Descubren cheques por $ 1 millón a la campaña K en una droguería

Documentos y fotocopias de cheques con aportes a la campaña de Cristina K por un millón de pesos fueron descubiertos por la Justicia durante un allanamiento realizado en empresas y casas del poderoso empresario Néstor Lorenzo.
Lo llamativo es que Lorenzo no figura como donante de ningún aporte a esa campaña en el informe presentado por el Frente para la Victoria a la Justicia.

Entonces, ¿qué hacía esa documentación en una vivienda de la calle Fournier al 2700 allanada por la Policía Federal por orden del juez federal Norberto Oyarbide?

Ese allanamiento y otros ocho más realizados en casas y empresas de Lorenzo, fueron ordenados por Oyarbide en una causa en la que se investiga la reventa de costosos medicamentos robados al Estado. Seguramente, estos documentos pasarán ahora a la Justicia electoral.

Hasta ahora se sabía que Sebastián Forza figura aportando $ 200 mil a la campaña K y sus cheques los envió a la "Droguería Urbana", según informaron a Clarín los abogados del asesinado empresario.

Carlos Torres, socio y/o empleado de Lorenzo, aportó 100 mil pesos, pero de la casa de Lorenzo se llevaron documentos por un millón. Lorenzo es conocido del echado superintendente del Servicio de Salud y recaudador oficialista, Héctor Capaccioli.

Fuentes del Frente para la Victoria habían afirmado que en cada sector había empresarios que centralizaban los pedidos de dinero. ¿Lorenzo, entonces, fue otro?

Además, Lorenzo es propietario de la droguería San Javier y de otras empresas del sector y fue calificado por la ministra de Salud, Graciela Ocaña, como uno de los "yabranes" del negocio de los medicamentos.

Ahora Oyarbide analiza la documentación secuestrada y estudia la posibilidad de llamar a declaración indagatoria como sospechoso a Lorenzo en la causa por el robo de medicamentos, revelaron a Clarín fuentes judiciales. En la eventual indagatoria también se incluiría a Carlos Torres, quien intentó venderle un laboratorio de biotecnología a Venezuela. En los allanamientos de la semana pasada se descubrieron medicamentos vencidos por 112 litros.

Las cajas de aquellos medicamentos robados del programa contra el sida del Ministerio de Salud habrían sido vendidas por la empresa Bariesmed de Forza y por Unifarma del suicidado Ariel Vilán. La facturación encontrada lleva a la droguería "Profarma" que el juez sospecha sería una empresa fantasma o de pantalla. En la sede central de droguería San Javier -una de las más grandes del mercado- no se habría encontrado nada. Pero inspectores del Instituto Nacional de Medicamentos (ANMAT) antes del allanamiento de Oyarbide habría descubierto "unos 50 biblioratos vacíos" como si se hubiese sacado documentación del lugar.

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