El desconcierto K que generan los múltiples cortes

Por Fernando Gonzalez

El primero en decirlo la semana pasada fue Hugo Moyano. Ayer hizo una apreciación pública parecida el ministro de Trabajo, el siempre moderado Carlos Tomada, y muchos funcionarios usaron conceptos similares en diálogos privados.

Todos hablaron de "acciones coordinadas" y deslizaron hipótesis conspirativas con el supuesto objetivo de complicar (¿desestabilizar?) al gobierno de Cristina Kirchner.

Sólo la ingenuidad permitiría darle crédito a semejante enfoque. Que Moyano, un dirigente que llegó a la cúspide de la CGT gracias a un manejo muy hábil de la presión sindical, critique los cortes de ruta de los trabajadores de Kraft parece una broma de mal gusto. Lo mismo vale para los Kirchner, quienes alentaron y utilizaron a su favor la capacidad de las organizaciones piqueteras para hostigar a sus adversarios. Justamente uno de esos grupos, Barrios de Pie, fue el que cortó ayer la Panamericana y el Acceso Oeste por una disputa que mantiene con el ministerio de Desarrollo Social por el manejo de planes sociales. Lo que al Gobierno le preocupa en realidad es el efecto que los múltiples cortes tienen sobre el ánimo social y por eso intenta actuar para achicar el daño. El polémico mecanismo del que disfrutó en otros tiempos ahora se le ha vuelto en contra.

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