Desde Angeloz a la causa del Registro

María de las Mercedes Blanc de Arabel niega que en Córdoba la Justicia persiga más a los débiles que a los poderosos, una presunción afianzada en la mayoría de los ciudadanos argentinos, más aún cuando se trata de administraciones políticas sospechadas de corrupción.
–En Córdoba da la sensación de que nunca la Justicia persigue a los poderosos.

–Oiga, (Eduardo) Angeloz fue juzgado, el superproceso (por ilícitos en el desaparecido Banco Social) se llevó a cabo en Córdoba. El motín en la cárcel es una de las causas más complejas que ha tenido la República y se ha llevado a cabo en Córdoba hace un año y medio. En este momento, tenemos la megacausa del Registro de la Propiedad, que se está llevando adelante y ahí hay poderes económicos, poderes sociales. En la memoria inmediata, este Tribunal Superior de Justicia promovió Jury de enjuiciamiento a dos fiscales por incumplimiento de sus funciones.

–La gente, cuando se habla de "poderosos", piensa de manera particular en políticos o malos gobernantes.

–¿Quién es el poderoso?, me pregunto yo. El poderoso es el que puede sobre el que es débil. Yo desde esta función, el único poder que tengo es el de respetar a los ciudadanos de Córdoba. Esa es mi responsabilidad.

–¿No considera que la Fiscalía del fuero Anticorrupción tuvo escasos avances concretos desde su creación?

–Esa Fiscalía tiene una competencia especial, una preparación especial para investigar delitos complejos; y muchas veces se desbaratan las pruebas. Y hay oportunidades también en que la denuncia se utiliza como una cuestión política más: y bueno, cada uno deberá saber distinguir entre el amanecer y el anochecer.

Por ejemplo, me acuerdo de aquello de que cuando la política entra por la puerta del Palacio de Justicia, la Justicia sale por la ventana.

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