Desconcierto en La Plata ante las críticas de Kirchner por la inseguridad

Desconcierto en La Plata ante las críticas de Kirchner por la inseguridad
Cerca de Scioli negaron cruces con la Rosada, pero no cayó bien el reto del líder del PJ a funcionarios provinciales por la falta de soluciones para frenar el delito
El reclamo de Néstor Kirchner a funcionarios bonaerenses para que “hablen menos y trabajen más” para resolver el problema de la inseguridad cayó como un balde de agua fría en el gobierno de Daniel Scioli.

Pese al malestar, en el entorno del gobernador se esforzaron anoche por negar cortocircuitos con el ex presidente, pero nadie podía explicar por qué el líder del PJ cargó desde una tribuna pública contra el gobierno de la Provincia por la falta de soluciones a un flagelo que figura a tope de las preocupaciones ciudadanas y que, ayer nomás, se cobró una nueva vida, la de un policía que fue asesinado a balazos en la ciudad de La Plata.

Ayer se respiraba clima de desconcierto en la Gobernación. ¿A quién se refirió Kirchner cuando le exigió a funcionarios tener “menos discursos y trabajar más, desburocratizarse” para luchar por la seguridad? Silencio.

Es verdad que la embestida de Kirchner apuntaba contra el disidente Felipe Solá por la falta de políticas para solucionar el tema cuando gobernó la Provincia pero, en esa ofensiva, el patagónico también se llevó puesto inexplicablemente a Scioli, cuya suerte política está atada como nunca al proyecto del ex presidente.

En este contexto, ayer circuló con fuerza la versión de que el ministro de Seguridad, Carlos Stornelli, una figura clave en el gabinete del gobernador, amenazó con dar un portazo, molesto para las palabras del ex presidente. Sus voceros lo desmintieron tajantemente.

Alguien que suele interpretar el pensamiento de Kirchner estimaba anoche que la ofensiva del ex mandatario pudo haberse tratado de una devolución de gentilezas a Scioli. Según esa línea de razonamiento, al matrimonio presidencial le molestó que el gobernador tomara el tema de la inseguridad como eje de su discurso de inauguración de sesiones de la Legislatura bonaerense dejando en off side a la propia Cristina, que había evitado mencionarlo un día antes en su mensaje al Congreso. Por esa omisión, la Presidenta recibió duras críticas. A tal punto, que se vio obligada a hablar del tema en un acto en Olivos que poco tenía que ver con la inseguridad.

Es que los Kirchner saben que, mal que les pese, ese debate será central en la campaña de octubre. Y cuentan con encuestas donde la falta de resultados para ponerle freno al delito golpean la imagen del oficialismo.

La irrupción del popular Marcelo Tinelli en escena quejándose por la falta de políticas para combatir la inseguridad puso aún más nerviosa a la pareja gobernante. Ayer se habló incluso de llamados del Poder al conductor, pero nadie los confirmó. Y, sugestivamente, la mandataria volvió a hablar del asunto. Aseguró que se está usando la inseguridad “como bandera política” y vinculó la obtención de recursos a través de las retenciones con la necesidad de financiar “más policías, mejor preparados”. “Los que tienen la inmensa responsabilidad de informar a la población que comiencen a vincular las cosas”, reclamó. Y advirtió que “a mayor desigualdad, a mayor cantidad de pobreza, más inseguridad”.

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