Un descongelamiento que arrancó en 2008.

Después de estar congeladas desde 2001, el Gobierno comenzó a aplicar, en setiembre del año pasado, un plan de ajustes en las tarifas de luz y de gas con el objetivo de bajar en forma gradual los subsidios a estos servicios.
Primer ajuste

En setiembre de 2008, tras varias semanas de negociaciones con empresas petroleras y gasíferas, el Gobierno anunció el primer aumento generalizado en las tarifas de gas. El ajuste impactó en la mitad de los hogares con subas del 10% al 30%. En el mismo momento, se anunció también una suba del gas licuado de petróleo (GNC) del 10% a partir del 1° de octubre. Junto con el paquete de aumentos, se anunció la puesta en marcha un nuevo esquema de compensaciones para bajar las garrafas de 10 kg a un valor único para todo el país de 16 pesos.

Suba del gas

En noviembre, el Gobierno aprobó otro incremento para el gas, que afectó a los usuarios que más consumen: unos 2,3 millones de hogares. El Gobierno indicó que el aumento, retroactivo al 1° de noviembre, iba a implicar para las familias subas del 20% al 60%, según los niveles de consumo y el domicilio de los usuarios. A esta suba se sumó el polémico Cargo Gas, que se destinó a financiar la importación y que ahora se quiere anular en el Congreso. La combinación de ambas llevó a aumentos de 70% a 300% en las boletas.

Aumentos en la luz

En el caso de la electricidad, el puntapié inicial para el descongelamiento tarifario se concretó en julio del año pasado, con una suba del 10% al 30% para la región metropolitana que sólo dejó al margen a los usuarios de menores recursos. En octubre, se produjo otro incremento de alcance nacional. Los aumentos solo afectaron a los clientes residenciales que consumen más de 1000 Kwh por bimestre. Esas subas oscilan entre el 63% y el 250%. En cambio, en las industrias y comercios, los ajuste fluctúan entre el 7% y el 18%.

Si bien, según el Gobierno, las subas de las facturas eléctricas solo afectarían al 10% de los usuarios, el impacto en los bolsillos resultó mayor debido a la aplicación del "castigo" previsto en el PUREE, el Programa de Uso Racional de la Energía Eléctrica, que determinó subas de hasta el 400%.

Polémica

Ante la ola de protestas, las distribuidoras habilitaron "facilidades de pago" para quienes no pudieran pagar. Según las empresas, a pesar de los incrementos, durante el verano la mayoría de los clientes abonó en fecha. Aunque desde las entidades de usuarios aseguran que recibieron miles de reclamos para evitar pagar las polémicas subas.

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