Desde 1983, sólo los Kirchner lograron imponer todos sus vetos

Es reflejo de la fuerte disciplina. Cristina lo hizo 7 veces y falta la emergencia rural.
El Parlamento sancionó 3.480 leyes desde la recuperación de la democracia, en 1983. Le rebotaron 371 y rechazó 39 de esos vetos reuniendo los dos tercios de los votos que exige la Constitución. Las insistencias superaron el 10 por ciento de los casos. Cuatro presidentes se vieron obligados a acatar al menos un revés. Menos los Kirchner.

"Es la mejor muestra de que el kirchnerismo convirtió al Congreso en una escribanía", reflexiona el diputado macrista Christian Gribaudo, al poner atención en ese dato. Como vicepresidente de la Comisión de Agricultura, Gribaudo es quien encabeza la resistencia opositora contra el veto parcial que la Presidenta aplicó la semana pasada a la ley de emergencia para las zonas bonaerenses afectadas por la sequía, eliminándoles el recorte de las retenciones.

La llave para voltear la medida adoptada por Cristina la tiene el oficialismo, por las mayorías que ostenta ahora y porque, aún perdiéndolas con la recomposición de fuerzas de diciembre, conservará más del tercio de ambas cámaras. Con todo, el Congreso tiene plazo hasta fines del 2010 para dirimir si insiste o no con el artículo vetado. La Bicameral de Trámite Legislativo se limitará a definir en estos días si el resto de la ley cuenta con "coherencia normativa" para que mantenga vigencia.

La práctica de observar o desechar una ley -términos con los que la Carta Magna refiere al veto- es más común de lo que se cree. De hecho, sólo en el siglo XX los sucesivos presidentes democráticos apelaron a ella 1.579 veces. Lo que registra pocos antecedentes es el conflicto que disparó el último veto: un paro agropecuario de alcances aún indefinido.

"La prerrogativa del veto marca el carácter presidencialista de nuestro sistema político y es parte de los mecanismos de control entre los poderes", explica el constitucionalista Gregorio Badeni. Para los juristas, existe una zona gris sobre el verdadero espíritu correctivo de esa facultad. Con todo, concuerdan es que la doctrina le permite al Ejecutivo aplicar ese instrumento discrecionalmente. La reforma constitucional de 1994, incluso, incorporó el veto parcial -cuya validez estaba en duda- y mantuvo en pie el veto total.

Como se señala en la Revista de Derecho Parlamentario, los legisladores afrontan tres obstáculos para insistir con una ley que ellos mismos aprobaron: la mayoría especial (dos tercios), la disciplina partidaria exigida al oficialismo y el plazo límite (menos de 2 años).

Con todo, antes de cumplir su quinto año en el poder, Raúl Alfonsín soportó el único rechazo a un veto que aplicó en su gestión. Fue en setiembre de 1988, cuando el Parlamento ratificó la ley que habilitó la reincorporación de los bancarios despedidos por causas políticas desde 1959. Carlos Menem llegó a promover la insistencia en una ley que había vetado su vice, Eduardo Duhalde. Y Néstor Kirchner vetó el 6% de las normas sancionadas durante su mandato.

Hasta ahora, Cristina sólo había provocado chispazos cuando anuló la ley de Glaciares. Pero había debutado el 26 de diciembre de 2007 con el veto parcial a la creación de la Universidad del Chaco Austral, una ley votada durante la gestión de su marido.

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