Desde 2007 bajaron 52% los muertos en el tránsito

En 2009 hubo 74 víctimas fatales contra 142 de dos años atrás. Los más afectados son peatones y motociclistas. La caída se da tras el scoring, los controles de alcoholemia y el secuestro de vehículos.
El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y el ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro, lucían ayer exultantes al anunciar las estadísticas de la cantidad de muertos en accidentes de tránsito durante 2009. Es que según las cifras elaboradas por la Dirección General de Comisarías de la Policía Federal bajó un 42 % la mortalidad: hubo 128 fallecidos en 2008 y 74 durante el año pasado. Y respecto de 2007 (con 142 muertos) el descenso fue aún más pronunciado, de un 52 %. Para comunicar números tan favorables la Ciudad montó toda una teatralización, aún debajo de un sol abrazador y con una temperatura que ya trepaba los 30°. En la plaza San Martín, en Retiro, colocaron un auto con la trompa chocada, butacas de auto y allí se sentaron los dos funcionarios con sus respectivos cinturones de seguridad.

Las de la Policía Federal son las únicas estadísticas oficiales actualizadas, porque la Agencia Nacional de Seguridad Vial aún trabaja en la elaboración de los datos de 2009.

Por otro lado, algunas organizaciones de seguridad vial elaboran estadísticas que no difunden y otras manejan números muy diferentes a los que se conocieron ayer. Es el caso de Luchemos por la Vida que ubica en 181 los muertos por accidentes durante 2009. "Además de contabilizar los muertos en el lugar del accidente, indexamos la cifra con un 33 % que es el estándar internacional para calcular las muertes posteriores a los 30 días del accidente", explicó Axel Dell'Olio de esa ONG.

En sintonía con Macri y Montenegro, ayer algunos funcionarios del mismo Ministerio de Justicia aseguraron sin modestia: "No debe haber ciudad del Primer Mundo que haya logrado bajar así las cifras en tan poco tiempo. La política que estamos aplicando debería ser un caso de estudio. De hecho en el último Congreso Mundial de Seguridad Vial se expuso el caso de la Ciudad como ejemplar".

Consultado por Clarín un altísimo funcionario de la Policía Federal explicó cómo se obtienen las estadísticas: "Cada accidente tiene su intervención judicial y por supuesto policial. Toda esta información, que procesan las 53 comisarías de la Ciudad, son volcadas en un mapa de situación. Son muy precisas y el margen de error es muy bajo". Pero el funcionario no pudo precisar qué sucede con las personas accidentadas que mueren después del accidente: "Primero el hecho es caratulado como accidente y, si la persona muere, esa carátula cambia. Quizá en este cambio puede haber alguna falla para reelaborar la información", admitió.

Pablo Martínez Carignano, de la Dirección General de Seguridad Vial, está al frente de las políticas de prevención que impulsa el Gobierno porteño. Explicó que la Ciudad no elabora estadísticas por una cuestión de practicidad: "La Policía es el agente más idóneo para manejar este tipo de datos y por otro lado, ni siquiera una ciudad como Londres hace un seguimiento de lo que sucede con una persona después de un accidente. Al número de personas muertas hay que indexarle entre un 5% y 6% y no un 33% como dicen algunos", aseguró.

Más allá de las campañas promovidas por la Comuna -como el uso del casco entre los motoqueros, los controles de velocidad, alcoholemia y luz roja- Gustavo Brambati, subgerente de seguridad vial del Centro de Experimentación y Seguridad Vial advirtió: "Durante muchos años se hizo tan poco en prevención que un par de acciones ahora marcan una rápida diferencia. Pero la clave es mantener este nivel de difusión respecto a las normas, porque el peligro es que si las campañas se abandonan el rebrote de accidentados y muertes puede ser gravísimo".

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