Desarticulan red de trata de personas y rescatan a una treintena de chaqueñas cautivas en Córdoba

Una organización que se dedicaba a reclutar mujeres de la provincia del Chaco, entre ellas varias menores de edad, para luego llevarlas engañadas a distintos puntos del país y prostituirlas mediante castigos, fue desarticulada a través de un operativo conjunto entre la Policía Federal y el departamento de Trata de Personas de la Policía del Chaco que fue ordenado por la jueza Federal de Presidencia Roque Sáenz Peña Zunilda Niremperger.
En total hubo 11 procedimientos realizados en las provincias del Chaco -donde las mujeres eran capturadas-, en Córdoba y en Santa Cruz, además de otro llevado a cabo en la ciudad bonaerense de Tandil. Durante los procedimientos, realizados en forma simultánea por las distintas fuerzas intervinientes, fueron detenidas 12 personas y rescatadas 30 mujeres que habían sido obligadas a prostituirse.

Una investigación de varios meses determinó que se trataba de una red de "trata de personas" que funcionaba con base en la provincia del Chaco, la cual poseía conexiones en distintos puntos del país. La organización se dedicaba a captar a menores indígenas para luego "colocarlas" en diversas ciudades del interior del país.

Colaboraron con las fuerzas policiales federales y provinciales el personal de la Dirección Nacional de Migraciones, que labró actas pertinentes, como así también de la Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata de Personas, dependientes del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación. Precisamente a cargo de ese personal quedaron las mujeres recuperadas luego de que fueran liberadas por los efectivos.

Los investigadores señalaron que dentro de esta red de "trata de personas", cada uno de los integrantes cumplía un rol específico. En ese sentido, se indicó que estaban el "captador", el "pasador" y el "transportador": este último era el que "producía" a las mujeres en un salón de belleza, vistiéndolas para cambiar su aspecto.

Por otro lado, estaba "el colocador" que ubicaba a las víctimas en locales nocturnos, donde finalmente "el ablandador" las sometía.

Los delincuentes actuaban complotados con inescrupulosos sujetos que las privaban de la libertad, para someterlas a la "esclavitud sexual" y explotarlas en locales privados, wisquerías, pools y bares.

El operativo

El jefe del Departamento de Trata de Personas de la Policía del Chaco, Orlando Mencia, explicó los alcances del operativo y la metodología utilizada. "Mediante información proveniente de Castelli, se puso en conocimiento a la jueza federal de Sáenz Peña de lo que estaba ocurriendo y se comenzó la tarea investigativa y de seguimiento", comentó.

Así, expresó que una vez divisado el reclutador, se inició un seguimiento que comenzó el 23 de septiembre pasado y culminó el 24 en la localidad cordobesa de Berrotarán. "Se lo siguió de dos formas. Primero con personal policial dentro del mismo colectivo y un equipo que iba por detrás. El captor hizo reiteradas postas en distintas localidades y provincias donde subía a otros colectivos hasta llegar a destino", recordó.

En esta línea, explicó que al llegar a Berrotarán, el reclutador se dirigió en primera instancia a un domicilio particular y alrededor de las 20 del día 24, las mujeres fueron trasladadas a una de las llamadas wiskerías donde eran prostituidas.

El rescate

En la operación, fueron rescatadas 30 mujeres; 15 en el operativo de Berrotarán y 15 más en un operativo siguiente en la localidad de Alicia Gigena. Mencia remarcó que las mujeres no presentaban signos de golpes y que se encontraban con vestimentas acordes a la actividad sexual.

Por otra parte explicó que las chicas no habían sido llevadas a la fuerza, pero sin embargo fueron con la promesa de altas sumas de dinero. "Jugaban con la necesidad, sobre todo económica y eran llevadas con grandes promesas de dinero. Abusaban de la situación económica. Esta, también es una forma de esclavitud y tipifica delito", precisó.

Además de los allanamientos principales en la provincia de Córdoba, se realizaron procedimientos en Juan José Castelli, en Tandil y en Río Gallegos.

En estos operativos se secuestraron importantes elementos para la causa, como teléfonos celulares, libretas con los nombres de las mujeres rescatadas, facturas comerciales, cuadernos con nombres de clientes, medicamentos, croquis de mapas, listados de seudónimos equivalentes a los nombres de las víctimas, documentos y boletos de micros.

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