El premio Nobel de Medicina César Milstein habló en una de sus últimas conferencias públicas sobre “la feliz consecuencia de la investigación básica”. Pensaba que dar rienda suelta a la curiosidad y explorar lo desconocido puede conducir a descubrimientos impredecibles, pero con aplicaciones prácticas.
La historia empezó en 1994 cuando Rabinovich –que es hoy profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) e investigador del Instituto de Biología y Medicina Experimental ( www.ibyme.org.ar ) del Conicet– llevaba a cabo su tesis de doctorado.
Identificó y purificó una proteína, llamada galectina-1, y se preguntó por su relación con el desarrollo del cáncer. Con diversos experimentos, encontró las primeras pistas: cuando un tumor se desarrolla, aumentan los niveles de expresión de la proteína, y a la vez se reduce el “poder” del sistema de defensas para detectar al cáncer y atacarlo.
Rabinovich siguió adelante y descubrió que la misma proteína interactúa con células endoteliales y forma vasos sanguíneos que operan como “puentes”. Le permiten al tumor recibir oxígeno y sobrevivir. Como consecuencia, las células tumorales pueden migrar a otras zonas del cuerpo y hacer metástasis. Este mecanismo fue demostrado en el desarrollo de sarcoma de Kaposi (se difundió en la revista Journal of Experimental Medicine), cáncer de próstata, y de cáncer de mama. Entre los que participaron, figuran Diego Croci, Juan Pablo Cerliani, Mariana Salatino, Tomás Dalotto Moreno, Daniel Compagno, Diego Laderach y Lucas Gentilini. “Es un descubrimiento fantástico, con una aplicación práctica: desarrollan un anticuerpo monoclonal que podría bloquear los tumores ”, dijo a Clarín el argentino Silvio Gutkind, investigador en cáncer del Instituto Nacional Dental y Craneofacial de EE.UU.
Aún faltan ensayos para probar la seguridad y eficacia en humanos.
El descubrimiento contó con financiamiento de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del Ministerio de Ciencia, del Conicet, de la Fundación Sales, de la UBA, y de la ONG británica Prostate Cancer.
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