Los que descreen de la Pax Americana

La mayoría de quienes se pronunciaron sobre la decisión del Comité Nobel lo declararon prematuro. En su propio país, la oposición declaró que Obama no hizo nada digno de mención.
"Está en buenas manos", aseguró hoy el presidente de Brasil, Luiz Inácio "Lula" da Silva. Acaso más irónico fue el mandatario costarricense Óscar Arias, también Nobel de la Paz y mediador en la crisis hondureña que lleva 100 días sin resolverse: dijo que se trató de una "decisión visionaria".

En Cercano Oriente la concesión de la distinción al presidente estadounidense fue acogida de maneras matizadas. Para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, el premio muestra la esperanza en que la presidencia de Obama "promueva una nueva era de paz" mientras la Autoridad Nacional Palestina expresó su deseo de que el premio sea "una motivación adicional para el presidente Obama para trabajar aún más duro por la paz en nuestra región" –así lo dijo su portavoz, Ghassan Khatib.

Pero no todo han sido palabras de congratulación para el nuevo Nobel de la Paz. El canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, calificó de "sorpresivo" el anuncio de la distinción a Obama, a quien instó a mostrar su compromiso con la paz renunciando al uso de bases militares colombianas. Para Maduro, el anuncio del Nobel fue una sorpresa porque el gobierno de Obama "está apenas empezando" y algunas actuaciones de la administración estadounidense han provocado "tensiones" en varios sitios del mundo.

La postura del gobierno iraní fue similar y el ministro del Exterior Manuchehr Mottaki dijo que la decisión tomada en Noruega fue "precipitada" y "prematura". "El momento justo para este premio hubiera sido cuando las fuerzas (estadounidenses) abandonen Afganistán e Irak y defiendan los derechos de la oprimida nación palestina", afirmó Mottaki.

En Estados Unidos también surgieron numerosas críticas, sobre todo entre los medios de comunicación. Así, el diario conservador The Wall Street Journal tituló: "Barack Obama gana el Premio Nobel de la Paz. ¿Por qué?", y su viceditor en Europa calificó la decisión de "estrambótica" y "posmoderna". Con más violencia se expresó el presidente del Comité Nacional del Partido Republicano, Michael Steele. "La verdadera pregunta que se hacen los estadounidenses es: ¿qué es lo que ha logrado realmente Obama? Resulta desafortunado que la estrella del presidente haya eclipsado a aquellos incansables defensores que han conseguido verdaderos logros trabajando por la paz y los derechos humanos", lamentó en un comunicado. También algunos de los anteriores premiados con el Nobel de la Paz criticaron la decisión del Comité. "¿Tan rápido? Demasiado rápido", dijo sorprendido el ex presidente polaco Lech Walesa, que en 1983 fue galardonado por su liderazgo en su resistencia democrática en Polonia contra el

régimen comunista.

OPINIONES

Un premio y un compromiso

Carlos Gaviria (Líder de la oposición en Colombia)

El premio a Barack lo he visto con algo de sorpresa. Me parece que se trata de un reconocimiento no tanto a su obra como a su compromiso, a la palabra de cambio que ha empeñado al asumir como presidente. Él ha prometido acciones simbólicas a favor de los derechos humanos, como el cierre de la prisión de Guantánamo, pero eso todavía no ha sucedido. Lo mismo vale para la relación entre EE.UU. y el mundo árabe. Su conferencia en El Cairo fue muy promisoria en cuanto a promover la paz entre regiones y religiones, sobre todo entre los tres grandes credos monoteístas. En la década anterior el islam fue satanizado en Washington y eso ahora tiene oportunidad de cambiar.

El Premio Nobel de la Paz compromete a toda la presidencia de Barack Obama, para que transite en un solo sentido.

En Colombia tuvimos nominada a la senadora Piedad Córdoba, y ella dijo que espera ahora a un Obama que sea el de la esperanza para los pueblos y no el de las bases militares en nuestro país. Obama aclaró que siente que no ha hecho nada aún para merecer el premio y suena sincero. Claro que ahora, a partir de este reconocimiento, debe hacer méritos para merecerlo.

Tres lecturas para un Nobel

Federico Merke (Profesor de Relaciones Internacionales de la USAL)

Que el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama fue una sorpresa para muchos es ya un tema que nadie pone en cuestión. Tampoco parece haber discrepancia acerca de su naturaleza: un premio que constituye en parte un reconocimiento por el "esfuerzo" y la "visión" y, por otro lado, una "llamada a la acción" para enfrentar los duros desafíos que el mundo tiene por delante. Agrego tres explicaciones más que creo sirven para comprender mejor la naturaleza de un premio que llega con dosis balanceadas de hechos y esperanzas. Primero, el Nobel a Obama muestra el profundo descontento que dejó la administración de George W. Bush, un hombre que hizo mucho por aumentar la seguridad nacional de Estados Unidos de un modo demasiado unilateral y soberbio como para ser digerido por la sociedad internacional. Segundo, el Nobel a Obama implica el reconocimiento a un país, Estados Unidos, que ha podido en poco tiempo elegir al primer presidente negro de su historia, retomar la senda multilateral y navegar la crisis financiera con firmes intereses en juego pero con decidida vocación de diálogo internacional. Tercero, y este es quizás el punto más importante, el Nobel a Obama muestra otro lado más preocupante: la escasez de liderazgos exitosos y sostenidos en el tiempo a favor de la paz. A falta de resultados victoriosos en pos de la paz, el Premio Nobel hizo su apuesta al futuro. Combinando las tres explicaciones, se trata de un premio por demás paradójico porque refleja que Estados Unidos sigue siendo, al mismo tiempo, parte del problema y parte de la solución. En este sentido, Obama tiene un desafío enorme por delante: demostrar que el premio a su multilateralismo no haya sido un premio al unipolarismo y por lo tanto que los cambios hayan sido mayores que las continuidades. Esto aún está por verse.

Menos palabras y más hechos

Adolfo Pérez Esquivel (Premio Nobel de la Paz)

La designación del presidente Barack Obama fue toda una sorpresa para mí. La realidad nos dice que hay un nuevo Premio Nobel de la Paz. Ahora hay que esperar que sea coherente entre lo que dice y lo que hace. Más importante que si me parece acertada la decisión del Comité Nobel es el hecho de que Obama tiene que trabajar para merecer el reconocimiento. Debe demostrar si va a seguir poniendo bases en América Latina, si continúa con la muerte y la destrucción en Irak y en Afganistán, si van a seguir abiertas las cárceles de Guantánamo y de Abu Grahib. Claro que estas cuestiones van más allá de Obama, el poder real en Estados Unidos lo manejan otras fuerzas. Por eso espero que la designación refuerce su gobernabilidad, porque hasta el momento no ha hecho casi nada de lo que se había propuesto, lo que demuestra que llegó al gobierno pero no al poder.

El hecho de haber sido designado es un compromiso que lo obliga a trabajar en bien de su país y, desde ahí, en bien de la humanidad. De todas maneras, creo que Obama es una persona de buena voluntad que merece tiempo para demostrar que es coherente con sus palabras.

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