Desde el gobierno estudian nuevas medidas para el campo

El Gobierno podría aprovechar la última semana del año para seguir generando anuncios para el campo. Tras lanzar el lunes un paquete que, entre otros puntos, oficializó la baja del 5% en retenciones para trigo y maíz, Cristina de Kirchner avanzaría ahora con medidas para alentar la producción de maquinarias e insumos agrícolas, en tanto que sigue latente una disminución de los derechos de exportación para el girasol.
Las supuestas intenciones del Ejecutivo no modifican en nada el ánimo de los productores y la dirigencia rural, que ya hizo saber su descontento respecto de los últimos anuncios. Los sectores más radicales prevén dar a conocer un amplio cronograma de protestas durante los primeros días de enero.

Ahora, el Gobierno apuntaría a tocar dos áreas muy delicadas para el sector y la situación económica del interior del país. Las empresas de maquinaria ya hicieron saber que esperan una baja de entre el 30% y el 40% en las ventas durante la próxima campaña. En noviembre pasado, las ventas de tractores cayeron el 25% respecto del mismo mes de 2007. Las cosechadoras bajaron un 52%, según el último informe de coyuntura de la Bolsa de Cereales.

Incentivar la compra de tractores, cosechadoras y sembradoras será todo un desafío para Cristina de Kirchner y el conflictivo equipo de trabajo que integran la ministra de Producción Débora Giorgi y el secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno, cada vez más enfrentados. Los beneficios crediticiosdeberán ser muy atractivos,teniendo en cuenta que el campo no ve buenas señales para invertir: se esperan fuertes reducciones en las producciones de trigo y maíz, y hasta la soja podría ver achicada su cosecha a causa de la sequía; a esto se suman la caída de los precios internacionales y el sostenimiento de retenciones que, incluso en el caso de los cereales, que acaban de recibir un beneficio del 5%, son consideradas confiscatorias por el grueso de los agricultores. Diferentes cálculos dan cuenta de rentabilidad negativa para la mayoría de los cultivos, inclusive con buenos rindes.

Insumos

La otra variable que limita fuertemente al agro incluye a los insumos, con los fertilizantes a la cabeza. En principio, el Gobierno se encuentra analizando la situación de precios en el mercado de agroquímicos, y buscaría evitar que la compra de los mismos «no sea distorsiva en los aumentos de valores» de los productos. Se avanzaría en acuerdos con empresas para disminuir precios de agroquímicos, semilla y fertilizantes, entre otros.

Existe un precedente en pleno conflicto campo-Gobierno, con un acuerdo oficial con la empresa Profértil para sostener el precio de la urea granulada a u$s 450 más IVA por tonelada. La ventaja no pudo ser adecuadamente aprovechada por los productores por problemas de transporte del insumo.

Desde el estallido de la crisis financiera mundial, en setiembre pasado, los insumos han bajado o se han estabilizado, pero igualmente se mantienen muy por encima de los valores de un año atrás. Por caso, la urea se paga a razón de u$s 730 por tonelada, un 85% por encima del promedio de 2007. El glifosato cayó en torno a u$s 4,40 por litro, cuando había llegado a superar los u$s 7 en setiembre. Igualmente supera en casi un 25% los valores del año pasado.

Combustible y fletes son otro peso fuerte para la producción, con precios actuales que superan en un 40% y un 20%, respectivamente, los del promedio del año pasado, según la revista Márgenes Agropecuarios. De todos modos, no se conocen intenciones oficiales de modificar alguna de estas dos variables.

Dentro de los masivos anuncios realizados por Cristina de Kirchner durante las últimas semanas, el campo fue hasta ahora tomado en cuenta en dos oportunidades. La medida más destacada es la modificación de las retenciones para trigo y maíz, que ya pagan alícuotas del 23% y el 20%, respectivamente. Mientras tanto, aún se espera por la resolución que haga regir la baja del 50% en las retenciones de frutas y hortalizas.

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