Un descarnado análisis político de las elecciones

Por: Marcelo Bonelli

La dirigencia fabril estuvo debatiendo sobre la situación económica y el impacto del proceso electoral que culmina el domingo. Se decidió buscar consensos y promover medidas.

El dirigente fabril Pablo Challú fue contundente al abrir el debate: "No estoy de acuerdo, no hay crisis política. El problema real es económico". La frase estaba dirigida a Héctor Méndez, el titular de la Unión Industrial Argentina, que unas horas antes había dicho que la Argentina atravesaba un fuerte desequilibrio político. Recién había comenzado el encuentro secreto de la cúpula empresarial, en el que se expusieron los temores y las acechanzas del proceso electoral. Méndez reiteró: "Estamos en crisis política, porque el Gobierno está en problemas y la oposición no genera una alternativa seria." Habló de irresponsabilidad en el kirchnerismo y de contradicciones constantes en el PRO. Recogió apoyos entre algunos dirigentes como Cristiano Rattazzi, Federico Nicholson y José Luis Basso. Pero Challú insistió: "La inestabilidad llegará si no se adoptan las medidas que corrijan el actual y grave desajuste macroeconómico."

Toda la plana mayor de la Unión Industrial Argentina hizo una descarnada evaluación política de los comicios. Clarín pudo reconstruir la trama interna de estos encuentros, donde queda reflejado el pensamiento íntimo de los hombres de negocios frente a las elecciones.

Méndez venía de una reunión reservada con la cúpula de la Asociación Empresaria Argentina. Hace unas semanas –antes de viajar a EE.UU.– estuvieron Luis Pagani y Héctor Méndez, junto a sus colaboradores. Entonces se concluyó en lo siguiente:Que un aún improbable triunfo holgado del oficialismo haría que Néstor Kirchner acentuara los errores del Gobierno.Que una victoria de la oposición le pondría frenos al Gobierno, pero no garantizaba ninguna solución concreta por la falta de liderazgo y de propuestas.Piensan que el resultado ideal sería un triunfo oficialista ajustado, que lo obligue a negociar y a introducir cambios.

Que los empresarios apuestan a Carlos Reutemann, pero su dudosa situación en Santa Fe podría dejar sin candidato presidencial al movimiento empresario.Que frente a este delicado cuadro político lo más aconsejable sería unirse. Se habló de convocar al Grupo de los 7 y también a la Mesa de Enlace.Que las centrales empresarias deben acordar una propuesta macroeconómica.Fue después de esta reunión y de su viaje a los Estados Unidos que Méndez lanzó la advertencia por la sordera del oficialismo y la falta de entusiasmo que genera la oposición. Para colmo, las contradicciones entre Mauricio Macri y Francisco de Narváez por las privatizaciones potenciaron los interrogantes. Méndez y la decisión de Betnaza evitaron que la UIA emitiera un documento censurando los mensajes contradictorios de los caciques del PRO.El titular de la UIA reunió a la cúpula fabril el martes y abrió la evaluación. Habían llegado al encuentro con algunas encuestas privadas. Betnaza confió a Méndez que "esas proyecciones dan cuatro puntos a De Narváez, pero el aparato peronista puede compensar la diferencia."

Rattazzi habló después que Challú advirtiera sobre los desequilibrios macroeconómicos. El titular de Fiat dijo: "El esquema actual esta agotado, pero un aumento en el precio de la soja puede volver a tapar la necesidad de un replanteo." La cuestión derivó en la necesidad de armar una propuesta. Cuando Betnaza sugirió trabajar en la idea que se había expuesto en la cumbre entre la UIA y la AEA, Méndez afirmó: "Tenemos que buscar consensos de distintos sectores con una propuesta común." Pero Osvaldo Rial lo acotó: "Podemos trabajar con la CGT, con otros sectores, pero no podemos reeditar el nefasto Grupo de los 7."

En verdad, la UIA tiene un documento propio y secreto, de unas diez carillas con dos paquetes de medidas de corte desarrollista. Uno que incluye un nuevo equilibrio macroeconómico y propicia un alza del dólar y una baja en la tasa de interés. Otro, con recomendaciones para alentar inversiones productivas. Ambos serán pulidos por Ignacio de Mendiguren, para tenerlo terminado la semana próxima. Lo hacen porque confían en una apertura del diálogo por parte de Cristina Fernández. Daniel Scioli mantuvo contactos con selectos empresarios y les trasmitió que después de los comicios la Casa Rosada apuntaría a una mayor racionalidad económica.

En la Quinta de Olivos admiten que el Gobierno buscará un "acercamiento" con Barack Obama. La intención es buscar un "paraguas político" de Washington para encarar una normalización financiera internacional. Para eso también se busca la ayuda diplomática de Lula y se explora la intervención de Brasil para obtener un préstamo de Washington por US$ 5.000 millones. Claro que el objetivo está plagado de dificultades. Néstor Kirchner tiene información que la diplomacia brasileña hace un doble juego y que fue un calificado funcionario de Lula quien influyó para que la CIA elaborara un lapidario informe económico contra la Argentina.Tampoco en Washington las cosas son sencillas.

La UIA fue testigo de la crítica de los funcionarios intermedios de los departamentos de Comercio, Estado y Tesoro contra el país. Trasmitieron que por ahora la Argentina no está en la agenda de la Casa Blanca. Obama confirmó la apatía cuando eludió nombrar a la Argentina y dijo que los liderazgos a seguir en América latina eran Chile y Brasil. También el Gobierno debe profesionalizar a sus funcionarios. Hasta las buenas intenciones de pagar al Club de París fracasaron por la falta de pericia de la Secretaría de Finanzas. Para eso se esperan cambios clave en dos áreas: el Ministerio de Economía y la Jefatura de Gabinete.

Comentá la nota