Descentralización de centros comunales y ¿un aliado menos?

El bruerismo cumplió, en el transcurso de la semana que termina, su primeros 365 días de gestión en la capital de la provincia de Buenos Aires.
La administración de Pablo Bruera tuvo intermitencias en el trazado de lineamientos de gestión durante los primeros seis meses –incluyeron aumentos impositivos y de tarifas de servicios, despidos masivos de personal y pujas internas en el seno del Ejecutivo, ente otras cuestiones- y, como se ha señalado en este espacio, el segundo semestre del año estuvo signado por re-acomodamientos en algunos sectores del gobierno y sobre todo, en el Concejo Deliberante, escenario en el que se dirimieron muchas de las diferencias políticas dentro del propio oficialismo y con la oposición.

En la sesión del pasado miércoles, la relativa autonomía que el bloque oficialista había logrado conseguir a fuerza de alianzas pareció tambalear nuevamente.

El tratamiento de uno de los proyectos que venían siendo dilatados en las últimas semanas –el nuevo trazado de las delegaciones comunales- volvió a dejar al desnudo algunas contradicciones, sintomatología típica en la búsqueda de identidad propia del primer año de la gestión del bruerismo.

Y fue precisamente un concejal con el que el Ejecutivo había conseguido tener cierta sintonía durante el año –el legislador Oscar Vaudagna, ofició de aliado hasta aquí- quien se encargó de refregar algunos pases de facturas –internas del PJ de por medio- al tirar sobre la agenda parlamentaria un tema que terminó desnudando algunos de los desacoples que el intendente tiene a la hora transformar su oratoria en acciones concretas de gobierno.

El edil mocionó el tratamiento en comisión de dos proyectos legislativos que dormían desde hacía años en comisión, uno del propio intendente –concejal en 1998- y otro, del actual secretario de Gestión Pública –y también concejal, pero en el 2000- Jorge Campanaro.

El bloque oficialista –mayoría en el Concejo- que comanda la ex alakista Susana Gordillo votó en contra del tratamiento de ambos proyectos, con lo que quedaron en “off side” las propias palabras de Bruera, quien en su discurso inaugural de inicio de sesiones, destacó la importancia de llevar a cabo durante sus primeros años de gestión la elección directa de administradores comunales y ponderó la autonomía de recursos de los centros comunales.

Las iniciativas que Vaudagna desempolvó de los cajones, apuntaban a convocar a una consulta popular para elegir a los administradores de los distintos centros comunales –la de Bruera- y convertirlos en entes Descentralizados con presupuesto propio –el proyecto rubricado por Campanaro, entre otros por entonces ediles-.

Fue el edil de la Coalición Cívica, Oscar Negrelli, quien con su ironía habitual y sobre el cierre de la sesión se encargó en desnudar las contradicciones que, como en buena parte del año legislativo, se dieron a partir de algunas de las promesas que surgieron desde el Ejecutivo y repercutieron de lleno en el Concejo.

El proyecto de la polémica

La ordenanza cuyo autor es el concejal oficialista Cristian Vicent elevó a las subdelegaciones comunales de El Peligro y Arturo Seguí al rango de delegaciones, lo que en los papeles implica la independencia territorial y administrativa de esos barrios del de Villa Elisa. También creó la delegación de Arana y dividió el extenso territorio ocupado por el populoso barrio de Villa Elvira.

La iniciativa había generado rechazos por parte de algunos vecinos, sobre todo de la localidades del norte de la ciudad y en el recinto contó finalmente, con 16 votos a favor y 7 en contra, por lo que tiene vía libre para ser aplicada.

Entre sus fundamentos, se destaca la necesidad de “continuar con la descentralización de poder que diera lugar, en sus inicios, a las primeras Delegaciones del Partido de la ciudad de La Plata. En el esquema actual, que lejos está de funcionar adecuadamente, los sub Centros Comunales no pueden atender de forma integral las necesidades urgentes que se plantean a diario en cada zona de actuación”.

Por otro lado apunta a fomentar “la efectiva participación vecinal en estos organismos de gestión administrativa” y “emprender una reforma que aumente su capacidad de respuesta y resolución de los problemas cotidianos de los vecinos”. (www.agencianova.com)

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