticas, primavera y verano son las estaciones menos siniestras. Pero también es cierto que este otoño, temporada en que hay más choques, superó ampliamente a la misma estación de los años anteriores. Y que en 2007, como excepción, la mayor cantidad de accidentes fueron en verano (22, sobre 57 de todo el año). Algo que puede repetirse.

Bien cuidada. Tanto desde Puentes del Litoral como de Gendarmería y del Sindicato Unico de Trabajadores de Concesionarias Viales y Afines (Sutracovi), la ruta está bien señalizada y custodiada, y sin embargo sigue siendo riesgosa. "Nosotros la tenemos como referencia. Tiene una cantidad de patrulleros y móviles suficientes que llegan muy rápido cuando ocurre un accidente, y una cobertura médica buena", afirmaron desde el sindicato.

"Además, Puentes del Litoral es una de las únicas empresas que realmente corta el tránsito cuando las condiciones del tiempo o el humo hacen peligrosa la circulación, cosa que no ocurre con Aufe ni con Vial 3, que tienen las autopistas a Santa Fe y Buenos Aires. Los móviles para la seguridad están en buen estado, tenemos todas las herramientas, tenemos destelladores, equipos, no podemos decir que funcione mal, como sí lo podemos decir de otras empresas donde hasta hubo paros para contar con servicio de ambulancias. Nosotros comparamos la administración de esta ruta con las de otras concesionadas y conocemos la diferencia", aseguró el secretario gremial del sindicato, Néstor González.

El dirigente abonó la teoría de la falla humana: "Son muchos kilómetros de líneas amarillas que no se respetan, y a veces circulan a 140 kilómetros por hora, muy por encima de los 110 permitidos, a veces pasan se pasan de largo en las curvas, y ha habido casos en que se han quedado dormidos y se han comido el guard raid", dijo.

En general, los efectivos de Gendarmería se ubican en el kilómetro 27, en la mitad de la traza, para intimidar a los conductores que pisaron el acelerador. Pero evidentemente eso no alcanza.

Peligro, lluvia. Además de la señalización rigurosa, la ruta tiene un problema que la hace más siniestra los días de lluvia. Si bien cada cuatro kilómetros hay sectores asfaltados, las banquinas están hechas con la misma tierra arcillosa de las islas, mucho más impermeable y resbaladiza. Cuando llueve, el peligro crece exponencialmente. "Los días de lluvia hay que circular con mucha precaución, no ir a más de 80 kilómetros por hora y cuidar mucho la conducción", afirma González.

Por lo demás, el dirigente dejó planteada su preocupación por el estado en que circulan choferes, sobre todo los del tránsito pesado. "Algunos parecen no estar en sus cabales, están mal dormidos, agotados", asegura este empleado que que patrulla la ruta en los móviles de la empresa.

Factores múltiples. La conexión Rosario-Victoria forma parte de un corredor internacional bioceánico, tiene una gran circulación, muchos vehículos la atraviesan después de haber recorrido muchos kilómetros, y en muchos casos después de haber pasado por autopistas mucho más veloces, poco dispuestos a levantar los pies del acelerador.

Estos factores, unidos a las restricciones circulatorias, a la recurrente falla humana y a condiciones propias de la traza confluyen en una realidad que se recurrentemente es noticia.

Comentá la nota