El PJ desconcertado: sin candidato firme y sin el factor Mauricio Macri

El PJ desconcertado: sin candidato firme y sin el factor Mauricio Macri

Una elección provincial separada, sin primarias y con boleta única, podrían ser un triple shock para el peronismo de Buenos Aires. Alquimias y urgencias.

Sin candidato, sin tiempo, sin unidad. Una maniobra, hasta acá virtual, de María Eugenia Vidal desconcertó al peronismo. Su tesis de desdoblar la elección fue un jab; la boleta única de papel, sin primarias, puede pegar como un cross.

Con poco, Vidal incomodó al PJ que mastica una profecía autocumplida: el generalato quemó tres años con críticas a Mauricio Macri y ahora se topa con la novedad de que quizá el presidente no esté en la boleta provincial que a ellos le importa.

Si Vidal convence a Macri de anticipar la elección en la provincia, el peronismo pierde dos cartas fuertes sobre la que tejió su ilusión de triunfo: se licua el peso tóxico de Macri. nocivo para Cambiemos, y se relativiza el arrastre ordenador, a priori positivo, de Cristina.

El pavor del PJ juega en la micro interna del PRO como un argumento para que la gobernadora defienda su plan ante Macri. "Si el peronismo se opone con tanta fuerza a desdoblar es porque a ellos les hace más daño que a nosotros", frasea un vidalista.

El lunes, como contó Clarín, Fernando Gray reunió a un puñado de alcaldes para agendar dos cumbres: a fin de enero, en la costa, reunirá al Consejo del PJ, más intendentes, para apurar la discusión sobre tácticas y candidatos.

De esa cita saldrá un documento crítico sobre el desdoblamiento en que atribuirán a Vidal intentar manipular las leyes por especulación política y electoral. Suponen que ese es el flanco más vulnerable de la gobernadora.

El presidente Mauricio Macri durante la inauguración del Metrobus de La Matanza, actividad donde coincidieron Verónica Magario y María Eugenia Vidal

Casi no hay, de hecho, figuras con volumen que hayan voceado su voluntad de enfrentar a Vidal. Se anotaron el intendente de Areco Francisco "Paco" Durañona, el massista Jorge D'Onofrio y el diputado Daniel Arroyo. 

Pero nada dijeron Martín Insaurralde ni Verónica Magario, jefes de Lomas y Matanza, los dos jugadores de peso del conurbano que suelen aparecer como duelistas más duros. Y, con el shock de estos días, están en una nebulosa.

En Lomas no lo certifican pero entre los alcaldes del PJ asumen que con elección desdoblada, Insaurralde no iría por la gobernación. De Magario, entreverada en su sociedad con Fernando Espinoza, creen que también podría replegarse.

En Matanza, como en otros campamentos del PJ, dan por hecho que el desdoblamiento es un bluff, un operativo de distracción para no hablar de la crisis económica y de los tarifazos, asuntos donde la incomodidad invade a los cambiemitas.

Si junto a Sergio Massa y José Ottavis -que tienen los votos que le faltan a Cambiemos-, Vidal elimina o suspende las PASO, el golpe sería peor porque fulmina la herramienta de la utópica unidad panperonista, la primaria grande donde se resuelvan cuitas y postulaciones

Con Cristina en la boleta presidencial, el PJ bonaerense cuelga un candidato a gobernador de la ex presidente, que mide bien en el Conurbano, apostando a que Macri contagie su negatividad a Vidal. Con fecha separada, esos beneficios ya no cuentan.

En la logística, se suma otro problema: se acortan los tiempos para definir nombres, ordenar la campaña e instalar postulantes. El encuentro del PJ convocado para el 26 de enero en la costa tiene, debajo de la hojarasca formal, ese objetivo: activar el dispositivo político.

"Es la oportunidad para que empiecen a moverse los que tienen intención de ser. No tenemos mucho tiempo", dijo a Clarín, contrariado, un intendente del conurbano.

En la maraña de ironías y contradiciones, es sintomático que dos de las tres “picarías” que analiza Vidal y desconciertan al PJ las hayan pergeñado dos peronistas: Emilio Monzó fue el primero en sugerir, allá a mediados de 2018, el desdoblamiento; Sergio Massa arrancó como un cruzado, casi solitario, por la boleta única.

En la maraña de ironías y contradicciones, es sintomático que dos de las tres "picarías" que analiza Vidal y desconciertan al PJ las hayan pergeñado dos peronistas: Emilio Monzó fue el primero en sugerir, allá a mediados de 2018, el desdoblamiento; Sergio Massa arrancó como un cruzado, casi solitario, por la boleta única.

De la incertidumbre surgió la alquimia de Cristina candidata a gobernadora para, luego, mirar la presidencial. No sonó en la galaxia K ni, tampoco, sumó adherentes dentro del peronismo.

Un dato anexo: el vidalismo puso a circular esa teoría a principios de diciembre con el propósito de usarlo como elemento para justificar, ante Macri, el desdoblamiento. 

Con las opciones Insaurralde y Magario en veremos, gana músculo Axel Kicillof, el dirigente que más y mejor absorbe el voto cristinista. El ex ministro de Economía cambió su domicilio a Pilar, en el conurbano norte, y sondeó a dirigentes bonaerenses sobre el formato electoral y la campaña. Se leyó como un pre desembarco 

Kicillof figura como el dirigente con mayor intención de voto para gobernador según una medición de ARESCO que circula entre los intendentes pero, a la vez, le atribuyen ser quien tiene el techo más duro para crecer más allá del peronismo K.

Operan, en simultáneo, otros fenómenos más complejos. Con la boleta única papel, desaparece el arrastre y sin arrastre, Cristina deja de ser una amenaza territorial: aquella idea de si no te alineas, hay un candidato K en el distrito, pierde capacidad de fuego.

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