El desarrollo turístico pasa por otro lado

Finalmente, las 24 Horas de la Corvina Negra pasaron al mes de febrero, tal como reclamaban representativos sectores de Claromecó, y tras la drástica decisión del intendente negando la posibilidad de realizar la fiesta en el primer mes del año, como tenía programado el Club Cazadores, una institución que en 2011 celebrará la concreción de nada menos que 50 ediciones del clásico torneo.
Hablando con gente del principal centro turístico del distrito, no logro en general ponerme de acuerdo. Con distintas administraciones municipales me ha pasado lo mismo. La idea de buena parte de los lugareños es que es imprescindible alargar la temporada, terminar con eneros a pleno, o casi, y febreros flacos. Los argumentos son atendibles: alentar la posibilidad de mejorar los comercios y paralelamente agrandar la oferta a los visitantes y hacerla más cuantiosa y más calificada. Entonces, suponen, nada mejor que tener "Las 24" en el mes de menor afluencia turística asegurándose, al menos, algunos días de ocupación casi plena. También se dice que las condiciones meteorológicas pueden ser buenas o malas tanto en enero como en febrero, y es cierto. Pruebas hay de sobra.

Pero no coincido con que a un club como Cazadores se lo ponga entre la espada y la pared en relación a la fecha del concurso por el "pecado" de haber sido exitoso a lo largo de casi cinco décadas. Es cierto que el torneo se ha convertido en un suceso que supera ampliamente el calificativo de deportivo para adentrarse en lo turístico en forma contundente. Y si hay un responsable de este fenómeno ese es, precisamente, el Club Cazadores. Por eso lejos estoy de aprobar esta especie de apriete, de te gusta o te gusta o de febrero o febrero. A mí, no me gusta.

En otras oportunidades y a lo largo de muchos años, he insistido con la necesidad de que Tres Arroyos tenga una política turística definida, elaborada, respaldada y ejecutada. Y salvo algunos intentos finalmente fallidos, nuestro distrito sigue sin la bendita política turística. Un rumbo claro en cuya elaboración también tendrían que participar los distintos sectores de las comunidades de nuestros pueblos playeros, aportando ideas, planificando, participando positivamente.

Pese a que se entiende, no está demás puntualizar que este defecto que comento no es para nada patrimonio exclusivo de esta administración municipal. Forma parte de una larga historia de voluntarismo con ausencia de ideas, de intenciones y declamaciones sin sustento, sin bases firmes.

Creo sinceramente que además, las entidades de Claromecó deben superar de una vez por todas diferencias que no son graves, mezquindades que se transforman en obstáculos para el desarrollo saludable de la comunidad. Cada uno debe poner lo mejor de sí en pos de un objetivo común y entender que el futuro no depende de la fecha de un concurso de pesca, por más movilizador que éste sea. El futuro se construirá mirando más allá de enero o febrero, con ideas consensuadas y con acciones determinantes. Que el ejemplo de Cazadores sirva, pero que se entienda que el desarrollo turístico pasa por otro lado.

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